El Rincón de Los Vencidos

Nuestro Rincón, Nuestra Historia

Cómprala desde aquí

Éste es el título de mi primera novela. Como dijo Luis Landero: “Toda novela es la sombra de otra, perfecta y arquetípica, que el escritor ha vislumbrado en sus ensueños”.

Es una novela ambientada en una universidad, donde dos amantes sufren las desventuras del amor. La universidad es más que estudiar, y ellos aprenderán esa lección. Más información aquí.



Un Sueño Cumplido. Desde El Rincón a Ti.

Ese fue mi primer libro, que salió a la venta en diciembre de 2009. Si quieres adquirir un ejemplar, pincha aquí. Gracias

25 de noviembre de 2009

Contra La Violencia de Género

25 de Noviembre:
Día Internacional Contra la Violencia de Género


PD: Extraído de: http:///
PD2: Aquí en grande: http:///

17 de noviembre de 2009

Erasmus

¿Recuerdas cómo nos conocimos? Sí, de eso hace ya bastante tiempo, pero yo aún lo recuerdo a cada amanecer, cada amanecer que paso a tu lado. Cada amanecer y cada anochecer aquí tan lejos de lo que un día creí mi hogar.

Aquel año era mi segundo año de facultad en aquella gran ciudad, Madrid. Y yo apenas había empezado a oir hablar de la beca Erasmus. Sí, esa que hizo que tú llegaras hasta este país perdido en el mundo, tan cálido y distinto al tuyo. Fue en los primeros meses del primer cuatrimestre cuando te vi por primera vez en clase, para serte sincero me extrañó ver alguien como tú allí. No eras muy distinta a las demás chicas pero sí lo suficiente como para destacar un poco: tenías una piel clara y unos ojos verdes preciosos. Tu pelo moreno y largo te caía detrás de los hombros hasta la media cintura. Me impactaste qué quieres que te diga. Además, todo esto ya lo sabes.

A los pocos días de estar allí en nuestra universidad empezaste a saludarme y, a veces, hasta preguntarme alguna que otra cosa. No me lo podía creer, pero me encantaba vivir aquel sueño tan mágico. Pasaron los días, yo sólo podía pensar en tí, aunque te veía poco. ¿Recuerdas? Sólo teníamos dos clases en común, al venir de Erasmus desde Finlandia sólo te servían unas pocas asignaturas de la facultad, y de esas pocas menos aún eran conmigo. Pero daba igual, las pocas horas que pasaba a tu lado me eran suficiente.

Hubo un tiempo en el que no te vi por clase, pensé qeu si habías venido desde tan lejos, y posiblemente no volvieras a hacerlo, te gustaría conocer España, la verdad me hubiera gustado ser yo quién te la enseñara pero no fue así... al menos no aquella vez.

No recuerdo cuando fue el día que regresastes, pero sí que a los pocos días estando yo en la biblioteca estudiando, te vi desde lejos tú estabas allí con tu amiga, algunas mesas más lejos que yo. Estabas de espaldas a mí, no podías verme. Extrañamente eso me tranquilizó un poco. Y seguí estudiando, aunque no podía concertarme cada pocos segundos levantaba la cabeza para mirarte, y luego volvía a seguir estudiando. ¿Sabes?, no te lo he dicho nunca aún, pero todo fue muy raro. Yo estaba pensando en cómo podía buscar un motivo para levantarme y hablarte... y alcé la mirada y te ví a ti caminando hacia mí, esquivando como podías al resto de compañeros. Yo no entendía muy bien aquello tampoco. Pero, estaba pensando en cómo podía acercarme a tí, y fuiste tú quién lo hizo...

Me comentaste que aquella noche íbais a tomar unas cañas; sí, no puedes imaginar la gracia que me hizo que dijeras cañas, algo tan español; con unos amigos y que si yo quería ir con vosotras. Te dije que no, te mentí, te dije que tenía que irme a mi casa, y tú muy triste me pregutnaste si no podía esperarme un poco e irme más tarde, negué con la cabeza y te fuiste de nuevo a tu sitio diciendo, "bueno otra vez será".

Yo me quedé dubitativo, pensando en porqué te había dicho que no, si dentro de mí todo me llamaba a decirte que sí, que contigo a cualquier lugar. Que me moría de ganas por haber vivido algo así contigo, y ese fue el motivo que encontré para acercarme a ti. Te iba a decir que sí, que me iría contigo a tomar esas cañas, a pasar un buen rato a tu lado, y luego lo que surgiera. Aunque esto último me lo callé, pero lo pense. Te pregunté el nombre, Inkeri, me dijiste. Y me sonó tan raro que tuve que volver a preguntárle, pero conforme pasaba aquella noche me iba haciendo más a aquel nombre, e incluso llegó a gustarme tanto como el de Tarja Turunnen. Aquella noche pasó lo que tenía que pasar, lo que el cielo y las estrellas nos dejaron que hiciéramos bajo la tenue luz de sus pieles, bajo la incesante mirada de nuestros ojos.

Bebimos, nos conocimos más a fondo, nos besamos, nos fuimos solos a tu apartamento de erasmus, y allí en la terraza de tu edificio hicimos el amor. Era una noche fría pero no nos importó, el calor de nuestra piel hacía mermar el hielo. El fuego de nuestra pasión evitó que pasáramos ese frío de diciembre (sobretodo yo, tú deciás estabas acostumbrada a esas temperaturas, pero no a sentirlas tan cerca de tu piel), pero no pudo evitar que nos resfriaramos aquella noche. A la mañana siguiente me dijiste que cuado acabara el semestre te tendrías que volver a Finlandia. Yo te pregunté si no había opción de alargar la estancia, y desde aquel día estuvimos moviendo todos los hilos necesarios para ampliar la beca Erasmus por el resto del año. Para estar más tiempo juntos. Fue difícil ampliarla, había demasiadas pocas asignaturas que te servían para poder quedarte, y eso lo sabían allí en Vaasa, pero finalmente lo logramos.

Al año siguiente fui yo quién pidió la beca Erasmus para irme a Vaasa, tendría que aprender finés, pero no me importaba tú ya me habías dado algunas lecciones aquí en España. El año pasó todo lo bien que pudo pasar a tu lado. Y recuerdo que cuando acabó mi beca, volví a Madrid y pedí un traspaso de expediente con Vaasa, me iba a vivir allí a tu lado, lejos de todo, y todo gracias a unas cañas. Por eso hoy, tras cinco años viviendo juntos, tras el nacimiento de nuestro primer hijo...

Gracias por todo lo que me has enseñado en este tiempo, gracias, Inkeri, por tu amor y por acercarte a mí, aquella casualidad marcó el resto de mi vida.

10 de noviembre de 2009

Una Mirada

Ha pasado mucho tiempo desde su última vez, ella quiere creer que han sido pocos años, pero en realidad han sido varios lustros los que han estado separadas. Su amor era envidiable desde fuera, y desde dentro también. Ellas pensaban que nadie podría cambiarla. Y tenían razón: nadie la cambió. Sólo el tiempo y la distancia fueron los que la hicieron: igual que ellos las separaron, ahora el destino las vuelve a unir lejos de aquella ciudad de aguas claras y montañas a ras del mar.

Habían empezado su relación por azar tras una mirada. Laura se cruzó con los ojos de Ana, con una sonrisa. Y Ana no pudo resistirse, en el instante cuando iban a separarse sus miradas la invitó a un café, daba igual que no se conocieran de nada, ya que Laura lo aceptó. Allí, en la cafetería, fue donde empezó su complicidad, su relación y su juego de besos y caricias que desde fuera eran diferentes al resto, pero es que la gente no alcanzaba a entender su amor, y mucho menos su magnitud. Ellas eran más fuerte que todas esas voces que intentaban hacerles creer que su amor estaba mal, Ana y Laura sólo sabían que se amaban y lo harían siempre, sin importar nada.

Laura aún recuerda, como si hubiese sido ayer, cuando estaban sentadas en aquel sofá de su casa, viendo la televisión y Ana recibió una llamada de trabajo, era su jefe. Le decía que al día siguiente tenía que hablar con ella, quería ofrecerle una oferta de trabajo, según él, muy interesante. Pero para Laura no tanto. La noche siguiente Ana le se lo comentó: la oferta era irse a trabajar a Helsinki, prácticamente le cuadruplicaban el sueldo, y ella aceptó. Se iría dentro de un mes, según le prometió a Laura, en pocos meses estarían juntas de nuevo.

Durante aquel mes vivieron su amor como nunca antes lo habían hecho. Ninguna de las dos quería que llegara el día de la separación; a corto plazo sería duro estar lejos, pero a largo para las dos sería o mejor, con ese dinero extra podrían casarse: la boda que tanto había soñado, una boda por todo lo alto. Pero para ello necesitaban el dinero de Helsinki. El día que se fue Ana era mediados de octubre, en principio para San Valentín volverían a estar juntas de nuevo en España, incluso se verían en navidad...

Durante las primeras semanas hablaban todos los días por internet, permanecían en contacto. Pero a veces las horas no eran las más apropiadas para Laura, y otras para Ana. La diferencia horaria fue la primera excusa que pusieron para mermar la cantidad de veces que hablaban, hasta tal punto que con el tiempo sólo hablaban una vez a la semana, y aún no había llegado ni la navidad, hacía un par de meses que se había ido y ya estaban casi olvidándose la una de la otra.

Laura ya no es capaz de recordar que día fue el primero que Ana no respondió a los mails que ésta le mandaba. Como tampoco recuerda la primera vez que no le cogió el teléfono. Lo que sí recuerda es que la navidad se estaba acercando, y a pesar de haberse prometido que estarían juntas todo indicaba que no iba a ser así. Pasaban los días y tras escusas escuetas y llamadas sin descolgar les tocó pasar la navidad separadas, sin embargo, estaban en España las dos: pero en diferentes hogares.

Laura había abandonado su casa sin ninguna explicación, pero sobretodo sin ninguna información de dónde estaría. Ni siquiera se había llevado el móvil, éste yacía en la mesilla de noche, junto a su lado de la cama cómo si estuviera esperándola verla volver. Pero no aparecía, no volvía por aquella casa. Y su correo electrónico tampoco daba mucha más información, no existía, "Delivery Status Notification (Failure)" es la única respuesta que encontraba. Y nada, no tenía ninguna forma más de ponerse en contacto con ella. Intentó buscar a los padres, amigos en común, buscarla por sus apellidos, vecinos... pero nadie sabía nada, y llegó el día en que Ana tuvo que volver a Finlandia.

Una vez allí pidió quedarse fija en aquella sede empresarial, no quería volver a España sola. España ya no la siente su hogar lejos de Laura. Allí en Finlandia pasó catorce años esperando volverla a ver a ella por aquellas tierras: Ella sabe la dirección y podrá venir, pensaba. Pero Laura jamás apareció por allí. El último año llegó a perder toda esperanza, de nuevo en su trabajo la habían movido de sede, ya no tenía ninguna forma de encontrar a su viejo amor. Ésta vez había ido a Francia, a París.

Mientras tanto, para Laura esos catorce años fueron muchos menos, o eso fue lo que intentó pensar cuando coincidieron aquella tarde en la Torre Eiffel, Ana seguía igual de bella, igual de hermosa: No, no han pasado 14 años, han sido catorce segundos, pensó, sigue igual de hermosa.

Tras aquella mirada acompañada de una sonrisa, como antaño, Ana la invitó a un café y Laura lo aceptó y la siguió. Todo volvía a comenzar de cero para ellas en aquella ciudad del amor.

5 de noviembre de 2009

¿Realidad o Ficción?

Hoy no os traigo ningún relato (ni corto ni largo), ni ningún poema. Sino una reflexión...

Con la próxima publicación de mi primer libro algunos de mis amigos y compañeros de la facultad han podido ver la versión preliminar del libro. E incluso los que no me habían leído, han saboreado unas cuantas líneas de él. Algunos me preguntaron si el de las historias era yo. A pesar de decirles que no, volvían a insistir, "no, no soy yo". Repetía. Y luego, también muchos de vosotr@s lectores y lectoras asidu@s a mis letras me hacéis la misma pregunta, o similar. Si mis relatos son reales o ficción.

Bien, a no ser que diga lo contrario los relatos son ficción, es lo que digo siempre. Tal vez algunas veces sea cierto que éstos nacen de un momento real (Vas por la calle), o de un sueño (Cómo en un sueño), pero luego se tornan en ficción. Y llega a veces hasta puntos que ni siquiera se parece a lo que en un principio pensé (lo que me pasó con Locura, que era una segunda parte de Vas por la calle). O incluso nacen de canciones (Otro amanecer; y antes El Tren). Pero como digo, yo no suelo ser el protagonista de mis historias (Nuestra Pequeña Locura o En la Oscuridad de la Noche; sí soy yo el protagonista).

Es cierto que la mayoría de los protagonistas son personas jóvenes, de más o menos mi edad. Pero eso es por una simple razón: Cuando escribo me gusta deshacerme de Josemy, de mi vida, de mi alrededor y meterme en la piel de ese personaje, darle vida, buscarle unos sentimientos y sentirlos como míos. Y todo eso se me hace más fácil con este tipo de personajes con chavales parecidos a mí (pienso por ejemplo, en Mil y una noches;o en mi novela El Rincón de Los Vencidos).

Ésa es la razón por la que yo creo que la gente sospecha que soy yo el de las historias porque los personajes se pueden asimilar a mí en ciertos rasgos, pero también he escrito desde el punto de vista de ellas (Tarde de Otoño) o como si estuviese ya muerto (Cuando no Queda Nada, saldrá en el libro). Y otras muchas veces como si fuese el narrador de la historia (Orfeo y Eurídice). En TODOS mis textos (relatos, poemas, microrelatos, lo que sea) me intento desprender de todo y ser sólo los personajes que han de vivirla...

...pero eso no quiere decir que por muy real que parezcan hayan de serlo.

24 de octubre de 2009

Abismo

Miró hacia delante y sólo había un precipicio, miró hacia atrás sólo estaba su pasado, del cual estaba huyendo.

Aún así decidió retroceder y no tirarse por el acantilado, sino volver junto a su pasado ese que tanto le había dañado.

Lástima, jamás podrá saber que tras ese abismo estaba ella esperándolo verle caer para sujetarle.

14 de octubre de 2009

Atracción Amorosa

Lo que me pides no puedo hacerlo, lo siento mucho. Sé que quizás tú me ames, pero lo que yo siento por ti no va más allá de la simple atracción, de ese juego que un día empezó con miradas y coqueteos y desembocó en todo esto. Quiero que sepas que lo siento, de verdad, a mí me duele tanto como a ti, pero no puedo dejarlo todo y seguirte, yo no tengo ese valor y lo que siento por ti no me lleva a hacerlo.

Recuerdo que éramos compañeros de clase, pero al principio no me fijé en ti yo tenía una novia, la que sigo amando ahora y tú me pides que la deje para irme a tu lado. Todos los chicos decías que estabas muy buena, así sin más. Decían que tenías buen cuerpo, y en esos momentos comencé a fijarme yo también, te miraba cuando tú no te dabas cuenta, buscaba tu cuerpo y tus curvas cuando todos descansaban de mirarte, quería que fueses sólo para mí. No lo conseguía. Con el tiempo empezamos a hablar, éramos compañeros de clase y era lógico que tuviéramos que pedirnos apuntes y esas cosas.

Del compañerismos surgió la amistad, y de la amistad el roce, del roce el deseo y del deseo nuestro primer beso. Pero antes de ese beso ya había conseguido agarrarte por la cintura, sí, no sabía el motivo pero te agarré lentamente por la cintura y fue una sensación sin igual, tú me la devolviste con una sonrisa… Y en aquel entonces, con tu sonrisa había descubierto que además de un cuerpo precioso tenías unos ojos que hipnotizaban, y yo siempre fui fácil de hipnotizar. Te acercaste a mí con tus ojos, buscando algo, pero yo no te lo di, sin embargo sí te di un beso, y no sé por qué, yo tenía novia en aquel entonces y la sigo teniendo ahora. Además tú también lo sabías, sin embargo no rehuiste de mis labios, no sé porque. Cómo dijo aquel escritor argentino de bahía, por un segundo lo olvidamos.

Desde entonces hasta la próxima vez que volvimos a hablar pasó algo de tiempo, un par de semanas, yo nunca le dije nada a nadie, y mucho menos a mi novia. No sé si tú lo hiciste, jamás te lo pregunté, no soportaría saber que alguien más sabe que fui infiel. Pero volvimos a encontrarnos y volvió a suceder, esta vez con más ansia, con más deseo y no fueron sólo besos. Tú lo recordarás tan bien como yo, cómo nuestras manos recorrían nuestros cuerpos, esa fue la primera vez pero no la última.

En este tiempo hemos llegado a hacer el amor, varias veces, no nos bastaba con nuestros besos para desfogar la pasión, ambos necesitábamos más, pero cada uno por una razón distinta, tú por amor, yo por lujuria. Para hacer el amor sintiendo algo por la otra persona ya tenía a mi novia, que la engañaba, la engañé mucho pero la amaba. ¿Sabes? Ella me ama y no puedo dejarla tirada por todo esto.

No puedo seguirte más, lo siento, cuando todo empezó yo no era consciente de que podríamos llegar a tanto, yo ni siquiera sabía que tú me estabas amando, y es que yo sólo miré tus curvas y tus ojos, la forma de hacerme el amor, y no te pedía nada más que no fuese sexo y besos, pero tú siempre quisiste más y yo no supe verlo, y ahora me doy cuenta, tarde pero me doy cuenta: quieres que deje a mi novia y me vaya contigo, que hagamos una vida juntos, pero lo que me pides no puedo hacerlo. Lo siento, tú para mí sólo fuiste un deseo, una ilusión que sé no debiera haber probado nunca pero lo hice.

Mañana todo será igual, sólo seremos un recuerdo por eso no te preocupes. No nos volveremos a besar, al menos no si me pides amor, o si me pides que la deje. Yo no puedo hacerlo, jamás lo haré, la amo… pero, seguramente ella me deje cuando se entere de lo nuestro, entonces no sé que podría pasar entre nosotros dos.

Jamás debí agarrarte por la cintura y mirarte tan fijamente a los ojos, jamás te debí besar.

5 de octubre de 2009

Indiferencia

Ella era mi prima, sin embargo ese detalle no fue un impedimento. Había conseguido enamorarme con sus curvas, y su indiferencia hacia mí…

Nos veíamos poco, y cada vez que lo hacíamos más me gustaba. Es todo muy difícil de explicar. Ella es algo menor que yo, un par de años, y es perfecta para mí… si no fuéramos familia… si tuviera el valor para decirle lo que siento sin temor a lo que piensen de mí mis padres o los suyos. Si pudiera mirarla y ver más allá de su indiferencia, me arriesgaría por ella, pero así no soy capaz.

Tampoco recuerdo con seguridad cuando comenzó a gustarme y empecé a desearla. Quizás sería a los 15 o16 años, yo no tenía mucho trato con ella, pero apareció en el funeral de mi abuelo –tío abuelo suyo– y entonces vi su cuerpo, aún era una niña, pero se estaba empezando a desarrollar y me dejó helado. Tan sólo nos rozamos con dos besos, pero dejó su olor en mi piel y unas ansias locas de probar su cuerpo.

Días después le pregunté a mi madre por ella, por su padre… y me estuvo contando muchas cosas, incluso prometió que un día iríamos a verla. Pero ese día se demoró casi un año, por suerte para entonces mi prima había seguido desarrollándose y estaba aún mejor de lo que la recordaba. Aquel día también pasamos algún tiempo juntos, en la misma habitación, pero por más que intentaba robarle miradas, o sonrisas, no pude conseguir nada de ella, ni siquiera una sonrisa. Tan sólo, como la primera vez, dos besos y llevarme el deseo de gozar de sus labios más allá de la cortesía.

Meses más tarde después de aquel encuentro falleció la abuela de ella, esta vez, tía abuela mía. Y como ellos hicieron cuando murió el mío, mi familia y, por supuesto, yo fuimos a darle el pésame. Sé que no debería haberme fijado en ella en aquel momento, igual que tampoco debí haberlo hecho la primera vez que la vi. Pero no pude evitarlo, su piel morena, y sus curvas se adueñaron de mi mente, me impedían pensar en otra cosa que no fuese ella, y ella pensaba en cualquier cosa menos en mí.

Siguió pasando el tiempo, y por fin volví a verla, no había podido quitármela de la cabeza ni un solo segundo, esta vez nos encontramos por la calle por azar, o eso era lo que yo quería que pensara ella, porque yo sabía muy bien lo que hacía y porqué estaba allí, igual que sabía que de su mirada sólo recibiría indiferencia, como si no existiera, pero también sabía que debía luchar por robarle los dos besos y acariciar su cintura suavemente… ¿Y cuál fue mi sorpresa? Esta vez no fui yo quien tuvo que mendigar los dulces besos, ella se abalanzó a mi cuello, a mi cuerpo, y me rodeó la cintura, para no darme los dos besos, ni siquiera uno en la boca, sino un beso en el cuello que dejó una marca indeleble durante un par de días. Tras aquello unas palabras de que al día siguiente estaría sola en casa…

Y eso fue lo que hice al día siguiente, ir a su casa, recibir más de dos besos, calmar por fin mi ansía de probar su sabor, de beber la miel de sus labios, apagar mi deseo de perderme en las curvas de su cuerpo, de acabar la batalla del amor exhaustos mientras disfrutaba de su cuerpo al otro lado de la cama… pero sobre todo saber que su indiferencia era sólo una apariencia que desde aquel momento deberíamos guardar los dos para siempre.

1 de octubre de 2009

Leves Noticias


La semana pasada prometí que volvería con un texto largo, todos lo recordaréis. Pero desgraciadamente ha pasado más de una semana y no he podido hacer la entrada que os prometí, aunque no es menos cierto que tengo varios temas pensados desde hace mucho, pero mis musas siguen juguetonas y no se me acercan para ayudarme. Además, la falta de tiempo. Ya he empezado la facultad de nuevo, y aunque no lo parezca cuesta asimilarse al nuevo horario (a las 12 de la mañana acaba mi dia "libre" y empieza la rutina para irme a la facul).

Sin emgbargo, a pesar de todo en estos días no he estado muy parado del todo. He estado haciendo cosas, acabando de revisar el libro (algunas erratas, y fallos en la presentación). Así que muy pronto lo podréis tener en vuestras manos, siempre que queráis, mientras tanto, en El Mismo Lugar he habilitado un par de apartados para Imágenes y otro para Fragmentos. Podéis pasaros y ver cómo va a ser, siempre grosso modo. Además, gracias a la ayuda desinteresada de Rachid El Hour y Juan Ortega, dos grandes personas y mejores profesionales que conocí en Archidona durante el curso de Málaga y Los Omeyas, tengo traducidas al árabe las frases que necesitaba para En Tiempos de Allah.

Junto a esto he intentado colaborar con una amiga de Periana para su blog dedicado a Las Mayoralas. Dónde he colaborado ha sido en una entrada sobre una foto que ya publicó, no he hecho nada extraordinario, sólo preguntar, ella y algunas personas más de Periana están luchando por darlo a conocer, y si en algo les puedo ayudar lo haré. Aquí tenéis mi colaboración.

De verdad que espero poder volver a escribir algún relato lo antes posible, pero no tengo mucho tiempo. Espero que sepais perdonarme. Y varias cosas, en la entrada anterior comenté la razón de porqué dos segundos y no más o menos. Y espero que os guste la canción, ;)

23 de septiembre de 2009

Impulsos

Quieres besar a esa chica que viene hacia ti. Pero no lo haces, piensas que es demasiado impulsivo.

Mejor será que beses a esa otra, tienes un par de segundos más.

15 de septiembre de 2009

Cuando Acaba un Amor

Él sentía el frío de las noches de verano, y ella el calor. Ese calor que tantas veces tiempo atrás disfrutaron juntos, ese calor que se torna en frío cuando sólo queda el amargo sabor del recuerdo.

7 de septiembre de 2009

Epístola Final


Querida Dueña de Mis Tormentos:

Quiero que sepas que te cuento todo esto para que sepas porqué estaba haciendo el amor con ella cuando nos descubriste, no quiero que te sientas aún peor ni quiero recrearme en los recuerdos y tu dolor. Sólo quería disculparme y explicarte la situación que sí era lo que parecía:

No recuerdo muy bien como, ni porqué pasé por allí aquella tarde, pero me encontré con ella. Tú en aquel momento no lo sabías, pero ella había sido mi amor platónico toda mi vida, no te lo había dicho hasta aquella tarde porqué tú para mí sólo eras una amiga que me gustaba. Más tarde me daría cuenta que por ti sentía algo más que amistad, y que tú también lo sentías por mí. Cuando la encontré sentada en aquel parque no me lo podía creer, hacía tanto tiempo que no nos veíamos que pensaba que ni siquiera me recordaría. Pero no fue así, sí me reconoció y dejando allí a sus amigos nos fuimos los dos juntos a dar un paseo.

Como te iba diciendo, me fui con ella a dar un paseo. No teníamos rumbo ninguno, ni nos importaba. Íbamos hablando sobre nuestro pasado: leves recuerdos en común, y muchos separados. Teníamos tantas cosas que contarnos y tan poco tiempo para ello que quedaron demasiadas emociones guardadas en nuestras almas. Menos una, por fin me atreví a decirle que necesitaba besarla. Esa necesidad fue devuelta por ella. Y allí, en mitad de la calle nos besamos, aunque, he de decírtelo: no la besé bien, yo no sé besar, nunca tuve la oportunidad de aprender. Ni la tendré.

Sin embargo, a ella no le importó mi poca destreza a la hora de besar y me guió hasta un portal, donde según ella vivía un amigo suyo. Pero en vez de visitar a su posible amigo nos pusimos a hacer el amor con la pasión y torpeza de dos jóvenes quinceañeros que lo hacen por primera vez. Estábamos en el rellano de aquel bloque sin saber muy bien qué hacíamos y sin saber muy bien el lugar dónde estábamos, al menos yo no tenía seguro ninguna de las dos cosas. No recuerdo bien el momento en que te vi aparecer escaleras abajo, pero eras tú y te quedaste paralizada al verme allí haciéndolo con aquella chica, cuando pudiste reaccionar te fuiste con lágrimas en los ojos sin decir nada.

Yo también me quedé atónito, no tanto como ella que pareció no sorprenderse por lo que pasaba. Me despedí de ella y la dejé allí igual que dejas a una ramera cuando has tenido sexo de una noche con ella, y fui en tu búsqueda. Ahora era ella la que estaba desconcertada, podía estar embarazada de mí y yo la había dejado sólo con un adiós, sin dejarle tiempo a decir nada más. Cuando bajé a la calle no sabía a dónde ir, ni siquiera sabía dónde estaba. Vagando por las calles logré reconocer algunos lugares de la ciudad, y te vi a lo lejos y cuando me acerqué a ti tú me esquivaste, me echaste de allí y yo no entendía muy bien la situación.

Más tarde comprendí que me habías echado de allí porque tú también me amabas, tanto como yo a ti, pero esa tarde yo había cumplido mi sueño de juventud por fin, y había probado por primera vez el sabor de unos labios y la sensación de hacer el amor con una persona que no eras tú. Sé que nunca me lo podrás perdonar, y que nunca me hubieras dejado que te diese esta carta en mano, por eso, la dejé aquí en tu portal dónde me descubriste amando a otra persona. Lo siento, siempre serás la dueña de mis tormentos.

PD: No te buscaré más en este mundo, ya es tarde para darnos una oportunidad. Quizás en el más allá tendremos la oportunidad de estar juntos.

27 de agosto de 2009

El Regreso

Él volvió a casa, pero no esa la suya. Sin embargo, ambos actuaron como si lo fuera.

19 de agosto de 2009

A Federico García Lorca,

gracias a ti somos grandes


Esta noche a las 5 de la madrugada hará 73 años que fue vilmente asesinado nuestro mayor poeta, y no sólo el de los granadinos, o los españoles, para mí, de los más grandes del mundo.

Esta noche sólo quería rendirle este simple homenaje a él, estas pocas palabras. Aún a pesar de tu muerte, aún a pesar de que intentaron borrar tu recuerdo. Tú eres atemporal, y siempre serás el más grande de los poetas.

13 de agosto de 2009

Preparativos de Mi Libro

Sé que ya os he hablado antes de mi libro y que debería haber estado ya a la venta, si hubiera cumplido los plazos, pero lamentablemente mis musas no han estado por la labor este verano, sin embargo sí estos dos últimos días, en los que he acabado de revisar todos los relatos y poemas, a falta de un poema, que quiero que sea inédito y aún está por escribir. Y, como ya queda poco hoy quería contaros algo más sobre él, mis perspectivas, mis decisiones y daros una fecha y comprometerme lo más posible para cumplirla (aunque al 100% no dependa de mí), y desde hoy hasta esa fecha, a no ser que sea algo excepcional, no volveré a hacer más post de este estilo.

Lo que más difícil se me ha hecho del libro ha sido escoger los relatos y poemas, al principio elegí como 30 de cada uno para decidir sobre ellos. De ahí volví a eliminar algunos: esta sub-elección si me resultó más difícil y durante este proceso escribí algunos relatos y poemas que permanecerán inéditos hasta el día de su publicación en el libro. En concreto serán cinco o seis relatos inéditos, y cinco o seis poemas; sin embargo, al resto de textos le he querido dar una revisión, para ofreceros algo nuevo, y no sólo lo que hay en el blog. Con esto han quedado 21 relatos y 22 poemas (al menos en principio).

Otros detalles que os puedo revelar del libro es que el prólogo le pedí que me lo hiciera una amiga y ya me ha mandado una primera versión del mismo, para ver que me parecía, y a pesar de que otra amiga me dijo que tal vez podía no gustarme lo que me escribiera porque cuando se lo pedí no sabía que quería para el mismo. Pero sin embargo, no me ha defraudado: ¡Me ha encantado! –sinceramente, yo sabía que me gustaría, pues sus textos me gustan, pero no sabía que escribiría lo que ha hecho para mí-. Tengo ganas de que podáis leerlo, de verdad. Para la portada también recurrí a otra amiga, aún no me la ha mandado, pero estoy seguro de que me gustará también. Y ya con mucha suerte igual puedo gozar hasta de un epílogo por otra amiga, pero eso está aún por confirmar…

Al mismo tiempo he querido que tras al prólogo haya una pequeña introducción por mi parte, para contar un poco de dónde surge el libro y poder dar esos agradecimientos a todas las personas que de una forma u otra han colaborado, la idea de que estos agradecimientos estuviesen en la introducción fue idea de Laura -así que gracias, te hice caso-. Esta introducción también he empezado ya a desarrollarla, y también tengo elegida la cita célebre que presentará el libro, os puedo adelantar que es de Magdalena Lasala. También os puedo decir que los relatos van precedidos por una breve introducción de cada uno, en el que o cuento de dónde saqué la inspiración o un breve resumen del mismo.

Ahora me queda revisar si se me ha escapado alguna falta ortográfica, alguna errata, y hacer un impresión de prueba (además de esperar la portada y el prólogo definitivo, pero aún hay tiempo), porque cuando acabe de revisar he de unirlo todo, y aquí sí podría tardar más (soy muy pamplina como dice mi novia, lo quiero todo muy bonito).También le he pedido más información a Eigual para el IBSN y el registro de la propiedad, y más o menos, parece que no es difícil.

Y como algunos sabéis me he estado planteando entre publicar mediante una empresa de impresión bajo demanda (Bubok), o por una editorial tradicional. Lo he pensado muchísimo, tanto los pros como los contras de cada una de las dos opciones. Y al final, tras mucho sopesar, dada mi situación económica actual, y mis perspectivas de ventas, me he decantado por Bubok, ya que mis beneficios serán nulos pero mi inversión también lo será. Y, para vosotros, os será más cómodo el pedir el libro pues se rellena en su web y no tendríais que poneros en contacto conmigo, darme vuestros datos, ingresarme el dinero a cuenta, etc, etc.

Ya por último deciros que me comprometo a tenerla para el 18 de septiembre de este mismo año o antes. Gracias por vuestra paciencia, sólo espero que al final el libro no os defraude.

8 de agosto de 2009

Miradas Cómplices

Miró el reloj, eran las seis y veinte; la conferencia empezaba a las seis. Y, a pesar de que la universidad, de estar sólo a diez minutos de su casa, decidió salir en aquel momento. Estaba nervioso, tenía miedo, pero no era un miedo escénico, pues, la conferencia no la daba él. Pero, estaba seguro que la vería a ella; ella era la que organizaba aquella conferencia. Ella, su amor platónico, desde la primera vez que la vió, y habló con ella por casualidad, en los pasillos de aquella facultad. Aquella vez imaginó, que sería diez años, o quizás doce, mayor que él.

Cuando llegó no había demasiada gente, así pudo sentarse cerca de la tarima, sería un buen momento para dejar a un lado la vergüenza, y quizás, volver a hablarle tras tanto tiempo. Claro, eso siempre que se acordase de él; algo, quizás, difícil pues pasó demasiado tiempo. Inmerso en aquellos pensamientos, no pudo notar que la sala se había llenado de gente. Y, ella, habia pasado por su lado, sin que ninguno de los dos se percatara de la existencia del otro.

El balbuceo de la gente llegó a ser tan insoportable que le impidió seguir pensando, miró el reloj, y eran las seis y diez; "Ya debería haber empezado, se están retrasando", pensó. Y acto seguido, como si le hubieran leído el pensamiento, comenzó la conferencia. Y, allí estaba ella, en la tarima. Presentando la conferencia, anunciando al resto de conferencias, pero él, no pudo enterarse, no le importaba, él sólo quería verla a ella.

Si cabía, ella estaba más bella de lo que recordaba, aquel pantalón vaquero negro, y aquella camiseta, con ese escote, grande, pero no tanto como para verle los pechos. Provocativo, y a la vez casto... Ese escote que le dibujaba aquellos maravillosos senos, ni grandes, ni pequeños... Aquellos pechos que le habían quitado tantas noches de sueño... Encima de aquellos pechos, sus ojos, cual luceros, esos ojos con los que soñaba cruzar una mirada, y devolverle la sonrisa a su boca, mientras sus ojos, sus ojos castaños, unos preciosos ojos.

Pero, aquellos ojos no cruzaron miradas, él creyó que ella lo esquivaba, pero, era difícil saber eso, pues había demasiada gente como para fijarse en alguien, estaba demasiado nerviosa para pensar en cualquier cosa. Al final, tras el intenso trabajo de ella, todo salió, bien... pero, ¿Realmente salió todo bien? ¿O sólo fue la onferencia? Pues... aquel chico al acabar la conferencia se fue de allí, triste, muy triste, porque, habían estado a escasos metros, él la había mirado a los ojos, había intentado sonreirle, pero ella, no se había inmutado...

Aquel chico perdió la ilusión del amor, y todo, por una mirada cómplice, que nunca se dió...

No tengas en cuenta mis lágrimas, pues hánse brindado para evitarles a tus ojos derramarlas ya que ahora ellos deben permanecer hermosamente abiertos por lo mucho que han de mirar y de ver.


M. Lasala