Hace poco más de un mes que comencé en este nuevo blog. Aún no tiene el aspecto que me gustaría, pero poco a poco he ido añadiendo algunas cosillas más que cuando comencé -no muchas por falta de tiempo-, el regalo de eigual,
la web que intento crear, algunas estrofas de canciones que me transmiten fuerza... Durante este mes mentiría si dijera que no extraño a
El Rincón, mentiría si dijera que no he pensado en hacer alguna entrada más allí, pero, cuando me vine hasta aquí, era consciente de lo que dejaba atrás y de lo que aún estaba por llegar, por eso, aunque extrañe el pasado, no quiero volver a él, y aunque haya pensado en tal vez, hacer una entrada, no la haré. Los fantasmas del pasado son sólo eso, fantasmas.
Este cambio de blog, de nick, y de forma de ver las cosas ha llevado consigo que de nuevo vuelva a darme a conocer como escritor entre los que, por decirlo de algún modo, me conocen como persona más allá de Josemy o más allá de La Dulce Pena. Y digo de nuevo, porque prácticamente ningún conocido mío, exceptuando a
Alquimista de Sueños y
Obi-san -que me conocían y seguían antes del cambio-, de los que saben, o han sabido, qué era blogger me sigue, y en verdad no han sido pocas, pero, muchas veces he agradecido que no me leyeran al sentirme más libre, y otras, me hubiera gustad que me leyeran pues escribía por ellos. Esta vez he querido abrirme a dos compañeras, a dos amigas del bus.
Al decirle a las personas que me conoce más allá de la pantalla que soy blogger sé que posiblemente lleguen a conocer más de mí de lo que conocerán estando a mi lado, porque cómo le dije hace pocos días a un compañero de
ACP (Asociación Cultural de Poesía), “
cuando escribo me quito las máscaras y abro el alma”. Y, quizás, cuando me cambié por Josemy, a pesar de tener rostro para todos vosotros seguía siendo anónimo, pero ya no, quizás en el pasado hubiera cambiado mi forma de escribir, ahora no. No me importa que me lean y me conozcan tal como soy, que sepan mis sentimientos, mis dudas, mis miedos…
A diferencia de ellas, según me dijeron, “
son muy reservadas para lo suyo”, yo necesito expresar mis temores con palabras, necesito ese punto de apoyo en los demás, y esto una blogger lo sabe muy bien. Por eso no me ha importado que me lean.
Quizás si algún lector me sigue desde hace bastante tiempo, como XX años, se acordará de aquella entrada en la que comentaba que cuando decía que era blogger los que me conocían me
hacían tres preguntas, una de ellas si me pagaban por eso, y es lo que más rabia me da, porque no entiendo porque la gente piensa que uno escribe un blog para que le paguen -que tal vez en algunos casos sí (no todos los bloggers tienen alojado sus blogs en dominios gratuitos y han de pagarlos) y los respeto por ello, igual que respeto a los que no lo hacemos-, pero yo no. El día que escriba para que me paguen será una novela lo que escriba y no un blog. Pero, ellas no me hicieron esa pregunta, y en parte me llamó la atención porque me sorprendieron gratamente.
Lo que sí me preguntaron era que qué es lo que escribía, y yo pensé, qué escribo… novelas cortas, pequeñas reflexiones que se me pasan por la cabeza, cuentos, sobre filosofía, poemas…
¿Qué clase de poemas, y qué es un poema para ti? preguntaron. Ahí ya sí que no supe responder, bueno, un poema es escribir en verso, ni tienen la misma métrica, ni riman, la verdad. Y, así hablando, me propusieron que, por ellas, escribiera un poema en prosa, porque, quiero recordar nunca lo he hecho, aún no lo he podido intentar por falta de tiempo, pero, desde aquí os prometo que lo haré.