El Rincón de Los Vencidos

Nuestro Rincón, Nuestra Historia

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Éste es el título de mi primera novela. Como dijo Luis Landero: “Toda novela es la sombra de otra, perfecta y arquetípica, que el escritor ha vislumbrado en sus ensueños”.

Es una novela ambientada en una universidad, donde dos amantes sufren las desventuras del amor. La universidad es más que estudiar, y ellos aprenderán esa lección. Más información aquí.



Un Sueño Cumplido. Desde El Rincón a Ti.

Ese fue mi primer libro, que salió a la venta en diciembre de 2009. Si quieres adquirir un ejemplar, pincha aquí. Gracias

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12 de diciembre de 2010

Promoción USC

Hace pocos días mi primer libro, Un Sueño Cumplido. Desde El Rincón a Ti, cumplió un año de vida, y gracias a todos vosotros se cumplió mi gran sueño. Ahora como sabéis estoy trabajando en lo que será mi primera novela, El Rincón de Los Vencidos, y mi primer poemario, Tawq al Jalwa (El Collar de la Soledad).

Para celebrarlo, y para promocionar la publicación de El Rincón he decidido regalar por unos días la versión digital de Un Sueño Cumplido, añadiéndole -junto al libro original- cuatro pequeños cambios:

El libro podéis descargar desde Bubok, sólo tenéis que pinchar aquí o en la imagen de abajo. La promoción de descarga gratuita finalizó con más de treinta descargas, gracias a todos.


Pero no te preocupes, que si lo deseas, aún puedes adquirir el libro original en papel al precio de 8.80€ (impuestos y envío no incluídos), o compar el PDF desde aquí.

Muchas gracias a todos porque vosotros hicistéis grande mi sueño, vosotros habéis hecho posible que todo esto vea la luz.

6 de diciembre de 2010

Miradas Cómplices - II



Pero cuando estaba saliendo por la puerta del Aula Magna de la facultad, ella dijo si alguien quería hacer alguna pregunta a los conferenciantes. Él se giró y volvió a sentarse en su sitio allí cerca de la tarima. Mientras, un compañero hizo una pregunta que él no logró entender, cuando la respondieron le tocó el turno a él. Alzó la mano y ella le miró y le dio la palabra. Sin embargo, ni en los ojos ni en las bocas de ellos podían verse alguna expresión. Conservando esa imperturbabilidad le preguntó: “¿Tiene usted pareja?”, y se sentó en su sitio a esperar la respuesta mientras el resto del auditorio se quedó tan atónito como ella.

Tras unos segundos, para él horas de silencio, ella se atrevió a contestarle bajo la mirada acusatoria del resto de acompañantes. Él si sabía el nombre de ella, Rosa, pero ella no sabía el suyo, así que sólo le dijo:

“Lo siento chico, no hablo de mi vida privada en estos lugares, pero te diré que sí, estoy casada, aunque no tenga nada que ver con el tema de la conferencia”.


Hacía mucho tiempo que no cruzaban miradas, demasiado tiempo. Desde aquel corte en medio del auditorio, que le causó ser el hazmerreír de media facultad. Pero no le importó, en la vida había que arriesgarse. Y ella había sido su amor platónico, y ahora no podía quitársela de la cabeza. Volvieron a cruzar sus miradas seis meses después de aquel día, de aquella conferencia: El Collar de la Paloma de Ibn Hazm y su relación con El Libro del Buen Amor del Arcipreste de Hita. Sólo cruzaron miradas y un par de saludos, pero eso fue suficiente para que volviera a nacer con más fuerza el amor en su alma, en su mente y en sus sueños. En ellos también estaba ella.

Allí, en los sueños él podía ser y tener el valor suficiente para decirle todo lo que sentía sin miedo, y ella podía no tener pareja... En sus sueños estaba divorciada. Recuerda cómo se acercó a ella lentamente por detrás, con su mano, le apartó el pelo del cuello y respiró su esencia mientras lentamente se acercaba a besárselo. Ella estaba inmóvil, no podía decir nada, estaba encantada con aquel gesto. Y él siguió recorriendo su su nuca, su cuello, su barbilla y llegó a sus labios. Allí se fundieron en un suave beso, que cómo no podía ser de otra forma le despertó del sueño al haber llegado a su clímax.

Tras aquel sueño parecía que se había cargado de valor y por fin le dedicó a Rosa las palabras que se merecía, las palabras que deseaba. Fue una tarde de viernes, él estaba en la Universidad para sacar un libro, y ella estaba acabando su jornada laboral, volvieron a cruzar miradas, y un breve saludo, pero ésta vez él siguió hablando, le preguntó algo más... Un ¿qué tal? Una pequeña conversación, un lo siento por lo que hice aquel día, algún me pillaste desprevenida, me gustó mucho tu intervención... muchas palabras, pero sobre todo las más importantes: "¿Tienes tiempo para un café?" Y su respuesta, "".

Y allí en aquella cafetería se enteró que sí, que Rosa tenía pareja, que no tenía opción con ella, que debía dejar pasar ese amor platónico, pero a pesar de todo tenía mucho que aprender de ella. Perdía un amor platónico y ganaba toda la experiencia de una vida... quizás la balanza jugaba a su favor y vendrían más miradas cómplices.

30 de noviembre de 2010

Miradas Cómplices - I

Miró el reloj eran las seis y veinte. La conferencia empezaba a las siete, y él vivía cerca de la universidad, a menos de diez minutos: tenía todo el tiempo del mundo; aún así decidió salir en aquel momento. Había estado estudiando desde las tres y media, ya estaba cansado: era abril y los exámenes finales aún quedaban muy lejos. Por eso cuando días atrás en los pasillos de su facultad vio que había una conferencia y estaba el nombre de ella no lo dudó ni un segundo y lo apuntó todo: necesitaba verla.

Estaba nervioso, tenía miedo, sudaba más de lo normal y su mente sólo se hacía preguntas que no podía responderse: “¿La vería a ella realmente? Y si era así, ¿Qué haría cuando lo hiciera? ¿Le diría él algo? ¿O se lo diría ella? ¿O ni siquiera le reconocería?”. Ella era su amor platónico desde la primera vez que la vio y hablaron, por casualidad, en los pasillos de aquella facultad. Ella había sido contratada como profesora adjunta al Departamento de Estudios Árabes hacía un par de años y cuando llegó estaba perdida. Le preguntó cómo llegar a la zona de los departamentos, y él amablemente se ofreció a acompañarla. Por el camino ella le contó algo sobre su trabajo en la facultad, pero no les dio tiempo a hablar mucho: el camino era corto.

Su amor era platónico porque nunca intentó pasar más allá de simples conversaciones entre los dos por miedo a lo que dirían los demás, aunque por dentro su corazón se consumía por no besarla. Él imaginó que ella sería diez o doce años mayor y eso sería crítica por parte de sus compañeros de clase: además, posiblemente ella ya tuviera su vida resuelta y no estaría dispuesta a perderla por un chaval de veintipocos años.

Cuando llegó a la facultad no había demasiada gente. Era normal aún faltaba media hora para la conferencia y de todas formas no habría mucha gente, era por la tarde: la mayoría de los alumnos estarían en clase o serían de turno de mañana y no tenían por qué ir a aquella conferencia. Gracias a eso pudo sentarse cerca de la tarima. Sería un buen lugar para que ella se fijase en él, para que lo mirase, y quizás volver a hablarle tras tanto tiempo y tras aquella conversación que podría decirse no fue de las que marcaron época. Claro eso siempre que se acordase de él, algo difícil: había pasado demasiado tiempo, medio año sin volver a verse desde aquella vez.

Inmerso en aquellos pensamientos no pudo notar que la sala se había llenado de gente, en contra de sus perspectivas. Y ella había pasado por su lado sin que ninguno de los dos se percatara de la existencia del otro, o no quisiera admitir que estaba allí el otro.

El balbuceo de la gente llegó a ser tan insoportable que le impidió seguir concentrado en sus pensamientos. Miró el reloj y eran las siete y diez; “Ya debería haber empezado, se están retrasando”, pensó. Y acto seguido como si le hubieran leído la mente, empezaron a sentarse los ponentes en la mesa y ella desde la tarima comenzó a presentar la conferencia anunciando al resto de acompañantes y haciendo un breve resumen de los temas a tratar. Pero él no podía enterarse, no le importaba. Sólo quería verla a ella.

Si fuera posible estaba más bella de lo que recordaba: aquel pantalón negro, y aquella blusa roja la hacían parecer una diosa. La blusa, tenía un escote que insinuaba mucho más de lo que llegaba a enseñar, tal vez eso sería una señal para decirle que estaba casada, y sentía pudor; o quizás sólo sería un juego de mujeres. Ese escote le dibujaba los senos de una forma espectacular, los mismos pechos que tantas noches de sueño le habían quitado. Y encima de esos pechos su cuello de cisne y su dulce rostro, todo en ella era perfecto para amarla.

Sus ojos castaños similares a dos luceros se hacían uno con el color de su pelo, el cual, intencionadamente, sombreaba parte de su cara. Esos ojos eran con los que soñaba cruzar una mirada y transformarla en sonrisa para devolvérsela a través del viento hasta su boca, y tal vez con la magia de aquel gesto, transmutar la sonrisa en palabras, y las palabras en amor. Pero aquellos ojos no cruzaron miradas. Él creyó que ella lo esquivaba pero era difícil saberlo con seguridad: había demasiada gente como para fijarse en alguien y estaba demasiado nerviosa para pensar en él. Pero, el principal motivo posiblemente sería que no lo recordaría.

Fueron los aplausos los que le volvieron a traer del mundo de sus pensamientos para decirle que la conferencia había salido bien. Él aplaudió como el resto, y tras unos segundos de cortesía se fue. ¿Realmente salió todo bien? ¿O sólo fue la conferencia? Porque aquel chico al acabar la conferencia se fue de allí triste, muy triste: habían estado a escasos metros, él la había mirado a los ojos, había intentado sonreírle, pero ella no se había inmutado… Aquel chico perdió la ilusión del amor por una mirada cómplice que nunca se dio.

Continuará...

12 de mayo de 2010

Ni Una Más - II

Pero sus promesas duraron tan poco como lo que tardó en llegar su siguiente borrachera, una noche. Esta vez no hubo golpes, ni siquiera porrazos en la puerta o voces para que le abriera la puerta, esta vez quiso poseerla a la fuerza, violarla… porque lo que él quería no podía llamarse hacer el amor. Ella se intentaba resistir, pero él a pesar de estar borracho seguía teniendo más fuerza que una mujer con un brazo escayolado, y al final logró salirse con la suya. Eva aquella noche cuando él se quedó dormido tras escupir todo su semen en ella sólo pudo llorar en la ducha y jurar y rejurar que no lo perdonaría y que se iría de allí. Pero no podía hacerlo.


Ella aún lo amaba: amaba a esos recuerdos de aquel chico noble que la enamoró una vez, estaba enamorada de aquellos detalles y ahora vivía inmersa en esas reminiscencias y no era capaz de ver que pronto empezarían a llegar más golpes por no haberle hecho la comida a tiempo, o por estar fría. Y siempre tras aquellos golpes, palabras de súplica y perdón, tras ellas golpes más fuertes que los anteriores. Día tras día, noche tras noche intentando ocultar lo evidente a aquellos ojos que cuando la miraban esquivaban su mirada a otro lado para no ser conscientes de la triste realidad de Eva, para no ser cómplices de un cobarde que hacía pagar su amor con golpes. Para no tender su mano a alguien que la necesitaba.

Aún retumba en la mente de él el primer día que ella le dijo que le dejaba. Él se acercó a ella y mirándola a los ojos le dijo: “Si te vas, te mato”. Pocos días después Eva descubrió que la regla no le bajaba: se había quedado embarazada. ¿Pero cómo era posible si siempre habían usado preservativo? Menos una vez: aquella noche que llegó borracho… Él no se acordaba de aquello y cuando ella se lo dijo le embistió un tortazo que le lastimó el cuello, mientras le gritaba:

-“¡¡Ese niño no es mío!! ¡Me has sido infiel, pedazo de puta! ¡¡TE VOY A MATAR!!”

Ella lloraba e intentaba razonar con él que sí era suyo, pero él más le gritaba y más golpes le daba. Golpes que hacían retumbar a todo el bloque, y llegaba hasta los oídos sordos de sus vecinos que no hicieron nada.

Y fue un día gris de otoño cuando todo llegó a su final. Él había bebido, se había pasado toda la semana pegándole por sus estúpidos celos, por su supuesta dominación sobre ella: por su cobardía. Eva estaba cansada de intentar huir de esos golpes, de esconderse tras el sofá, en el baño, en la habitación… de no poder salir a la calle. Pero él nunca tiene suficiente: siempre encuentra algo mal hecho en sus actos y esta vez no iba a ser menos: el simple hecho de no llevarle la comida a su sitio en la mesa fue el determinante para que se levantara y fuera a darle la última paliza de su vida. Pero Eva se dirigía hasta él con las manos ocupadas, no podía defenderse: no lo necesitaba. Esta vez sus golpes serían certeros. Esta vez sería Eva quién golpearía, tan sólo tenía que apretar el gatillo con las pocas fuerzas que le quedaban tras tantos golpes en su cuerpo.
 
Y eso fue lo que hizo: apretar el gatillo, disparar al corazón de su pasado, pues, ese ser no podía considerarse ni siquiera hombre.

Hoy ha sido un día gris tintado de rojo en la vida de Eva.

Mañana al despertar todos los titulares dirán que fue un asesinato: pero sólo fue una defensa.

8 de mayo de 2010

Ni Una Más - I

Aquella noche la asaltó un extraño ruido. Su marido volvía a estar en casa y por los sonidos que estaba haciendo: borracho. Cuando se casaron él era todo lo que una mujer podía desear: atento, cariñoso, amable, nunca tuvo celos, jamás probó el alcohol… era tan especial que nadie podría haber imaginado que acabaran así. Su relación de novios duró siete años, los dos últimos los pasaron viviendo juntos y ese fue el empujón necesario para que decidieran casarse. Todo era mágico en aquellos días, hasta que la rutina fue ahogando cada instante.

Al principio sólo cambió en que estaba más interesado en salir con los amigos. A ella no le importó, pues él siempre la había dejado salir con las amigas sin hacerle ninguna pregunta. Más tarde, a los meses, empezaron algunas preguntas por parte de él, esas preguntas la incomodaban a ella pero callaba: ¿a dónde vas?, ¿con quién vas?, ¿cuándo vuelves?… A pesar de todo no le dio demasiada importancia. Seguía sin preocuparse de aquellas preguntas, aunque algunas veces él llego a decirle que su ropa era demasiado provocativa, que ella no era una simple furcia de cualquier esquina sino que era su mujer, y su mujer se vestía como él le decía y se recogía cuando él lo decía.

Lo que antes eran palabras ahora se convertían en voces, en gritos, en puñales de voz que atravesaban el corazón, pero ella no hacía nada: lo veía normal. Llegó a pensar que en los últimos meses le dedicaba poco tiempo a su marido; por eso, cuando las amigas le llamaban para salir ella les decía que no. Eva les decía que se encontraba cansada, que otro día se verían. Y mientras tanto él quedaba con sus amiguetes para tomarse un par de cervezas y por primera vez llegar a su casa borracho. A penas podía mantenerse en pie cuando llegó a su piso. Ni siquiera podía abrir la puerta o tocar el timbre, y sin importarle si los vecinos pudieran escucharlo o no comenzó a llamar a Eva a voces en el rellano, mientras daba golpes en la puerta:

-¡¡Eva!! ¡Ábrele a tu marido, joder, que estoy en la calle! ¡¡Ábreme la puta puerta!! ¡¡¡Eva, o me abres la puerta o te mato!!!

Esa fue su primera amenaza, pero Eva no le abría la puerta no podía escucharle se había quedado dormida en la habitación, y fue cuando la despertó aquel extraño ruido: unas voces. Su marido había llegado y estaba borracho. Ella fue corriendo a abrirle la puerta, temiendo que los vieran o escucharan los vecinos, pero a él no le importaba nada; cuando consiguió entrar a su casa le dio un empujón y la tiró al suelo mientras le decía:

-Para que aprendas que cuando yo llegue quiero me que abras la puerta y no me hagas esperar, puta de mierda.

Tras aquello él se metió en la habitación y se durmió como si nada, sin pensar en lo que había hecho. Al día siguiente cuando se levantó con un dolor de cabeza se encontró solo en la habitación; Eva había tenido que ir a urgencias aquella noche: se había roto un brazo con el golpe pero allí al médico que la atendió no se lo dijo, tan sólo le dijo que se resbaló cuando estaba fregando el suelo. Hecho que al médico resultó raro pero no dijo nada. Pensó que los problemas de su paciente no eran cosa suya: él bastante tenía ya con los suyos, la escayoló y le dejo que se fuera sin más preguntas, ni más investigación. Cuando ésta llegó a casa su marido estaba esperándola con el semblante serio y cuando la vio le pidió perdón por lo de la noche anterior jurándole que no volvería a pasar y que mientras estuviese escayolada él se dedicaría de las tareas del hogar para que ella descansase.

2 de diciembre de 2009

Un Sueño Cumplido


Al fin tras tanto tiempo de espera y tantas noticias sobre él, os puedo decir que está a la venta mi primer libro: Un Sueño Cumplido. Desde El Rincón a Ti.

El libro tiene un precio de 10’05€, de los cuales yo me llevo 1€ por ejemplar. A éste precio hay que añadirle los gastos de envío que dependen de la tarifa que utilicéis, yo encarecidamente os recomiendo Regular o Expres –son como 6€– pero podéis seguir el envío y si se pierde reclamarlo, si utilizáis Economy, aunque es más barato, no podéis hacer nada si se pierde, y no es siquiera correo certificado. Después, el Seguro de Envío, 2€, es opcional. Yo personalmente no lo contrato, es casi imposible que el libro se estropee en el camino, está bien envalado en cartón. Por último para acabar sobre el precio, si pedís varios ejemplares (si conocéis a algún amigo que podría estar interesado también) los gastos de envío se comparterán, y es lo que yo haré con mis amigos de Vélez y Málaga. Por lo demás, muchas gracias a todos los que lo compréis.

Una vez aclarado lo del precio, que creo es algo importante os contaré algunas cosas sobre el libro. Cómo veis la portada está realizada por mi buena amiga y compañera de Asociación Cultural de Poesía, Ana Parrado, y también por Estefanía Fernández, otra buena amiga. Para el prólogo, como no podía ser de otra forma, también recurrí a una buena amiga, esta vez compañera en el mundo de los blogs, se lo pedí a: EnLaOscuridadDeLaNoche, y ha quedado genial. Pero de todo esto os hablo también en la introducción del libro, y en El Mismo Lugar así que no quiero explayarme demasiado.

Como os he dicho alguna vez en total son 22 relatos, algunos inéditos y otros no, pero todos han sufrido variaciones desde que se publicaron en el blog. Muchos de estos relatos versan sobre el amor, por ejemplo: Miradas Cómplices, Bohemio, En Tiempos de Allāh, ¿Cuál es el Precio de un Sueño?... Y otros que tienen otro tipo de trasfondo, por ejemplo: No Creas en Todo lo que Veas, El Secreto, Sin Pasado, Estudios… Al final creo que la elección que he hecho puede que diste de ser la óptima, pero, ahora mismo para mí, y espero que para vosotros sea de las mejores.

Con los poemas ocurre algo similar son 25, pero si contamos el poema en prosa Tanto Te Amé, serían veintiséis, sin embargo, por su forma lo he querido considerar como relato y así abrir paso al resto de poemas. Al igual que los textos, muchos de amor (Mi Destino Eres Tú, Di que Me Amas, Sólo con Fe, Tarde de Otoño) y otros de temas más diversos (Un Sentimiento de Amor, Podrás, El Lago, Sentimientos Helados…). Y por supuesto, el último poema: Te Doy Las Gracias, dedicado especialmente para todos vosotros por estar ahí siempre.

Por último un par de detalles más que me gustaría destacar.
-El orden de los relatos y los poemas fue por azar, al menos todo lo que pude. De mi época rolera conservo dados de 20 caras y de diez, y exceptuando algunos textos que sabía que quería que estuvieran al principio o el final, los demás fueron ordenados alfabéticamente y luego sorteados por los dados.
-Hay varios poemas dedicados a mi novia, amigos, vosotros… pero un solo relato que esté dedicado: Orfeo y Eurídice. Y se lo he dedicado a un amigo y compañero del foromalaguista, al que desgraciadamente ya no podré conocer porque falleció a finales de agosto. J.A. Hijano, no nos olvidamos de ti.
-Y por último, antes de los relatos como presentación de los mismos hay una pequeña cita de Guillermo Martínez de su libro Los Crímenes de Oxford, y antes de los poemas, unos versos del poeta andalusí de época omeya, Ibn Zaydûn.


Un Sueño Cumplido. Desde El Rincón a Ti

13 de agosto de 2009

Preparativos de Mi Libro

Sé que ya os he hablado antes de mi libro y que debería haber estado ya a la venta, si hubiera cumplido los plazos, pero lamentablemente mis musas no han estado por la labor este verano, sin embargo sí estos dos últimos días, en los que he acabado de revisar todos los relatos y poemas, a falta de un poema, que quiero que sea inédito y aún está por escribir. Y, como ya queda poco hoy quería contaros algo más sobre él, mis perspectivas, mis decisiones y daros una fecha y comprometerme lo más posible para cumplirla (aunque al 100% no dependa de mí), y desde hoy hasta esa fecha, a no ser que sea algo excepcional, no volveré a hacer más post de este estilo.

Lo que más difícil se me ha hecho del libro ha sido escoger los relatos y poemas, al principio elegí como 30 de cada uno para decidir sobre ellos. De ahí volví a eliminar algunos: esta sub-elección si me resultó más difícil y durante este proceso escribí algunos relatos y poemas que permanecerán inéditos hasta el día de su publicación en el libro. En concreto serán cinco o seis relatos inéditos, y cinco o seis poemas; sin embargo, al resto de textos le he querido dar una revisión, para ofreceros algo nuevo, y no sólo lo que hay en el blog. Con esto han quedado 21 relatos y 22 poemas (al menos en principio).

Otros detalles que os puedo revelar del libro es que el prólogo le pedí que me lo hiciera una amiga y ya me ha mandado una primera versión del mismo, para ver que me parecía, y a pesar de que otra amiga me dijo que tal vez podía no gustarme lo que me escribiera porque cuando se lo pedí no sabía que quería para el mismo. Pero sin embargo, no me ha defraudado: ¡Me ha encantado! –sinceramente, yo sabía que me gustaría, pues sus textos me gustan, pero no sabía que escribiría lo que ha hecho para mí-. Tengo ganas de que podáis leerlo, de verdad. Para la portada también recurrí a otra amiga, aún no me la ha mandado, pero estoy seguro de que me gustará también. Y ya con mucha suerte igual puedo gozar hasta de un epílogo por otra amiga, pero eso está aún por confirmar…

Al mismo tiempo he querido que tras al prólogo haya una pequeña introducción por mi parte, para contar un poco de dónde surge el libro y poder dar esos agradecimientos a todas las personas que de una forma u otra han colaborado, la idea de que estos agradecimientos estuviesen en la introducción fue idea de Laura -así que gracias, te hice caso-. Esta introducción también he empezado ya a desarrollarla, y también tengo elegida la cita célebre que presentará el libro, os puedo adelantar que es de Magdalena Lasala. También os puedo decir que los relatos van precedidos por una breve introducción de cada uno, en el que o cuento de dónde saqué la inspiración o un breve resumen del mismo.

Ahora me queda revisar si se me ha escapado alguna falta ortográfica, alguna errata, y hacer un impresión de prueba (además de esperar la portada y el prólogo definitivo, pero aún hay tiempo), porque cuando acabe de revisar he de unirlo todo, y aquí sí podría tardar más (soy muy pamplina como dice mi novia, lo quiero todo muy bonito).También le he pedido más información a Eigual para el IBSN y el registro de la propiedad, y más o menos, parece que no es difícil.

Y como algunos sabéis me he estado planteando entre publicar mediante una empresa de impresión bajo demanda (Bubok), o por una editorial tradicional. Lo he pensado muchísimo, tanto los pros como los contras de cada una de las dos opciones. Y al final, tras mucho sopesar, dada mi situación económica actual, y mis perspectivas de ventas, me he decantado por Bubok, ya que mis beneficios serán nulos pero mi inversión también lo será. Y, para vosotros, os será más cómodo el pedir el libro pues se rellena en su web y no tendríais que poneros en contacto conmigo, darme vuestros datos, ingresarme el dinero a cuenta, etc, etc.

Ya por último deciros que me comprometo a tenerla para el 18 de septiembre de este mismo año o antes. Gracias por vuestra paciencia, sólo espero que al final el libro no os defraude.

No tengas en cuenta mis lágrimas, pues hánse brindado para evitarles a tus ojos derramarlas ya que ahora ellos deben permanecer hermosamente abiertos por lo mucho que han de mirar y de ver.


M. Lasala