El Rincón de Los Vencidos

Nuestro Rincón, Nuestra Historia

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Éste es el título de mi primera novela. Como dijo Luis Landero: “Toda novela es la sombra de otra, perfecta y arquetípica, que el escritor ha vislumbrado en sus ensueños”.

Es una novela ambientada en una universidad, donde dos amantes sufren las desventuras del amor. La universidad es más que estudiar, y ellos aprenderán esa lección. Más información aquí.



Un Sueño Cumplido. Desde El Rincón a Ti.

Ese fue mi primer libro, que salió a la venta en diciembre de 2009. Si quieres adquirir un ejemplar, pincha aquí. Gracias

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30 de septiembre de 2010

Cinco Años

Cinco años no es tiempo suficiente para olvidar una lágrima, cinco años puede parecer una eternidad pero no es tiempo para nada, ni siquiera para olvidar algo tan simple como una gota salada que cae de los ojos. Sigue estando tan presente como si la hubiera derramado ahora, miro al suelo y la veo. Sé que no está ahí, pero yo la siento. Noto el mismo silencio que en aquel momento, la misma daga envenenada clavarse en mi pecho…

Esas fueron las palabras que escribí hace un tiempo para mi futura novela, El Rincón de Los Vencidos. Y hoy se hacen realidad, cinco años puede parecer una eternidad pero no es tiempo para nada... Ese ha sido el tiempo que he tardado en acabar la carrera de Licenciado en Economía en Málaga. Empecé en el curso 2005-2006 y he acabado en el 2009-2010.

Tras el primer año no demasiado bueno, fui mejorando y hasta hoy que me han dado la última nota, y la he aprobado. Este año he aprobado trece, cinco de ellas en septiembre -y seguidos-, el año pasado aprobé once, y el anterior doce. Han sido años y veranos ajetreados pero han merecido la pena.

Porque entre otras cosas en esos cinco años he vivido experiencias inolvidables, tanto en la universidad (he conocido a muchísima gente que me ha marcado, buenos momentos...), fuera de ella (los blogs, mi libro, vosotros...). Han sido cinco años para no olvidar. Ahora sólo queda mirar hacia el futuro, pensar que haré... y disfrutar de lo que aún queda por venir, pero ya como licenciado.

Gracias a todos vosotros que habéis estado ahí al otro lado apoyándome y dándome ánimos. Gracias.

25 de septiembre de 2010

El Más Triste Adiós


El más triste adiós es aquel que no se pronuncia,
Aquel que se encubre en los labios de un hasta luego,
Aquel que por miedo no se dicen los amantes,
Aquel que esconde los sentimientos de un loco,
Aquel que nos separó por siempre sin pretenderlo.

Jamás llegué a entender tu despedida,
Ni siquiera tú conocerías la verdadera causa.
Éramos un alma dividida en dos fragmentos,
Y tú, aún sin saberlo, decidiste separarnos.

De tu boca nunca escuché palabras de amor,
No las necesitaba, me la decían tus ojos,
Tus manos, tu piel, tu cuerpo, tus sueños…

Sólo una vez pronunciaste un hasta luego
Por miedo a un loco que siempre te amó.

Por eso, el más triste adiós es el mío.

18 de septiembre de 2010

Melancolía

Deja que la tristeza inunde tu ser,
Deja que el dolor te cure las llagas,
Deja que la oscuridad bese tu alma
Deja que La Dulce Pena sea parte de ti.
Sólo así conocerás el lado maravilloso de la vida.


Muchas personas le tienen miedo a los sentimientos de soledad, desesperanza, melancolía, dolor... Pero esto no debería ser así, nunca está de más sentir un poco de soledad, jamás ha venido mal echar de menos algo o alguien, y siempre viene bien una noche de lágrimas junto a la almohada. Todo ello viene a indicar que estamos vivos, pero no sólo eso sino: QUE NUESTRO CORAZÓN AÚN PUEDE SENTIR. Y eso es lo que importa.

La tristeza no sólo es necesaria porque sin ella no sabríamos que es la alegría. No, amigos, no es por eso. Es necesaria para recordarnos que aún existe algo en nuestra alma que se emociona y no sólo con un buen momento, del que difícilmente aprendamos nada. Sin embargo, la tristeza está ahí para enseñarnos mucho más, para, si la dejamos, fortalecer nuestra alma. Tan sólo hay que aprender a leer en ella.

Es muy difícil llevar día a día la pena en tu corazón, el camino a seguir no se nos presenta tan llano y iluminado como cuando la ilusión habita en nuestro corazón. No, el camino es muy duro: piedras, vaivenes, huecos o grandes cimas son los únicos acompañantes que tendremos, pero si logramos llegar hasta el final, si somos capaces de darnos cuenta que nada puede detenernos: habremos vencido.

Y cuando la melancolía sé adueñe de ti, cuando desesperes por alguien no te quedes llorándolo, esa no es la solución y ese dolor tiene lecciones para ti. Sal a la calle, sal de tu pequeño mundo y busca a esa persona o ese motivo. Camina sin miedo por esa niebla tan densa que crees no te deja respirar. Si lo deseas con todas tus fuerzas y luchas por ello, la melancolía desaparecerá y tú estarás junto a esa persona.


Deja que la tristeza abandone tu ser,
Deja que la dicha te cure las llagas,
Deja que la claridad bese tu alma
Deja que La Dulce Pena sé aleje de ti.
Sólo así conocerás el lado maravilloso de la vida.



Nota: Este texto fue escrito hace ya bastante tiempo, en concreto, el 30/01/2010. Hoy he querido rescatarlo del olvido, entre otras cosas, porque no he tenido mucho tiempo libre esta semana entre los exámenes de la facultad (que si los apruebo seré licenciado), y mi viaje inminente -como que es mañana- a Bournemouth (Inglaterra), la siguiente entrada será desde aquellos lares ingleses.

11 de septiembre de 2010

Mirar con el Alma

Muchos dicen que lo peor que les podría pasar sería quedarse ciegos, eso es porque no han sido ciegos de nacimiento como yo. Para alguien que ve, la oscuridad puede ser su mayor problema pero para alguien que jamás vio nada, lo peor que le puede pasar es enamorarse en silencio de una voz y no encontrar el valor para darle a conocer el dictado de tu corazón.

Fui ciego desde que nací, ahora tengo treinta años y me gusta decir que mi vida es azul. Sí, sé que la gente que ve dice que su vida es gris cuando es triste o apática, pero para mí, ¿qué importa el color si jamás sabré diferenciarlos? Así al menos me hago el interesante. Cuando era pequeño, mis padres me llevaron a los mejores oculistas y oftalmólogos que podían permitirse para ver si recuperaba la vista, fueron muchas operaciones pero nada sirvió para ayudarme. Sigo sin ver colores.

Hace unos años me hicieron la última operación, decían que en esa recuperaría la vista de una vez por todas, pues bien, aún estoy esperando recuperarla. He sido un fracaso para todos los médicos que me han operado, pero es que conmigo no se podía hacer nada. Siempre he estado acompañado de un perro guía y de un bastón. Sólo ellos y mis padres han estado a mi lado durante toda mi vida, no me ha hecho falta la ayuda de nadie más para sobrevivir el día a día. Ni siquiera otros chicos invidentes han estado a mi lado, ni cuando aprendí a leer braille en aquel colegio. No me ha importado nunca.

Ahora la fin he encontrado un trabajo, siempre estuve receloso a hacerlo, pensaba que podría solo pero me equivoqué. No, no soy un gran abogado, ni médico, como a las madres les gusta; ni siquiera trabajador de mono azul. No, soy vendedor de cupones de la ONCE en una esquina de mi ciudad. Trabajo solo, y no, tampoco tengo miedo a que me roben o me timen, estoy encerrado en un pequeño puesto, y tengo la regla de que antes de dar el cupón, he de coger el dinero. Y si son billetes comprobarlo con una máquina especial si son verdaderos o falsos. Y cuando llega la hora de cerrar, viene mi padre a recogerme y ayudarme con la recaudación. Esa es mi rutina.

Tal vez alguien pueda pensar que es un trabajo aburrido y monótono, que sólo estoy aquí porque no puedo aspirar a más. La verdad es que se equivoca, he estado trabajando en otros lugares, he estado ayudando a otras personas invidentes como yo, pero llegué a darme cuenta de que hasta en las personas con discapacidad intentan pisarse unas a otras. Sí, discapacitados, no me gusta eso de con capacidades especiales, porque no es cierto, somos discapacitados para algunas cosas, igual que muchos de los que se creen mejores no pueden hacer otras que nosotros sí o la mayoría de los capacitados. Todos tenemos alguna restricción en nuestra vida, más clara o menos, pero la tenemos: todos somos discapacitados. No todos pueden escribir poemas, por ejemplo. O ser astronautas.

Si finalmente estoy en este trabajo es porque me gusta, porque aquí sí puedo despegar mis alas, aquí puedo darle algo más de color a mi vida gris. Ninguno de vosotros sabrá jamás qué se siente al enamorarse de una voz, como me ha pasado a mí. Sé que podréis pensar que os miento y sí podéis hacerlo por teléfono, pero os juro que el sentimiento no es el mismo, además en vuestras vidas está la opción de que os conozcáis o podréis ponerle los ojos y la boca de vuestra ex pareja, la nariz de aquel actor que tanto os gusta… Yo sólo puedo imaginar su cuerpo con imágenes que nunca contemplé.

Es algo difícil de explicar lo sé, pero es amor. Y el amor no se explica.

Oigo su voz todos los días, la oigo pasar con sus compañeras de trabajo, porque ella trabaja en una gran empresa, en la planta séptima. Trabaja en el departamento de relaciones humanas, su pelo es castaño y su mirada azul como el cielo. Sus labios son rojos como el fuego del infierno. Su cuerpo está perfectamente dibujado. Al menos ella es así en mis pensamientos, en mis sueños. Sin haberlo visto jamás siempre me gustó el pelo castaño, marrón. Realmente no sé dónde trabaja, pero me gusta imaginar que lo hace en ese lugar.

Si no fuese ciego, algún día podría preguntarle, invitarla a una copa, acariciar su rostro, y comprobar que estaba en lo cierto. Pero eso no podrá ocurrir nunca. Ni siquiera me ha comprado un cupón, sólo he oído su voz al pasar por la calle. Apenas puedo distinguir su aroma entre el de sus compañeras, pero sé que el suyo es el más dulce de todos.

Si no fuera ciego, le propondría conocerla lejos de estas calles, en su habitación, en la mía. Recorrer con mis manos su cuerpo. Pero sé que por ahora, y para siempre, sólo podré hacer eso en mis sueños. En esos sueños en los que puedo ver, en los que ella me ve. Pero siendo ciego, sólo me queda esperar que se acerque a comprar un cupón, a que un día pasee sola y pueda sentir su aroma muy dentro de mí.

Siendo ciego sólo me quedan los sueños.

30 de abril de 2010

Merece la Pena

¿Merece la pena vivir un momento que jamás podrás compartir?
¿Merece la pena soñar sabiendo que no podrás hacerlo realidad?

5 de abril de 2010

Los Miedos de un Sueño



Como casi todos sabéis ya -no hago más que repetirlo- el día 3 de mayo del 2007 empecé a escribir una novela a raíz de un sueño. Aquella novela quería presentarla a un concurso de novela corta, por ello sólo tenía 6 páginas. Pero el concurso pasó y no la presenté. Pensaba que la "novela" aún podía crecer mucho, y eso fue lo que hice. Poco a poco en aquel verano la fui desarrollando más, y así lleva ya casi tres años desarrollándose...

Durante algún tiempo llegué a pensar que tantas revisiones lo único que haría sería llenarlo de "pegotes" y eso acabaría por matarla, o al menos hacer que me cansara de ella al ver siempre lo mismo una y otra vez sin avanzar. Esto segundo fue lo que pasó, durante su vida ha estado más tiempo parada en las carpetas de mi portátil que escribiéndose, unas veces por tedio, otras por falta de tiempo. Hubo momentos en los que llegué a perder la fe de publicarla, aunque sólo fuera un ejemplar.

En mayo del año pasado, también por el día 3 o el 4, comencé a plantearme la idea de publicar un libro resumen de El Rincón de los Vencidos -como ya lo hiciera eigual con su blog-. Por ello dejé durante todo el verano y parte del otoño de nuevo mi novela olvidada. Hasta que un día, como ya dije, gracias a una buena amiga volví a plantearme retomarla. Y me planifiqué otra vez el tiempo, en dos o tres meses pensaba que me daría tiempo a tenerla revisada y un ejemplar listo, el del borrador.

Pero, aunque parezca mentira. En todas las revisiones que me he planteado y propuesto una fecha límite, nunca he llegado a cumplirla por designios del destino. Y aquella vez, y estos días, tampoco han sido una excepción.

Desde finales del 2009, y ahora en Semana Santa, he empezado a revisarla (una vez más), pero esta vez no tanto fijándome y corrigiendo los fallos de las anteriores "versiones", sino usándolas como bocetos-esquemas de por dónde quiero que vaya la novela, por dónde quiero llevar a los protagonistas. Eso ha hecho que meta cosas nuevas, borre muchas viejas, cambiarle el título a los capítulos (es lo que pasa cuando se decide mucho antes de acabar la novela, que las cosas cambian) y incluso -algo que me parecía imposible- gracias a una idea nueva ampliar un par de capítulos y escribir uno nuevo para atar, o enlazar algunos cabos de la novela...

En estos días también, hasta que el portátil dijo que no aguantaba más, he estado esbozando como me gustaría que fuese el formato del libro: los capítulos, las secciones, los pies y los encabezados de página... aún queda mucho para que la novela vea la luz; por lo menos finales del 2010-principios del 2011. Pero necesito plantearme como será al menos la publicación del boceto para ilusionarme aún más y cogerla con más fuerzas (manías que tiene uno). Y gracias a eso, empiezo a soñar más que nunca, y me está gustando mucho lo que llevo y como podría quedar. Además, algunos amigos cercanos han podido leer lo que llevo y está gustando (por eso siguen siendo amigos... :P). Pero he de ser realista, y lo soy: no voy a hacerme rico con ella la publique como la publique (IBD, editorial grande o pequeña, o en la imprenta de la esquina).

O tal vez sí me haga, pero, mejor pensar en lo malo y lo bueno vendrá solo. Aunque, sí he de luchar por ella, lo haré hasta el fin, ya no más luchas a medias por los sueños. Aunque sólo sea por esos amigos a los que les está gustando, y por todos los que estoy implicando en este nuevo sueño. Lucharé por él hasta el final, y intentaré por todos los medios que sea una novela grande.

Pero, pensando en el final de ella es cuando me llega el miedo, ¿cuando la acabe vendrán nuevas ideas para novelas largas a mi cabeza? Desde que empecé a escribirla no me lo he planteado, he tenido bastante con los relatos y los poemas -por cierto puedes leer mi último poema en el II Torneo de los Caballeros de La Dama de Cristal-. Esta historia me está ocupando tres años y habla del amor y las posibles consecuencias de éste (como casi todo lo que escribo, la verdad).

Ahora sólo me queda pensar en acabar la novela, hacer otro muestreo entre los amigos para ver dónde podría mejorar, corregirla y empezar a pensar cómo la publicaré para llegar a todo el mundo que pueda y no me arruine por el camino...
...pero tengo miedo de que no vengan ideas para nuevas novelas.

9 de marzo de 2010

Rutinas

Como cada miércoles por la tarde se duchaba y se vestía con la ropa más nueva que encontraba en el armario. Siempre era la misma ropa, la de los miércoles. Él sabía muy bien que sólo ese día sería cuando podría encontrarla, el único día de la semana en el que, de verla, acallaría su corazón. Aunque en realidad ya hace tanto tiempo que está buscándola de nuevo que casi ni puede recordar su rostro. Casi ni puede acordarse de esos cabellos castaños, ¿o tal vez eran caobas? Que más da, él sabe que cuando la vea la reconocerá... ¿o tal vez ni siquiera se haya planteado eso? Sólo sabe que tiene que conducir hasta aquel bar dónde, según recuerda de la rutina diaria, estará ella, o debería estar, o llegará, o debería llegar... Ya ni siquiera lo sabe.

Como cada miércoles por la mañana se despedía de sus compañeros del trabajo, ellos ya sabían de su rutina, pero entre ellos siempre fue la locura de aquel compañero tan raro y solitario, aunque nunca se plantearon leer en su alma. Mientras que sus compañeros pensaban en su cordura, él volvía a casa temprano. Tenía que prepararse para su gran cita, una cita tan rutinaria que sabe exactamente lo que tardará en cada inspiración momento, en cada paso que da, el el número de segundos que ha de mantener dedo presionando el calentador para que no se apague la llama, todo lo tiene controlado al milímetro. Demasiado tiempo con esa rutina.

Y por último como cada miércoles por la noche vuelve a casa con su mejor ropa, impoluta como impoluto queda el vaso que jamás usará para tomarse un café aquella chica que está esperando, o el vaso de la caña que nunca rozarán sus labios. Vuelve a su casa, deja el coche en el garaje, sí, ese garaje que sólo alquilo para estas ocasiones, no puede dejar nada al azar, y la rutina ha de ser su mayor mérito, no podía permitirse que el cambiar de aparcamiento. Volvía a su casa, se quitaba la ropa, la doblaba justo antes de meterla en la lavadora, y mañana al despertar la podría, cuando llegara del trabajo para comer ya habría acabado y la tendería en el salón.

Así cada miércoles, el único día en que su vida estaba controlada hasta el último segundo, el resto de la semana él era un hombre normal, que ni siquiera pensaba en aquella chica o en el bar. Lástima, porque él aún no lo sabe -ni lo sabrá jamás-, pero si deja de ir los miércoles y va los jueves, se encontrará con ella, y sobretodo, ella lo hará con él.

...y es que, las rutinas matan el alma y el corazón.

3 de marzo de 2010

Pregunta Vencida

¿Puede el amor unir dos almas
y la abnegación separarlas?

5 de noviembre de 2009

¿Realidad o Ficción?

Hoy no os traigo ningún relato (ni corto ni largo), ni ningún poema. Sino una reflexión...

Con la próxima publicación de mi primer libro algunos de mis amigos y compañeros de la facultad han podido ver la versión preliminar del libro. E incluso los que no me habían leído, han saboreado unas cuantas líneas de él. Algunos me preguntaron si el de las historias era yo. A pesar de decirles que no, volvían a insistir, "no, no soy yo". Repetía. Y luego, también muchos de vosotr@s lectores y lectoras asidu@s a mis letras me hacéis la misma pregunta, o similar. Si mis relatos son reales o ficción.

Bien, a no ser que diga lo contrario los relatos son ficción, es lo que digo siempre. Tal vez algunas veces sea cierto que éstos nacen de un momento real (Vas por la calle), o de un sueño (Cómo en un sueño), pero luego se tornan en ficción. Y llega a veces hasta puntos que ni siquiera se parece a lo que en un principio pensé (lo que me pasó con Locura, que era una segunda parte de Vas por la calle). O incluso nacen de canciones (Otro amanecer; y antes El Tren). Pero como digo, yo no suelo ser el protagonista de mis historias (Nuestra Pequeña Locura o En la Oscuridad de la Noche; sí soy yo el protagonista).

Es cierto que la mayoría de los protagonistas son personas jóvenes, de más o menos mi edad. Pero eso es por una simple razón: Cuando escribo me gusta deshacerme de Josemy, de mi vida, de mi alrededor y meterme en la piel de ese personaje, darle vida, buscarle unos sentimientos y sentirlos como míos. Y todo eso se me hace más fácil con este tipo de personajes con chavales parecidos a mí (pienso por ejemplo, en Mil y una noches;o en mi novela El Rincón de Los Vencidos).

Ésa es la razón por la que yo creo que la gente sospecha que soy yo el de las historias porque los personajes se pueden asimilar a mí en ciertos rasgos, pero también he escrito desde el punto de vista de ellas (Tarde de Otoño) o como si estuviese ya muerto (Cuando no Queda Nada, saldrá en el libro). Y otras muchas veces como si fuese el narrador de la historia (Orfeo y Eurídice). En TODOS mis textos (relatos, poemas, microrelatos, lo que sea) me intento desprender de todo y ser sólo los personajes que han de vivirla...

...pero eso no quiere decir que por muy real que parezcan hayan de serlo.

31 de julio de 2009

Sueños

Sólo en sueños puedo llorar sin dolor.

20 de julio de 2009

Amistad

Cómo llevo prometiendo desde hace algún tiempo (quizás demasiado), aquí la entrada sobre la amistad... Este tema lo había tratado ya en El Rincón varias veces pero, en ciertos momentos, es bueno darles una relectura a esos textos y ver cómo han cambiado las cosas. Por último, para acabar esta introducción, qué mejor forma de empezar la entrada que dejaros con este tema de Mägo de Oz que trata de la amistad que Sancho jura a su señor (ni que decir tiene que ese señor es Alonso Quijano).


Recuerdo que en una de esas entradas hablaba con cierto rencor, el que por mucho tiempo fue mi mejor amigo, había desaparecido de mi vida con una herida profunda. Aún hoy esa herida no ha sanado, pero ya, al menos, no sangra. Sigue doliendo, pero no asesina. La vida es un devenir, y en aquel momento nuestros sinos se separaron, pocas veces desde entonces se han vuelto a juntar, y cuando lo han hecho no ha sido igual, más fría, más insulsa, más helada. Pero, quiero creer que aún queda el recuerdo de lo que fue y jamás volverá. Desde aquel entonces, mi vida encontró un camino difícil de seguir. Estaba solo. Cómo se dice en una canción de RIX, "me siento solo, pero no es una soledad física".

Y es que, no es menos cierto que en mi vida había muchas personas dispuestas a ayudar, a tender esa mano o ese hombro para seguir, es más, hasta tenía a mi pareja ya por aquel entonces. Pero, echaba de menos a aquel amigo. Era mi segundo año de facultad, y ya tenía algunos compañeros, que creía amigos pero no lo eran, nos faltaba la complicidad, en ellos jamás me refugié porque no me inspiraban esa confianza para hacerlo, y más aún al ser tan tímido. Quizás, fuera por ello por lo que comencé el blog, pero desde que mi amigo rompió la amistad conmigo, habían pasado cinco o seis meses. Desde que rompimos nuestro hermanamiento: porque, alguna que otra vez nos lo habíamos dicho, él para mí era más que un amigo, era mi hermano. Sabía todos mis secretos, toda mi vida, y sé que a pesar de lo que pasó, seguirán sólo en él, pero no será lo mismo ya.

Gracias al blog conocí a una blogger, que, hoy no recuerdo como comenzó la amistad con ella, esa complicidad... Tampoco recuerdo como llegué a ella, a su blog, pero sí el por qué de ponerme en contacto con ella: para pedir ayuda con mi blog. Recuerdo nuestras primeras conversaciones... siempre me dio tan pocos detalles sobre sí misma, que aún sigo sin saber como es, pero no importa. Todos esos detalles que no me dio se convirtieron en confianza, y un extraño saber que siempre estará ahí. Mi memoria es pésima, y sigo sin poder recordar cuál fue la primera vez que le pedí consejo, que le comenté algún problema o algo... pero, recuerdo que siempre ha estado ahí. Mucho más que las personas físicas que estaban a mi lado, y podrían darme esa ayuda que pedía. O tal vez tuviera miedo de que me juzgaran y sabía que ella no lo haría. Ella que nunca soportó a nadie...

El tiempo pasó y seguí apoyándome en ella cuantas veces fueron necesarias, y ella siempre estuvo ahí dispuesta a darlo todo. Pero mi vida seguía avanzando de forma vertiginosa, mis amigos, o más bien conocidos, en la vida no virtual eran cada vez menos, cada vez tenía menos relación con ellos, sin saber muy bien el motivo. Pero, en realidad, todos éramos tan distintos que eso tendría que pasar alguna que otra vez, porque los conocidos son sólo eso, conocidos. Otras veces, por desgracia es por culpa de la distancia o los problemas que surgen en la vida de uno por lo que se aleja. Y eso fue lo que me pasó con otro gran amigo, antes del primero que hago referencia en este post.

Con él viví algunos de los mejores años de mi vida, mis mayores locuras las hice a su lado. Y tanto él como yo teníamos esa confianza que es difícil de encontrar, pero la teníamos, nos aconsejábamos en temas del amor, y nos pasábamos horas y horas hablando de cosas, casi sin sentido, pero, que nos hacían sentir bien, tan bien como el lugar en el que estábamos. Años y años llenos de recuerdos, pero todo acabó por acabarse, aún hoy -por suerte- nos une una gran amistad, pero no tan grande como la que en aquel tiempo fue, la distancia la ha mermado, pero, no importa. Cómo se dice en el Final Fantasy IX (si no me equivoco): "mis recuerdos me acompañarán en el camino".

Y, en ese camino me encontré con otra blogger, que seguía mi vida a diario, seguía mis entradas y las leía más allá de lo que se podía ver... Y, fue por ello, por lo que en un momento de flaqueza suyo intenté ayudarla, mis manos están aquí siempre para ayudar, y con ella, si podía hacer algo debía de hacerlo. La pena de los blogs es que a veces te separan cientos de kilómetros de distancia de las personas que en esos momentos necesitan de ti o tú de ellos, pero siempre se intenta hacer algo para evitarlo y por los amigos más. En esos momentos volvía a tener un segundo punto de apoyo en mi vida, ambos a cientos de kilómetros pero estaban ahí y estarán en el futuro, lo sé.

Como tantas otras personas que, tal vez, ahora mismo no tengamos ese nivel de amistad-complicidad, pero sé que están ahí sin pedir nada a cambio, dispuestos a ayudar en un segundo, a dar esa mano amiga que levante. Tanto si están a cientos, miles o millones de kilómetros, como si están a un par de metros de mi. Siento su calor, siento su compañía... su amistad.

No podía dejar esta entrada sin hacer mención a, ahora mismo, la mejor amistad que tengo fuera de los blogs. En realidad, hace muchísimo tiempo que la conozco, pero jamás había hablado con ella, se me hacía tan imposible que ni siquiera se pasaba por la cabeza entablar una conversación decente con ella; pero como las mejores cosas en la vida, fue una casualidad que empezara esos inicios de relación con ella. Y casualidad tras casualidad, esa relación de compañerismo se fue tornando intensa, hasta hace poco, amistad. Digo casualidad porque todo lo que me ha envuelto con ella parece que ha sido el azar: azar de que empezásemos a hablar, azar de que tuviéramos una forma de conectarnos, azar el poder contarle lo que me pasaba aquel día... Y es que fue un día como otro cualquiera, cuando en un momento de bajón confié en ella, y le conté mi problema. Ella sin dudar estuvo ahí para ayudarme a salir, y otras veces después también.

Por ello, jamás le estaré lo suficientemente agradecido -como tampoco estaré a todos los que me habéis ayudado tantas veces, pero permitídme que con ella, y las bloggers que he comentado antes sea aún más especial-, por ello, cuando la he visto mal he intentado ayudarle, he intentado darle todo lo que podía... y gracias a ello, a sus innumerables acciones, a mis pocos hechos, nos une una amistad, y, de nuevo vuelvo a tener esa complicidad que creía perdida.
Así que:
Gracias... Amigos...

8 de junio de 2009

Estaba sentado en el sofá

Estaba sentado en el sofá de casa viendo la tele con mi mujer. Me levanté y dije:

-Cariño, voy a por tabaco.
-Pero... si tú no fumas.

Nunca más volví.

3 de junio de 2009

Si aparco mis sueños...

... qué me quedará?


El otro día hablando con un amigo, del que ya os he hablado, que también es (o eso pensaba) aficionado a la escritura, pero el otro día me sorprendió bastante sus palabras. Él que quería hablar con algún periódico gratuito para que publicara sus cuentos (eso sí pagándole por ello), pero lo que me dijo el otro día me dejó paralizado:
Si me gusta escribir ahora, también me gustará dentro de 20 años cuando tenga tiempo. Y si no me gusta, es que ha sido una idea pasajera.

A mi cabeza sólo vino la frase que tenía Eigual en su blog de Rilke, pero no le pude decir porque se me escapaba el bus y opté por asentir con la cabeza:
"Si crees que eres capaz de vivir sin escribir, no escribas"


¿Y qué más da si todo nos sale del revés?


27 de abril de 2009

Infidelidades

Hace ya mucho tiempo que quería tratar este tema, y creo que nunca lo traté en El Rincón, de todas formas eso no importa, pues los que me leéis actualmente no lo hacíais cuando hablaba sobre “Filosofía personal” como me gustaba llamar a aquellos temas, además de que, ninguno somos los que fuimos y tal vez, hayamos diferido un poco en nuestra forma de ver las cosas. Ya que como una vez dijo (grosso modo) Heráclito de Efeso: “No puedes bañarte dos veces en el mismo río. Pues ni tú ni el río sois los mismos”.

Lo primero sería definir qué considero por infidelidad, ya que de una persona a otra esto puede variar, y para mí, basta con un beso apasionado e intencionado, de ahí en más para mí sería infidelidad, u otras situaciones que denoten un claro deseo por otra persona. Aunque todo depende del cristal con que se mire, y de la situación.

Yo jamás he sido infiel a mi pareja, ni ella a mí. Ni lo seré, sí sé que no se debe decir de esta agua no beberé, pero, mucho han de cambiar las cosas para que lo sea. Siempre he dicho que: Antes de ser infiel termino la relación y me voy con la otra persona. Si mi pareja deja de gustarme o dejo de estar enamorado porque hay otra que me llama más la atención, o simplemente –y perdón por la expresión– una noche cualquiera me diera un calentón, no tendría sentido estar con las dos a la vez.

Quizás pueda doler que te dejen tirado, que tu relación se acabe por una tercera persona, y más si esa persona no llega más allá de una noche. Pero, estoy seguro que eso dolerá menos que una infidelidad de tu pareja, que, como se suele decir, los cuernos. Yo por suerte nunca he cometido ninguna de las dos cosas, ni las he sufrido. Tampoco creo que las sufra del día a la mañana, el amor se acaba poco a poco, y no estoy dispuesto a perder todo lo que tengo por una sola noche. (Está quedando un poco egocéntrica la entrada).

Cambiando un poco las tornas, y ya entro en el tema que quería entrar y define bastante bien la canción que he elegido, básicamente: “Dicen que a hierro muere, aquel que a hierro mata”. Si yo soy infiel, no ha de sorprenderme que me sean infiel, y mucho menos dolerme pues tan sólo me han pagado con la misma moneda que yo lo hice antes. Pero, claro, esto no siempre es así, a veces, esos mismos adúlter@s se sorprenden y se ofenden cuando les son infieles esa pareja a la que tanto amaban. La verdad es que no entiendo cómo la gente puede tener tanta cara y ser tan hipócrita.

Luego está la otra parte, el que por desgracia vivió una relación en la que todo parecía, más o menos, ir bien pero de repente descubres que te han estado poniendo los cuernos largo tiempo, y tú para “desquitarte” de tanto dolor pues vuelves a vivir y recuperar todo ese tiempo que habías perdido estando con un solo hombre o mujer. Hasta tal punto que no te importa si por tus actos pones en peligro otra relación, o si eres el “otro” o la “otra”. Para mí ser infiel es tan grave como enrollarse con alguien que tiene pareja aún a sabiendas de que la tiene. Y es algo que nunca llegaré a entender, ¿por qué si tú sufriste cuando te lo hicieron tú vuelves a hacerlo a otras personas que no fueron las que causaron tu dolor?, ¿por qué si a su pareja no le importa hacérselo tú no tienes un poco de consideración con tus iguales?

Esto cómo digo es algo que me sobrepasa, he vivido este tema de las dos preguntas en personas cercanas a mí, y comentándolo con ellos, y algunos amigos todos dicen que ésta persona que lo ha hecho (llamémosle A) no tiene la culpa de si la otra (la que tiene pareja, para no perdernos será B) le es o no infiel. Que A es libre de hacer lo que quiera y la culpa es sólo de B, aunque B diga que le es infiel a su pareja porque no sabe lo que ella hará –algo que tampoco entenderé jamás–.

No sé qué pensáis vosotros al respecto, de si el culpable es: A, B, A y B, la pareja de A que le puso los cuernos primero, la de B que no sabemos que estará haciendo, o si es Z el culpable, o si para vosotros eso es algo normal e inherente al ser humano, cómo también leí por algún lugar: “El ser humano es polígamo por naturaleza y monógamo por cultura”. ¿Qué pensáis vosotros?

No tengas en cuenta mis lágrimas, pues hánse brindado para evitarles a tus ojos derramarlas ya que ahora ellos deben permanecer hermosamente abiertos por lo mucho que han de mirar y de ver.


M. Lasala