El Rincón de Los Vencidos

Nuestro Rincón, Nuestra Historia

Cómprala desde aquí

Éste es el título de mi primera novela. Como dijo Luis Landero: “Toda novela es la sombra de otra, perfecta y arquetípica, que el escritor ha vislumbrado en sus ensueños”.

Es una novela ambientada en una universidad, donde dos amantes sufren las desventuras del amor. La universidad es más que estudiar, y ellos aprenderán esa lección. Más información aquí.



Un Sueño Cumplido. Desde El Rincón a Ti.

Ese fue mi primer libro, que salió a la venta en diciembre de 2009. Si quieres adquirir un ejemplar, pincha aquí. Gracias

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28 de octubre de 2010

Para Ti

En la vida muchas veces no encontramos la respuesta a las cosas que nos pasan, cuando creemos que estamos tocando el cielo de un soplo caemos de nuevo a la tierra, y el golpe es más duro de lo que podíamos imaginar. En ese momento creemos que no podremos levantarnos.

Pero no es así, siempre hay que luchar y seguir hacia delante, cueste lo que cueste. No podemos quedarnos en el suelo maldiciendo nuestra suerte o nuestras heridas. Y, sé que tú lo vas a hacer, porque siempre has luchado y esta vez no será distinta.


 
Cuentan que cuando no puedes más
Y tus fuerzas ves marchar
Hay algo mágico en tu interior
Que te da alas para luchar.
{Mago de Oz}

13 de febrero de 2010

Ángeles en Mi Camino

Ellos dicen que esta noche es fría,
Dicen que el hielo les cala los huesos.
Mas, a mi no me molesta el frío ni el hielo,
Lo que hace tiritar mi alma es el sabor de una despedida
Que aún está por llegar.

Una despedida que, si Dios quiere, será un hasta luego.
Tal vez largo, tal vez corto, pero a pesar de saber del reencuentro
Ya empieza a doler dentro de mí, en el fondo del alma ya quebrada.


En nuestro caminar muchas personas se cruzan,
Algunas por segundos o instantes, y pasan desapercibidas.
Otras, las menos, comparten retazos de vida a tu lado.

Empiezas a necesitarlas, y no alcanzas la razón.
Esas personas se convierten en importantes para ti.
Están a tu lado para ayudarte, hacen resurgir tus sueños,
Tienden su mano, y secarían tus lágrimas para verte sonreír.

Lo dan todo, y un poco más, por ti sin pedir nada.
Y sientes impotencia, apenas puedes hacer algo por ellas,
Ni siquiera calmar el dolor de unas lágrimas.
Nada…


Te das cuenta de que las necesitarías siempre,
Pero en este mundo eso es tan difícil.
Todo es efímero, menos la distancia entre dos ánimas.
Nada es eterno, menos su recuerdo en tu alma.

Piensas mucho en lo que hace por ti,
En todo lo que le debes a ella,
Y en lo poco que le das
Por desgracia.

Entonces,
Piensas: Un recuerdo
Y un agradecimiento en verso
Sellará la entrega infinita de mi amistad.


Y es que, a veces, el azar coloca ángeles en tu vida, y tienes que saber reconocerlos y cuidarlos porque están disfrazados de personas y podrían perderse en tu camino y no acompañarte con su apoyo hasta la meta de tus sueños.

17 de noviembre de 2009

Erasmus

¿Recuerdas cómo nos conocimos? Sí, de eso hace ya bastante tiempo, pero yo aún lo recuerdo a cada amanecer, cada amanecer que paso a tu lado. Cada amanecer y cada anochecer aquí tan lejos de lo que un día creí mi hogar.

Aquel año era mi segundo año de facultad en aquella gran ciudad, Madrid. Y yo apenas había empezado a oir hablar de la beca Erasmus. Sí, esa que hizo que tú llegaras hasta este país perdido en el mundo, tan cálido y distinto al tuyo. Fue en los primeros meses del primer cuatrimestre cuando te vi por primera vez en clase, para serte sincero me extrañó ver alguien como tú allí. No eras muy distinta a las demás chicas pero sí lo suficiente como para destacar un poco: tenías una piel clara y unos ojos verdes preciosos. Tu pelo moreno y largo te caía detrás de los hombros hasta la media cintura. Me impactaste qué quieres que te diga. Además, todo esto ya lo sabes.

A los pocos días de estar allí en nuestra universidad empezaste a saludarme y, a veces, hasta preguntarme alguna que otra cosa. No me lo podía creer, pero me encantaba vivir aquel sueño tan mágico. Pasaron los días, yo sólo podía pensar en tí, aunque te veía poco. ¿Recuerdas? Sólo teníamos dos clases en común, al venir de Erasmus desde Finlandia sólo te servían unas pocas asignaturas de la facultad, y de esas pocas menos aún eran conmigo. Pero daba igual, las pocas horas que pasaba a tu lado me eran suficiente.

Hubo un tiempo en el que no te vi por clase, pensé qeu si habías venido desde tan lejos, y posiblemente no volvieras a hacerlo, te gustaría conocer España, la verdad me hubiera gustado ser yo quién te la enseñara pero no fue así... al menos no aquella vez.

No recuerdo cuando fue el día que regresastes, pero sí que a los pocos días estando yo en la biblioteca estudiando, te vi desde lejos tú estabas allí con tu amiga, algunas mesas más lejos que yo. Estabas de espaldas a mí, no podías verme. Extrañamente eso me tranquilizó un poco. Y seguí estudiando, aunque no podía concertarme cada pocos segundos levantaba la cabeza para mirarte, y luego volvía a seguir estudiando. ¿Sabes?, no te lo he dicho nunca aún, pero todo fue muy raro. Yo estaba pensando en cómo podía buscar un motivo para levantarme y hablarte... y alcé la mirada y te ví a ti caminando hacia mí, esquivando como podías al resto de compañeros. Yo no entendía muy bien aquello tampoco. Pero, estaba pensando en cómo podía acercarme a tí, y fuiste tú quién lo hizo...

Me comentaste que aquella noche íbais a tomar unas cañas; sí, no puedes imaginar la gracia que me hizo que dijeras cañas, algo tan español; con unos amigos y que si yo quería ir con vosotras. Te dije que no, te mentí, te dije que tenía que irme a mi casa, y tú muy triste me pregutnaste si no podía esperarme un poco e irme más tarde, negué con la cabeza y te fuiste de nuevo a tu sitio diciendo, "bueno otra vez será".

Yo me quedé dubitativo, pensando en porqué te había dicho que no, si dentro de mí todo me llamaba a decirte que sí, que contigo a cualquier lugar. Que me moría de ganas por haber vivido algo así contigo, y ese fue el motivo que encontré para acercarme a ti. Te iba a decir que sí, que me iría contigo a tomar esas cañas, a pasar un buen rato a tu lado, y luego lo que surgiera. Aunque esto último me lo callé, pero lo pense. Te pregunté el nombre, Inkeri, me dijiste. Y me sonó tan raro que tuve que volver a preguntárle, pero conforme pasaba aquella noche me iba haciendo más a aquel nombre, e incluso llegó a gustarme tanto como el de Tarja Turunnen. Aquella noche pasó lo que tenía que pasar, lo que el cielo y las estrellas nos dejaron que hiciéramos bajo la tenue luz de sus pieles, bajo la incesante mirada de nuestros ojos.

Bebimos, nos conocimos más a fondo, nos besamos, nos fuimos solos a tu apartamento de erasmus, y allí en la terraza de tu edificio hicimos el amor. Era una noche fría pero no nos importó, el calor de nuestra piel hacía mermar el hielo. El fuego de nuestra pasión evitó que pasáramos ese frío de diciembre (sobretodo yo, tú deciás estabas acostumbrada a esas temperaturas, pero no a sentirlas tan cerca de tu piel), pero no pudo evitar que nos resfriaramos aquella noche. A la mañana siguiente me dijiste que cuado acabara el semestre te tendrías que volver a Finlandia. Yo te pregunté si no había opción de alargar la estancia, y desde aquel día estuvimos moviendo todos los hilos necesarios para ampliar la beca Erasmus por el resto del año. Para estar más tiempo juntos. Fue difícil ampliarla, había demasiadas pocas asignaturas que te servían para poder quedarte, y eso lo sabían allí en Vaasa, pero finalmente lo logramos.

Al año siguiente fui yo quién pidió la beca Erasmus para irme a Vaasa, tendría que aprender finés, pero no me importaba tú ya me habías dado algunas lecciones aquí en España. El año pasó todo lo bien que pudo pasar a tu lado. Y recuerdo que cuando acabó mi beca, volví a Madrid y pedí un traspaso de expediente con Vaasa, me iba a vivir allí a tu lado, lejos de todo, y todo gracias a unas cañas. Por eso hoy, tras cinco años viviendo juntos, tras el nacimiento de nuestro primer hijo...

Gracias por todo lo que me has enseñado en este tiempo, gracias, Inkeri, por tu amor y por acercarte a mí, aquella casualidad marcó el resto de mi vida.

7 de septiembre de 2009

Epístola Final


Querida Dueña de Mis Tormentos:

Quiero que sepas que te cuento todo esto para que sepas porqué estaba haciendo el amor con ella cuando nos descubriste, no quiero que te sientas aún peor ni quiero recrearme en los recuerdos y tu dolor. Sólo quería disculparme y explicarte la situación que sí era lo que parecía:

No recuerdo muy bien como, ni porqué pasé por allí aquella tarde, pero me encontré con ella. Tú en aquel momento no lo sabías, pero ella había sido mi amor platónico toda mi vida, no te lo había dicho hasta aquella tarde porqué tú para mí sólo eras una amiga que me gustaba. Más tarde me daría cuenta que por ti sentía algo más que amistad, y que tú también lo sentías por mí. Cuando la encontré sentada en aquel parque no me lo podía creer, hacía tanto tiempo que no nos veíamos que pensaba que ni siquiera me recordaría. Pero no fue así, sí me reconoció y dejando allí a sus amigos nos fuimos los dos juntos a dar un paseo.

Como te iba diciendo, me fui con ella a dar un paseo. No teníamos rumbo ninguno, ni nos importaba. Íbamos hablando sobre nuestro pasado: leves recuerdos en común, y muchos separados. Teníamos tantas cosas que contarnos y tan poco tiempo para ello que quedaron demasiadas emociones guardadas en nuestras almas. Menos una, por fin me atreví a decirle que necesitaba besarla. Esa necesidad fue devuelta por ella. Y allí, en mitad de la calle nos besamos, aunque, he de decírtelo: no la besé bien, yo no sé besar, nunca tuve la oportunidad de aprender. Ni la tendré.

Sin embargo, a ella no le importó mi poca destreza a la hora de besar y me guió hasta un portal, donde según ella vivía un amigo suyo. Pero en vez de visitar a su posible amigo nos pusimos a hacer el amor con la pasión y torpeza de dos jóvenes quinceañeros que lo hacen por primera vez. Estábamos en el rellano de aquel bloque sin saber muy bien qué hacíamos y sin saber muy bien el lugar dónde estábamos, al menos yo no tenía seguro ninguna de las dos cosas. No recuerdo bien el momento en que te vi aparecer escaleras abajo, pero eras tú y te quedaste paralizada al verme allí haciéndolo con aquella chica, cuando pudiste reaccionar te fuiste con lágrimas en los ojos sin decir nada.

Yo también me quedé atónito, no tanto como ella que pareció no sorprenderse por lo que pasaba. Me despedí de ella y la dejé allí igual que dejas a una ramera cuando has tenido sexo de una noche con ella, y fui en tu búsqueda. Ahora era ella la que estaba desconcertada, podía estar embarazada de mí y yo la había dejado sólo con un adiós, sin dejarle tiempo a decir nada más. Cuando bajé a la calle no sabía a dónde ir, ni siquiera sabía dónde estaba. Vagando por las calles logré reconocer algunos lugares de la ciudad, y te vi a lo lejos y cuando me acerqué a ti tú me esquivaste, me echaste de allí y yo no entendía muy bien la situación.

Más tarde comprendí que me habías echado de allí porque tú también me amabas, tanto como yo a ti, pero esa tarde yo había cumplido mi sueño de juventud por fin, y había probado por primera vez el sabor de unos labios y la sensación de hacer el amor con una persona que no eras tú. Sé que nunca me lo podrás perdonar, y que nunca me hubieras dejado que te diese esta carta en mano, por eso, la dejé aquí en tu portal dónde me descubriste amando a otra persona. Lo siento, siempre serás la dueña de mis tormentos.

PD: No te buscaré más en este mundo, ya es tarde para darnos una oportunidad. Quizás en el más allá tendremos la oportunidad de estar juntos.

20 de julio de 2009

Amistad

Cómo llevo prometiendo desde hace algún tiempo (quizás demasiado), aquí la entrada sobre la amistad... Este tema lo había tratado ya en El Rincón varias veces pero, en ciertos momentos, es bueno darles una relectura a esos textos y ver cómo han cambiado las cosas. Por último, para acabar esta introducción, qué mejor forma de empezar la entrada que dejaros con este tema de Mägo de Oz que trata de la amistad que Sancho jura a su señor (ni que decir tiene que ese señor es Alonso Quijano).


Recuerdo que en una de esas entradas hablaba con cierto rencor, el que por mucho tiempo fue mi mejor amigo, había desaparecido de mi vida con una herida profunda. Aún hoy esa herida no ha sanado, pero ya, al menos, no sangra. Sigue doliendo, pero no asesina. La vida es un devenir, y en aquel momento nuestros sinos se separaron, pocas veces desde entonces se han vuelto a juntar, y cuando lo han hecho no ha sido igual, más fría, más insulsa, más helada. Pero, quiero creer que aún queda el recuerdo de lo que fue y jamás volverá. Desde aquel entonces, mi vida encontró un camino difícil de seguir. Estaba solo. Cómo se dice en una canción de RIX, "me siento solo, pero no es una soledad física".

Y es que, no es menos cierto que en mi vida había muchas personas dispuestas a ayudar, a tender esa mano o ese hombro para seguir, es más, hasta tenía a mi pareja ya por aquel entonces. Pero, echaba de menos a aquel amigo. Era mi segundo año de facultad, y ya tenía algunos compañeros, que creía amigos pero no lo eran, nos faltaba la complicidad, en ellos jamás me refugié porque no me inspiraban esa confianza para hacerlo, y más aún al ser tan tímido. Quizás, fuera por ello por lo que comencé el blog, pero desde que mi amigo rompió la amistad conmigo, habían pasado cinco o seis meses. Desde que rompimos nuestro hermanamiento: porque, alguna que otra vez nos lo habíamos dicho, él para mí era más que un amigo, era mi hermano. Sabía todos mis secretos, toda mi vida, y sé que a pesar de lo que pasó, seguirán sólo en él, pero no será lo mismo ya.

Gracias al blog conocí a una blogger, que, hoy no recuerdo como comenzó la amistad con ella, esa complicidad... Tampoco recuerdo como llegué a ella, a su blog, pero sí el por qué de ponerme en contacto con ella: para pedir ayuda con mi blog. Recuerdo nuestras primeras conversaciones... siempre me dio tan pocos detalles sobre sí misma, que aún sigo sin saber como es, pero no importa. Todos esos detalles que no me dio se convirtieron en confianza, y un extraño saber que siempre estará ahí. Mi memoria es pésima, y sigo sin poder recordar cuál fue la primera vez que le pedí consejo, que le comenté algún problema o algo... pero, recuerdo que siempre ha estado ahí. Mucho más que las personas físicas que estaban a mi lado, y podrían darme esa ayuda que pedía. O tal vez tuviera miedo de que me juzgaran y sabía que ella no lo haría. Ella que nunca soportó a nadie...

El tiempo pasó y seguí apoyándome en ella cuantas veces fueron necesarias, y ella siempre estuvo ahí dispuesta a darlo todo. Pero mi vida seguía avanzando de forma vertiginosa, mis amigos, o más bien conocidos, en la vida no virtual eran cada vez menos, cada vez tenía menos relación con ellos, sin saber muy bien el motivo. Pero, en realidad, todos éramos tan distintos que eso tendría que pasar alguna que otra vez, porque los conocidos son sólo eso, conocidos. Otras veces, por desgracia es por culpa de la distancia o los problemas que surgen en la vida de uno por lo que se aleja. Y eso fue lo que me pasó con otro gran amigo, antes del primero que hago referencia en este post.

Con él viví algunos de los mejores años de mi vida, mis mayores locuras las hice a su lado. Y tanto él como yo teníamos esa confianza que es difícil de encontrar, pero la teníamos, nos aconsejábamos en temas del amor, y nos pasábamos horas y horas hablando de cosas, casi sin sentido, pero, que nos hacían sentir bien, tan bien como el lugar en el que estábamos. Años y años llenos de recuerdos, pero todo acabó por acabarse, aún hoy -por suerte- nos une una gran amistad, pero no tan grande como la que en aquel tiempo fue, la distancia la ha mermado, pero, no importa. Cómo se dice en el Final Fantasy IX (si no me equivoco): "mis recuerdos me acompañarán en el camino".

Y, en ese camino me encontré con otra blogger, que seguía mi vida a diario, seguía mis entradas y las leía más allá de lo que se podía ver... Y, fue por ello, por lo que en un momento de flaqueza suyo intenté ayudarla, mis manos están aquí siempre para ayudar, y con ella, si podía hacer algo debía de hacerlo. La pena de los blogs es que a veces te separan cientos de kilómetros de distancia de las personas que en esos momentos necesitan de ti o tú de ellos, pero siempre se intenta hacer algo para evitarlo y por los amigos más. En esos momentos volvía a tener un segundo punto de apoyo en mi vida, ambos a cientos de kilómetros pero estaban ahí y estarán en el futuro, lo sé.

Como tantas otras personas que, tal vez, ahora mismo no tengamos ese nivel de amistad-complicidad, pero sé que están ahí sin pedir nada a cambio, dispuestos a ayudar en un segundo, a dar esa mano amiga que levante. Tanto si están a cientos, miles o millones de kilómetros, como si están a un par de metros de mi. Siento su calor, siento su compañía... su amistad.

No podía dejar esta entrada sin hacer mención a, ahora mismo, la mejor amistad que tengo fuera de los blogs. En realidad, hace muchísimo tiempo que la conozco, pero jamás había hablado con ella, se me hacía tan imposible que ni siquiera se pasaba por la cabeza entablar una conversación decente con ella; pero como las mejores cosas en la vida, fue una casualidad que empezara esos inicios de relación con ella. Y casualidad tras casualidad, esa relación de compañerismo se fue tornando intensa, hasta hace poco, amistad. Digo casualidad porque todo lo que me ha envuelto con ella parece que ha sido el azar: azar de que empezásemos a hablar, azar de que tuviéramos una forma de conectarnos, azar el poder contarle lo que me pasaba aquel día... Y es que fue un día como otro cualquiera, cuando en un momento de bajón confié en ella, y le conté mi problema. Ella sin dudar estuvo ahí para ayudarme a salir, y otras veces después también.

Por ello, jamás le estaré lo suficientemente agradecido -como tampoco estaré a todos los que me habéis ayudado tantas veces, pero permitídme que con ella, y las bloggers que he comentado antes sea aún más especial-, por ello, cuando la he visto mal he intentado ayudarle, he intentado darle todo lo que podía... y gracias a ello, a sus innumerables acciones, a mis pocos hechos, nos une una amistad, y, de nuevo vuelvo a tener esa complicidad que creía perdida.
Así que:
Gracias... Amigos...

13 de julio de 2009

Málaga y los Omeyas



Segunda parte de la entrada anterior, segunda parte del título de curso al que asistí del 6 al 10 de julio. Sé que os había prometido hacer una entrada sobre la amistad, pero por varias razones he creído que sería mejor hacerlo sobre el curso, entre estas razones se encuentran:
-Lo bien que me lo pasé en el curso, y necesitar darle un recuerdo a los compañeros y ponentes de las conferencias.
-Mis musas siguen huyendo de mí...


La noche del sábado apenas pude dormir 4 horas, estaba bastante nervioso. Cogí el bus de las 8:30 para Málaga, a pesar de que el de Archidona salía hacia la misma a las 11:00, hombre precavido vale por dos decía el padre de mi amigo. Y tenía razón, porque el bus se rompió a mitad de camino, sin embargo, finalmente llegué a tiempo y bien. Una vez ya en Archidona, me pateé el pueblo con la maleta, preguntándole a la gente de cómo llegar al hotel. Cuando llegué estaba cerrado, y a pesar de tener habitación a las 12, y ser cerca de las dos, no era posible que me dieran la habitación, así que solté la maleta y me fui a comer, de casualidad, a la Marisquería Asador Central (donde comería el resto de días de mi estancia en Archidona). Y la verdad, que el servicio, la comida y el precio muy bien. Luego volví al hotel dónde me dieron habitación y me pude acostar un ratito.

Me desperté al poco de llegar mi compañero, Carlos, y bueno, estuvimos un poco hablando y el venía de Historia (algo lógico, dado el tipo de curso). Hablando, hablando se hizo de noche, y fuimos a cenar, al preguntar en recepción, nos dijeron que teníamos que ir al Central y preguntar por Cecilia. Cuando llegamos allí Carlos reconoció a Sebastián, un profesor ponente en el curso, y no tuvimos que preguntar por ella. Hablando, hablando (de nuevo) pasó la noche y la cena. Una vez en el hotel quedamos para desayunar a las 08:30 (como todos los días, aunque ninguno conseguimos desayunar a esa hora). Las conferencias han sido algo que me han encantado, he de decir, que unas más que otras. Sobre todo, las del viernes, sobre "Mujeres en tiempos omeyas" y "Al-Ándalus en la literatura árabe moderna". Porque yo hice ese curso por la poesía, por Walläda la Omeya; hice el curso gracias al grupo gaditano SauroM, que me dieron a conocer a Walläda.

Sin embargo, allí aprendí mucho más aparte de profundizar en la vida de esta princesa andalusí, conocí que también había poetas aquí en mi Vélez natal, y encima, poetisas iletradas. Conocí mucho más de lo que podía haber imaginado al principio, pero sobre todo, conocí a una serie de personas maravillosas, y gracias a ellos creé unos recuerdos que me serán difíciles de borrar (amén de unos kilos difíciles de perder...). Y, es que, entre los otros dos becarios (Carlos Muriel, Dolores García), María Jesús Viguera (directora del curso), Juan Manuel Ortega (secretario), y el resto de ponentes (Sebastián Fernández, Mª Isabel Calero, Fernando Branco, Rachid El Hour, Francisco Sánchez, Concepción Castillo, y Virgilio Martínez -por qué creo recordar que a Teresa Garulo no llegué a conocerla-) han conseguido que mis días allí hayan sido únicos, y esté deseando volver a coincidir con ellos.

No obstante, para ser fiel a la realidad, hay otras muchas más personas que han conseguido que traiga este gran recuerdo, y este calor en el corazón, por desgracia, de éstos sólo sé el nombre, y de la mayoría ni siquiera eso, pero igualmente paso a citarlos: Isidoro Otero (director del IES Luis Barahona de Soto), junto a su mujer también; nuestra preciosa azafata Teresa Romero, y nuestro gran azafato Rafael (ambos alumnos del citado IES dónde se desarrolló el curso); no podría olvidarme tampoco de Cecilia, y su compañera de FGUMA (que me perdone, pero no recuerdo su nombre); Rafael Atencia, también de FGUMA; los dos embajadores sirios; y un sinfín más de compañer@s que no recuerdo el nombre, además de algunos acompañantes de los ya citados ponentes. Y, ya de verdad, para acabar los agradecimientos y recuerdo, el personal del Hotel Escuela Convento Santo Domingo, de la Marisquería Asador Central, y del IES Luis Barahona de Soto.

En mi memoria guardaré todos los momentos que vivimos comiendo, tantos platos distintos y tantas copas de cerveza... Las explicaciones de Fernando, Isidoro, Mª Jesús, Juan, Narciso allí en la antigua mezquita y el aljibe. La inauguración oficial del curso en el patio del hotel, la ruta de la tapa, a la que algunos no asistimos (mejor dicho no acabamos), los chistes y la forma de ser heavy (según Lola ácida, pero a mí me gusta más llamarla heavy) de Juan, el ofrecimiento de Lola para llevarme a Málaga (aunque en Málaga acabáramos un poco perdidos por mi culpa). Tantos momentos que me hubiera gustado vivir, pero que tal vez no viví por mi vergüenza; pero tantos otros que sí viví por "vencerla" y me alegro por ello.


Gracias a todos vosotros y vosotras, esta semana ha sido mágica.
Y esto lo digo de corazón, que no es por hacerlos la pelota, que como dijo Oscar Sancho, nunca se me dio bien. Pero, me habéis marcado un antes y un después para mejor. En el futuro me gustaría volver a veros, y espero que podamos hacerlo. Mientras tanto me conformaré con el recuerdo, y el próximo número de la revista Rayya, que le pedí a Isidoro que me lo hiciera llegar.


3 de julio de 2009

Archidona y Abderrahman I

Antes de iniciar la entrada en sí, deciros que no sé cuando podré volver a actualizar y leeros, quizás esta semana que entra, o tal vez la siguiente... o no sé cuando. Lo siento, no lo sé.

Hace algún tiempo, me apunté a un curso de verano ofrecido por la Universidad de Málaga, el curso en cuestión es: ARCHIDONA Y ABDERRAHMAN I. MÁLAGA Y LOS OMEYAS. Que se imparte en Archidona, aquí en Málaga, pero lejos de mi Vélez natal... Yo pensaba ir al curso en bus todos los días desde Málaga, y pensaba ir a algún ciber a navegar cuando pudiese para leeros y eso, pero, pedí beca de alojamiento, pensando que no me la iban a dar, pero, tuve la "mala suerte" de obtenerla... Y, no podía decir que no, quedaría feo...

Además, que es en un hotel de cuatro estrellas con alojamiento y pensión completa pagada, lo único que yo tendría que pagar son los extras, si los hubiera, como internet (algún día creo que caerá, pero no sé), minibar, lavandería... El hotel en cuestión es Hotel Escuela Convento de Santo Domingo. Que no lo conozco, pero ojalá que esté bien, ya que este será el primer hotel en el que me quedo a dormir. Tengo que estar allí el domingo y vuelvo el viernes, ya tengo preparada la maleta, los horarios de los autobuses bien planificados, y creo que todo listo, a ver si no se me olvida nada...

Dicho esto, en el hotel, o dónde pueda me pondré siempre que pueda con mi libro, a ver si acabo de revisar los textos y poemas, y me voy decidiendo por Bubok o por la editorial de ACP. Ambos tienen sus ventajas e inconvenientes y he de sopesarlas tranquilamente. Y, si puedo también escribir una entrada que; sinceramente quería ofreceros hoy pero no he podido, mis musas me han dejado y ya se han ido, espero que al hotel; versará sobre la amistad.

Haciendo un poco de introducción, alguno tal vez recuerde que en El Rincón me he despedido de mis compañeros de Universidad en los veranos (aquí y aquí), pues, bien, este año ha sido mi cuarto año, y muchos de mis compañeros, y algún amigo, ha acabado ya la carrera y posiblemente no lo vuelva a ver, por ello quiero hacer una entrada para recordarlos. Después, este año he ganado también algún que otro amigo, que ya os diré nombres, y he afianzado aún más otras amistades, también os diré nombres en la próxima entrada. Y, espero, poder volver a reunirnos cuatro viejos amigos también este verano, que también os contaré los planes de esa reunión.

Hasta entonces me despido.

15 de junio de 2009

Dos Poemas

No tengo mucho tiempo para publicar post nuevos, por eso, hoy os dejo con el anticipo de lo que espero, y para ello estoy trabajando, un futuro libro de recopilación a modo de Escribo Aquí de Eigual, pero con El Rincón de Los Vencidos, y El Jardín de La Niebla.
-El primer poema "Podrás" es inédito en el mundo de los blogs, y se lo escribí por y para una amiga -Laura-. Este poema en principio no os lo iba a enseñar jamás, y sólo lo veríamos ella, sus amigos en Tuenti y yo, pero, como para mí es uno de los poemas más hermosos que he escrito, le comenté si le importaría que lo publicase en el libro, y me dijo que lo publicase, por eso, está aquí.
-El segundo poema lo recordarán los viejos compañeros que viajaron a mi lado en El Rincón, pues lleva el mismo título que uno publicado allí y la misma temática, pero, esta vez desde los ojos de la chica. Con este poema, me adentro en el "mundo de los sentimientos de las mujeres", antes ya lo había hecho con relatos (creo recordar) pero nunca con poemas. Disfrutadlos:


PodrásMe pides que te escriba un poema,
Y no sé si hablarás en serio, porque
Yo apenas te conozco y no sé qué escribirte;
Pero me ilusiona dedicarte unas palabras.

No sé por dónde empezar. Si pienso en ti
Recuerdo tus ojos y tu sonrisa,
Desde la primera vez que me crucé con ellos,
Siempre estuvieron alegres, transmitiendo ese sentir.

Siempre te vi tan feliz que jamás pensé en la desdicha.
No me atreví a mirar más allá,
Tal vez por la vergüenza o por el miedo,
Y ahora, ya tarde, leo tus palabras.

Y ahora leo que los colores dejaron de brillar,
Que todo empieza a perder el sentido,
Y tú, no sabes si dejarlo todo atrás y volver a empezar.

Y yo, no sé cómo ayudarte, no sé qué decir.
Quisiera que sólo fuese una etapa pasajera
Que, mañana al despertar, la pena muriera como la noche.

Mas, creo, poco puedo hacer para asfixiarla,
Tender mi mano, mi hombro y lo que necesites.
Si quieres, escuchar o, si deseas, hablar.

Ser, otro amigo más dispuesto a ayudar
Sin pedir nada a cambio, sin importar nada.

Sólo esperando los colores que marcharon,
Buscando el amanecer que cicatrice las heridas…

Y haga regresar tus musas.



Tarde De Otoño
En mis ojos tristes y cansados por el tiempo
Aún está presente aquel momento.
Era una tarde de otoño,
Nada podía presagiar nuestro encuentro.

Quizá por ello aún lo recuerdo cada anochecer
Imaginando que él también lo hace.
Nuestras vidas se tocaron,
Nada podía presagiar nuestro encuentro.

Vidas unidas, caminos que se cruzan sin saberlo
Marcas imborrables en los recuerdos
Labios que en mi mente,
Me atormentan por no poder rozarlos.

Aquella tarde te dejé pasar, te perdí por siempre
Y ahora te sueño te busco desesperada.
Sueño con tu cuerpo,
Deseo que estés a mi lado y amarte.

Me siento tan sola, buscando la forma de hallarte
Saber si signifiqué algo en ti.
Permanecer a tu lado,
Ser siempre quién te bese al despertar.

Ni un momento te olvidé, ni un segundo te gocé
Pero no pierdo la esperanza.
Aún queda el otoño,
Y con él, otra coincidencia para verte.

6 de abril de 2009

Gracias eigual



Con esta entrada, que dejé programada antes de irme al campo, sólo quería darle las gracias a eigual, de Escribo aquí. Quizás alguno ahora mismo no lo entienda, y si le dijo que me ha regalado, porque no está pagada con nada, una figura de Vivi Ornitier, pues tampoco le dirá mucho si nunca se ha enfrentado al Final Fantasy IX, pero si le enseño la figura de fimo, pues igual ya sí le dice algo más, ¿no?

¿A qué es precioso? Pero no sólo eso, sino que es igual que el que sale en Final Fantasy, osea este:

Yo sabía que esta chica tenía arte, pero, para ser sincero, jamás pensé que tanto. Me lo mandó el día 23 de marzo desde Barcelona hasta Vélez, y me llegó el martes 31, os juroque la espera se me hizo interminable, acabé por pensar que se podía haber perdido por correos incluso. Pero, no me llegó cuando estaba comiendo antes de irme a la universidad. Y fue el momento más feliz y más emotivo que he tenido en mucho tiempo. No puedo parar de darle las gracias. Porque ella aún no lo sabe, pero este muñeco me va a dar muchas más fuerzas de la que se ella cree (y no son pocas las que piensa, pues lo hizo con mucho cariño y mucho cariño y fuerzas me dará).

Ahora os cuento un poco de la historia de Vivi dentro del juego original, quizás os parezca que soy demasido mayor para esto, pero no puedo evitarlo, el juego me marcó un antes y un después. Si alguien no ha jugado y piensa jugar que pare de leer, porque posiblemente le desvele secretos.

Vivi era un niño de unos 9 años, que por alguna extraña razón, sólo tenía recuerdos de unos seis meses atrás de cuando vivía con su abuelo. Pero no le importaba, ni le quitaba un ápice de ilusión por la vida, ni de inocencia. Más tarde, casi por casualidad, descubre que el no nació, sino que fue creado como muchos otros y que, pronto llegaría su final, un día pronto dejaría de moverse. Y se encontraba solo, de todos los otros como él, ninguno podía hablar ni comprender sólo él. Pero con el tiempo, va asimilando la idea, se va haciendo fuerte y, por suerte, descubre a otros como él que sí viven. Y entonces se da cuenta que la importancia de vivir, es aprender y seguir creciendo cada día sin importar cuándo o cómo llegue la muerte.

Descubre la importancia de la vida... y eso a mí me dará fuerzas siempre que lo mire, me dará un motivo por el que seguir luchando día a día, por el que mañana llegar aún más lejos que ayer.

Para despedirme, no sin antes darle de nuevo las gracias a eigual, unas frases de Vivi con las que se termina el juego:

Cada día les hablada de Yitán… Les contaba cuanto nos había ayudado… Y que nos había enseñado la importancia de vivir.
No importa cuanto vive uno… sino como. Eso lo aprendí de vosotros. Me enseñasteis que la vida no tiene sentido si no nos ayudamos unos a otros.
Yo no sabía para qué había nacido… Ni quería hacer con mi vida… Vosotros me ayudasteis a averiguarlo.
Vivir haciendo sólo lo que a uno le gusta es más difícil de lo que parece… Os admiro porque siempre habéis sido fieles a vuestros propios sentimientos.
Lo único que no me enseñasteis es que hacer cuando me siento sólo…Supongo que eso lo tiene que averiguar cada uno por su cuenta…
Me alegro tanto de haberos conocido… Me hubiera gustado vivir más aventuras con vosotros… Pero… tarde o temprano habría llegado el momento de separarnos.
Gracias… a todos… ADIÓS…


(Traducción versión castellana:
Tristeza: Ser o no ser ¿Cómo podemos probar nuestra existencia?)

No tengas en cuenta mis lágrimas, pues hánse brindado para evitarles a tus ojos derramarlas ya que ahora ellos deben permanecer hermosamente abiertos por lo mucho que han de mirar y de ver.


M. Lasala