El Rincón de Los Vencidos

Nuestro Rincón, Nuestra Historia

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Éste es el título de mi primera novela. Como dijo Luis Landero: “Toda novela es la sombra de otra, perfecta y arquetípica, que el escritor ha vislumbrado en sus ensueños”.

Es una novela ambientada en una universidad, donde dos amantes sufren las desventuras del amor. La universidad es más que estudiar, y ellos aprenderán esa lección. Más información aquí.



Un Sueño Cumplido. Desde El Rincón a Ti.

Ese fue mi primer libro, que salió a la venta en diciembre de 2009. Si quieres adquirir un ejemplar, pincha aquí. Gracias

30 de noviembre de 2010

Miradas Cómplices - I

Miró el reloj eran las seis y veinte. La conferencia empezaba a las siete, y él vivía cerca de la universidad, a menos de diez minutos: tenía todo el tiempo del mundo; aún así decidió salir en aquel momento. Había estado estudiando desde las tres y media, ya estaba cansado: era abril y los exámenes finales aún quedaban muy lejos. Por eso cuando días atrás en los pasillos de su facultad vio que había una conferencia y estaba el nombre de ella no lo dudó ni un segundo y lo apuntó todo: necesitaba verla.

Estaba nervioso, tenía miedo, sudaba más de lo normal y su mente sólo se hacía preguntas que no podía responderse: “¿La vería a ella realmente? Y si era así, ¿Qué haría cuando lo hiciera? ¿Le diría él algo? ¿O se lo diría ella? ¿O ni siquiera le reconocería?”. Ella era su amor platónico desde la primera vez que la vio y hablaron, por casualidad, en los pasillos de aquella facultad. Ella había sido contratada como profesora adjunta al Departamento de Estudios Árabes hacía un par de años y cuando llegó estaba perdida. Le preguntó cómo llegar a la zona de los departamentos, y él amablemente se ofreció a acompañarla. Por el camino ella le contó algo sobre su trabajo en la facultad, pero no les dio tiempo a hablar mucho: el camino era corto.

Su amor era platónico porque nunca intentó pasar más allá de simples conversaciones entre los dos por miedo a lo que dirían los demás, aunque por dentro su corazón se consumía por no besarla. Él imaginó que ella sería diez o doce años mayor y eso sería crítica por parte de sus compañeros de clase: además, posiblemente ella ya tuviera su vida resuelta y no estaría dispuesta a perderla por un chaval de veintipocos años.

Cuando llegó a la facultad no había demasiada gente. Era normal aún faltaba media hora para la conferencia y de todas formas no habría mucha gente, era por la tarde: la mayoría de los alumnos estarían en clase o serían de turno de mañana y no tenían por qué ir a aquella conferencia. Gracias a eso pudo sentarse cerca de la tarima. Sería un buen lugar para que ella se fijase en él, para que lo mirase, y quizás volver a hablarle tras tanto tiempo y tras aquella conversación que podría decirse no fue de las que marcaron época. Claro eso siempre que se acordase de él, algo difícil: había pasado demasiado tiempo, medio año sin volver a verse desde aquella vez.

Inmerso en aquellos pensamientos no pudo notar que la sala se había llenado de gente, en contra de sus perspectivas. Y ella había pasado por su lado sin que ninguno de los dos se percatara de la existencia del otro, o no quisiera admitir que estaba allí el otro.

El balbuceo de la gente llegó a ser tan insoportable que le impidió seguir concentrado en sus pensamientos. Miró el reloj y eran las siete y diez; “Ya debería haber empezado, se están retrasando”, pensó. Y acto seguido como si le hubieran leído la mente, empezaron a sentarse los ponentes en la mesa y ella desde la tarima comenzó a presentar la conferencia anunciando al resto de acompañantes y haciendo un breve resumen de los temas a tratar. Pero él no podía enterarse, no le importaba. Sólo quería verla a ella.

Si fuera posible estaba más bella de lo que recordaba: aquel pantalón negro, y aquella blusa roja la hacían parecer una diosa. La blusa, tenía un escote que insinuaba mucho más de lo que llegaba a enseñar, tal vez eso sería una señal para decirle que estaba casada, y sentía pudor; o quizás sólo sería un juego de mujeres. Ese escote le dibujaba los senos de una forma espectacular, los mismos pechos que tantas noches de sueño le habían quitado. Y encima de esos pechos su cuello de cisne y su dulce rostro, todo en ella era perfecto para amarla.

Sus ojos castaños similares a dos luceros se hacían uno con el color de su pelo, el cual, intencionadamente, sombreaba parte de su cara. Esos ojos eran con los que soñaba cruzar una mirada y transformarla en sonrisa para devolvérsela a través del viento hasta su boca, y tal vez con la magia de aquel gesto, transmutar la sonrisa en palabras, y las palabras en amor. Pero aquellos ojos no cruzaron miradas. Él creyó que ella lo esquivaba pero era difícil saberlo con seguridad: había demasiada gente como para fijarse en alguien y estaba demasiado nerviosa para pensar en él. Pero, el principal motivo posiblemente sería que no lo recordaría.

Fueron los aplausos los que le volvieron a traer del mundo de sus pensamientos para decirle que la conferencia había salido bien. Él aplaudió como el resto, y tras unos segundos de cortesía se fue. ¿Realmente salió todo bien? ¿O sólo fue la conferencia? Porque aquel chico al acabar la conferencia se fue de allí triste, muy triste: habían estado a escasos metros, él la había mirado a los ojos, había intentado sonreírle, pero ella no se había inmutado… Aquel chico perdió la ilusión del amor por una mirada cómplice que nunca se dio.

Continuará...

24 de noviembre de 2010

Tarde Ya

Ella miente y evade la realidad
Sigue su camino dispuesta a olvidar
Las heridas que esconde su corazon
En el vacio de su soledad
Sin embargo te refugias buscando un sitio tras el sofa
Confiando que algun dia el viento deje de soplar.

Eva - Tyr



Su amor eran dulces besos sobre mi cuerpo
Sus caricias leves susurros en mis oídos
Su mirada, magia que hacía a mi alma volar.
Sus celos, golpes que me traían de nuevo a la realidad.

Su odio puñales clavados en el fondo de mi corazón.
Sus palizas eran lágrimas que, tatuadas a fuego,
Recorrían mi cara, mi ser, y morían en silencio.
Su superioridad, su aparente grandeza, fue mi muerte.

Mi primera visita a urgencias, sólo un mal recuerdo.
Su primer perdón palabras vacías que yo, enamorada,
Tomé ciertas y olvidé porqué llegaron…
Su mano fue el hacha del verdugo que me tornó en alma.

Y ahora, sus flores, rosas rojas –mis favoritas–
Sólo son un gesto más que no pondrá fin a este dolor,
Sus regalos ya llegaron tarde…
Su mano fue el hacha del verdugo que deshizo mi cuerpo.

Jamás escuché aquellas voces amigas
Que en silencio, y con miradas me ofrecían su ayuda.
Yo sólo maquillé sus golpes tras mis manos,
Y ahora sufro porque no podré darle las gracias por sus rosas.
Ahora sufro al verlo llorar frente a mi tumba.

Nunca tuve que seguir a su lado tras su primer golpe,
El silencio no es la solución ante su odio, ante su maldad.
No.
La única salida es hacerle frente y denunciarlo.
No estamos solas, y ahora, las flores, no sirven de nada.

12 de noviembre de 2010

La Muerte de Nuestro Amor

“Yo soy ella para siempre”, así comienza el amor.
Pero cuando acaba, acaba con un adiós embarazoso:
“Yo y ella”.
{Mahmud Darwish}


Es inútil que busque tu sonrisa
Cuando el dueño de tus lágrimas, soy yo.
Nada vale anhelar rozar tus labios
Cuando mi boca, para ti, sólo es espino.

Tu risa, aunque tenue, aún retumba en mi mente
Y tu silencio al verme, paraliza mi corazón
Igual que mi mirada tornó tu cara seria.
Frente a mí, y no alzaste ni los ojos.

Recuerdo que no respiraste, por miedo.
Temías que pudiera adivinar el dibujo de tus senos
Bajo tu ropa, imaginar el tacto de tus pezones.
Hiciste bien, pero me dolió en el alma.

Sabía que mi sola presencia te dañaba,
No debía seguir allí para hacernos más daño.
De estar allí sólo borraría los buenos momentos
Que pasamos juntos cuando creí que me amabas.

Ya sólo me quedará soñar con tu sonrisa,
Recrearme en los viejos momentos, en los besos
Que le robamos a la noche, a la mañana, y a la vida.
Para mí me llevaré los que aún le debemos a la muerte.

A la muerte de nuestro amor.

3 de noviembre de 2010

Adelanto de El Rincón de Los Vencidos

Como todos vosotros sabéis llevo mucho tiempo trabajando en una novela de amor ambientada en una universidad. En la novela, que verá la luz a principios de 2011, los protagonistas actúan movidos por los impulsos del amor, aprenderán que hay decisiones que no tienen marcha atrás, que en el amor no existe el olvido y sobre todo que ningún fantasma está muerto hasta que te enfrentas a él para vencerle.

Hace ya algún tiempo, Gema la autora del blog Periana y Pedanías, colgó en el blog unas palabras sobre la novela, en este link. Entonces le comenté que si en el futuro podía subir un pequeño adelanto en exclusiva en su blog, y ella aceptó. El pasado 1 de noviembre este adelanto fue desvelado de nuevo en el blog de Gema, aquí.


Desde aquí dar las gracias una vez más a Gema, y recomendaros que paséis por su blog, no sólo para leer el adelanto de mi novela (y comentarlo) sino para descubrir mucho más de lo que podéis imaginar sobre Periana y la Axarquía. En esta novela, en este gran sueño, están implicados muchos amigos de una forma o de otra, a ellos también las gracias. Poco a poco los iré desvelando, quizás desde el blog de Periana y Pedanías o desde mi página El Mismo Lugar (dónde ya están colgados la sinopsis y el título de los veinte capítulos) o, si lo deseáis, haceros fan de la página oficial en Facebook.


¡Oh esperanza mía! Me deleito en el tormento que por ti sufro.
Mientras viva, no me apartaré de ti.
Si alguien me dice: "Ya te olvidarás de su amor",
no le contesto más que con la ene y la o.
{Ibn Hazm de Córdoba}

28 de octubre de 2010

Para Ti

En la vida muchas veces no encontramos la respuesta a las cosas que nos pasan, cuando creemos que estamos tocando el cielo de un soplo caemos de nuevo a la tierra, y el golpe es más duro de lo que podíamos imaginar. En ese momento creemos que no podremos levantarnos.

Pero no es así, siempre hay que luchar y seguir hacia delante, cueste lo que cueste. No podemos quedarnos en el suelo maldiciendo nuestra suerte o nuestras heridas. Y, sé que tú lo vas a hacer, porque siempre has luchado y esta vez no será distinta.


 
Cuentan que cuando no puedes más
Y tus fuerzas ves marchar
Hay algo mágico en tu interior
Que te da alas para luchar.
{Mago de Oz}

18 de octubre de 2010

Esperar

¿Cuántas veces te he esperado al final de la calle y tú no has aparecido?

¿No lo sabes? Pues yo sí, 365 días, 52 semanas, 12 meses, 1 año… Todas las tardes durante el último año te he esperado al final de la calle dónde te vi por primera vez. Y nunca has vuelto. Pero, ¿sabes? El año que viene seguiré volviendo cada día, a la misma hora. No pierdo la esperanza de volver a verte.


Espero que tú vuelvas a pasar tus vacaciones aquí.

8 de octubre de 2010

¿Aprender?

Ella estaba dispuesta a enseñárselo todo en la vida;

pero él, no estaba dispuesto a aprender.

30 de septiembre de 2010

Cinco Años

Cinco años no es tiempo suficiente para olvidar una lágrima, cinco años puede parecer una eternidad pero no es tiempo para nada, ni siquiera para olvidar algo tan simple como una gota salada que cae de los ojos. Sigue estando tan presente como si la hubiera derramado ahora, miro al suelo y la veo. Sé que no está ahí, pero yo la siento. Noto el mismo silencio que en aquel momento, la misma daga envenenada clavarse en mi pecho…

Esas fueron las palabras que escribí hace un tiempo para mi futura novela, El Rincón de Los Vencidos. Y hoy se hacen realidad, cinco años puede parecer una eternidad pero no es tiempo para nada... Ese ha sido el tiempo que he tardado en acabar la carrera de Licenciado en Economía en Málaga. Empecé en el curso 2005-2006 y he acabado en el 2009-2010.

Tras el primer año no demasiado bueno, fui mejorando y hasta hoy que me han dado la última nota, y la he aprobado. Este año he aprobado trece, cinco de ellas en septiembre -y seguidos-, el año pasado aprobé once, y el anterior doce. Han sido años y veranos ajetreados pero han merecido la pena.

Porque entre otras cosas en esos cinco años he vivido experiencias inolvidables, tanto en la universidad (he conocido a muchísima gente que me ha marcado, buenos momentos...), fuera de ella (los blogs, mi libro, vosotros...). Han sido cinco años para no olvidar. Ahora sólo queda mirar hacia el futuro, pensar que haré... y disfrutar de lo que aún queda por venir, pero ya como licenciado.

Gracias a todos vosotros que habéis estado ahí al otro lado apoyándome y dándome ánimos. Gracias.

25 de septiembre de 2010

El Más Triste Adiós


El más triste adiós es aquel que no se pronuncia,
Aquel que se encubre en los labios de un hasta luego,
Aquel que por miedo no se dicen los amantes,
Aquel que esconde los sentimientos de un loco,
Aquel que nos separó por siempre sin pretenderlo.

Jamás llegué a entender tu despedida,
Ni siquiera tú conocerías la verdadera causa.
Éramos un alma dividida en dos fragmentos,
Y tú, aún sin saberlo, decidiste separarnos.

De tu boca nunca escuché palabras de amor,
No las necesitaba, me la decían tus ojos,
Tus manos, tu piel, tu cuerpo, tus sueños…

Sólo una vez pronunciaste un hasta luego
Por miedo a un loco que siempre te amó.

Por eso, el más triste adiós es el mío.

18 de septiembre de 2010

Melancolía

Deja que la tristeza inunde tu ser,
Deja que el dolor te cure las llagas,
Deja que la oscuridad bese tu alma
Deja que La Dulce Pena sea parte de ti.
Sólo así conocerás el lado maravilloso de la vida.


Muchas personas le tienen miedo a los sentimientos de soledad, desesperanza, melancolía, dolor... Pero esto no debería ser así, nunca está de más sentir un poco de soledad, jamás ha venido mal echar de menos algo o alguien, y siempre viene bien una noche de lágrimas junto a la almohada. Todo ello viene a indicar que estamos vivos, pero no sólo eso sino: QUE NUESTRO CORAZÓN AÚN PUEDE SENTIR. Y eso es lo que importa.

La tristeza no sólo es necesaria porque sin ella no sabríamos que es la alegría. No, amigos, no es por eso. Es necesaria para recordarnos que aún existe algo en nuestra alma que se emociona y no sólo con un buen momento, del que difícilmente aprendamos nada. Sin embargo, la tristeza está ahí para enseñarnos mucho más, para, si la dejamos, fortalecer nuestra alma. Tan sólo hay que aprender a leer en ella.

Es muy difícil llevar día a día la pena en tu corazón, el camino a seguir no se nos presenta tan llano y iluminado como cuando la ilusión habita en nuestro corazón. No, el camino es muy duro: piedras, vaivenes, huecos o grandes cimas son los únicos acompañantes que tendremos, pero si logramos llegar hasta el final, si somos capaces de darnos cuenta que nada puede detenernos: habremos vencido.

Y cuando la melancolía sé adueñe de ti, cuando desesperes por alguien no te quedes llorándolo, esa no es la solución y ese dolor tiene lecciones para ti. Sal a la calle, sal de tu pequeño mundo y busca a esa persona o ese motivo. Camina sin miedo por esa niebla tan densa que crees no te deja respirar. Si lo deseas con todas tus fuerzas y luchas por ello, la melancolía desaparecerá y tú estarás junto a esa persona.


Deja que la tristeza abandone tu ser,
Deja que la dicha te cure las llagas,
Deja que la claridad bese tu alma
Deja que La Dulce Pena sé aleje de ti.
Sólo así conocerás el lado maravilloso de la vida.



Nota: Este texto fue escrito hace ya bastante tiempo, en concreto, el 30/01/2010. Hoy he querido rescatarlo del olvido, entre otras cosas, porque no he tenido mucho tiempo libre esta semana entre los exámenes de la facultad (que si los apruebo seré licenciado), y mi viaje inminente -como que es mañana- a Bournemouth (Inglaterra), la siguiente entrada será desde aquellos lares ingleses.

11 de septiembre de 2010

Mirar con el Alma

Muchos dicen que lo peor que les podría pasar sería quedarse ciegos, eso es porque no han sido ciegos de nacimiento como yo. Para alguien que ve, la oscuridad puede ser su mayor problema pero para alguien que jamás vio nada, lo peor que le puede pasar es enamorarse en silencio de una voz y no encontrar el valor para darle a conocer el dictado de tu corazón.

Fui ciego desde que nací, ahora tengo treinta años y me gusta decir que mi vida es azul. Sí, sé que la gente que ve dice que su vida es gris cuando es triste o apática, pero para mí, ¿qué importa el color si jamás sabré diferenciarlos? Así al menos me hago el interesante. Cuando era pequeño, mis padres me llevaron a los mejores oculistas y oftalmólogos que podían permitirse para ver si recuperaba la vista, fueron muchas operaciones pero nada sirvió para ayudarme. Sigo sin ver colores.

Hace unos años me hicieron la última operación, decían que en esa recuperaría la vista de una vez por todas, pues bien, aún estoy esperando recuperarla. He sido un fracaso para todos los médicos que me han operado, pero es que conmigo no se podía hacer nada. Siempre he estado acompañado de un perro guía y de un bastón. Sólo ellos y mis padres han estado a mi lado durante toda mi vida, no me ha hecho falta la ayuda de nadie más para sobrevivir el día a día. Ni siquiera otros chicos invidentes han estado a mi lado, ni cuando aprendí a leer braille en aquel colegio. No me ha importado nunca.

Ahora la fin he encontrado un trabajo, siempre estuve receloso a hacerlo, pensaba que podría solo pero me equivoqué. No, no soy un gran abogado, ni médico, como a las madres les gusta; ni siquiera trabajador de mono azul. No, soy vendedor de cupones de la ONCE en una esquina de mi ciudad. Trabajo solo, y no, tampoco tengo miedo a que me roben o me timen, estoy encerrado en un pequeño puesto, y tengo la regla de que antes de dar el cupón, he de coger el dinero. Y si son billetes comprobarlo con una máquina especial si son verdaderos o falsos. Y cuando llega la hora de cerrar, viene mi padre a recogerme y ayudarme con la recaudación. Esa es mi rutina.

Tal vez alguien pueda pensar que es un trabajo aburrido y monótono, que sólo estoy aquí porque no puedo aspirar a más. La verdad es que se equivoca, he estado trabajando en otros lugares, he estado ayudando a otras personas invidentes como yo, pero llegué a darme cuenta de que hasta en las personas con discapacidad intentan pisarse unas a otras. Sí, discapacitados, no me gusta eso de con capacidades especiales, porque no es cierto, somos discapacitados para algunas cosas, igual que muchos de los que se creen mejores no pueden hacer otras que nosotros sí o la mayoría de los capacitados. Todos tenemos alguna restricción en nuestra vida, más clara o menos, pero la tenemos: todos somos discapacitados. No todos pueden escribir poemas, por ejemplo. O ser astronautas.

Si finalmente estoy en este trabajo es porque me gusta, porque aquí sí puedo despegar mis alas, aquí puedo darle algo más de color a mi vida gris. Ninguno de vosotros sabrá jamás qué se siente al enamorarse de una voz, como me ha pasado a mí. Sé que podréis pensar que os miento y sí podéis hacerlo por teléfono, pero os juro que el sentimiento no es el mismo, además en vuestras vidas está la opción de que os conozcáis o podréis ponerle los ojos y la boca de vuestra ex pareja, la nariz de aquel actor que tanto os gusta… Yo sólo puedo imaginar su cuerpo con imágenes que nunca contemplé.

Es algo difícil de explicar lo sé, pero es amor. Y el amor no se explica.

Oigo su voz todos los días, la oigo pasar con sus compañeras de trabajo, porque ella trabaja en una gran empresa, en la planta séptima. Trabaja en el departamento de relaciones humanas, su pelo es castaño y su mirada azul como el cielo. Sus labios son rojos como el fuego del infierno. Su cuerpo está perfectamente dibujado. Al menos ella es así en mis pensamientos, en mis sueños. Sin haberlo visto jamás siempre me gustó el pelo castaño, marrón. Realmente no sé dónde trabaja, pero me gusta imaginar que lo hace en ese lugar.

Si no fuese ciego, algún día podría preguntarle, invitarla a una copa, acariciar su rostro, y comprobar que estaba en lo cierto. Pero eso no podrá ocurrir nunca. Ni siquiera me ha comprado un cupón, sólo he oído su voz al pasar por la calle. Apenas puedo distinguir su aroma entre el de sus compañeras, pero sé que el suyo es el más dulce de todos.

Si no fuera ciego, le propondría conocerla lejos de estas calles, en su habitación, en la mía. Recorrer con mis manos su cuerpo. Pero sé que por ahora, y para siempre, sólo podré hacer eso en mis sueños. En esos sueños en los que puedo ver, en los que ella me ve. Pero siendo ciego, sólo me queda esperar que se acerque a comprar un cupón, a que un día pasee sola y pueda sentir su aroma muy dentro de mí.

Siendo ciego sólo me quedan los sueños.

5 de septiembre de 2010

Llegó el Momento


Una persona cercana mí, hace un tiempo, escribió:

El regreso de un poeta es la vuelta de un pasado jamás olvidado donde sólo la propia vida le envuelve.

A veces se necesita un momento de separación para observar cual es la realidad de la vida, una gota de rocío que te refresque la mente y te haga reaccionar, esas pequeñas cosas que jamás pasan atrás sino que marcan la era de un nuevo yo. Esa cosita que te impedía ser fuerte, te parece un sueño pasado, lleno de vida e ilusión se consiguió todo.
Y tiene toda la razón, muchas veces hace falta alejarse un poco de todo, sopesar lo que has hecho y lo que te espera. Pensar si en tu futuro quieres que todo esté rodeado de ese hálito que tuviste tiempo atrás, entonces piensas: ¿por qué no intentarlo otra vez?

Mi última entrada antes de esta despedida parecía que no volvería jamás, y no os miento, era lo que pensaba: no volver. Ha sido lo que he pensado mucho tiempo, pero hay veces que uno no puede engañarse, no puede cerrar los ojos a sus instintos, puede que todo acabe como antes, pero si algo dentro de sí le llama a volver otra vez ha de hacerlo. Desde hace un tiempo, he sentido la necesidad de volver a escribir en La Piel de Una Promesa. La necesidad de compartir letras, sentimientos, recuerdos, ilusiones, ficciones… con vosotros.

En ese tiempo he pensado también mucho en si hacerlo o no, tampoco os lo puedo negar. Al final ha vencido el sí, aún no sé si volveré con relatos cortos, con poemas, o con historias y vivencias propias; aunque es cierto que tengo algunas ideas para relatos coqueteando con mis musas, y también para algunos poemas, por eso, las primeras semanas serán éstos los que os traiga. En este tiempo también he pensado, , que por ahora no tengo pensado publicar más El Jardín de La Niebla, pero eso nunca se puede saber con total certeza.

Y ya para despedirme de esta pequeña introducción re-bienvenida, o como queráis llamarlo, en el tiempo que he estado lejos de los blogs no he dejado de escribir, ya tengo prácticamente lista mi primera novela, El Rincón de Los Vencidos, sólo falta revisarla y la portada (pero iremos sin prisa, y con buena letra). He estado gestando y madurando la idea de un futuro poemario, Tawq al-Jalwa. Y trabajando para el III Torneo de los Caballeros de la Dama de Cristal.

Por último, y de verdad, darles las gracias a Juanjo Escribano por ayudarme a adaptar la plantilla base a mis gustos, espero que os guste.

Un abrazo, Josemy Valverde.

6 de julio de 2010

Hasta Siempre


Archidona. 06:20 de la madrugada del 05/07

Vuelvo al mismo lugar, al mismo pueblo. Un año después. Han cambiado muchas cosas, quizás demasiadas. Ni siquiera somos los cinco de aquella vez: en realidad, ni sé los que somos. Aunque sí es cierto que anoche ví algunas caras conocidas, pero aún quedan otras por ver.

Nunca me gustaron las despedidas. Ni con las personas a las que conozco durante unos días, ni con las que comparto una semana, y mucho menos con aquellas que se cruzan en mi vida y comparten conmigo retazos de esa unión durante meses. No me gusta despedirme, y tenido (y, desgraciadamente, tendré) que hacerlo.

Cuando llega la hora de la despedida no suelo decir Adiós, digo 'Hasta luego', o, 'Ya nos veremos'. Aún a sabiendas de que es mentira, de que no será ni un hasta luego y un hasta pronto, y en el peor de los casos ni siquiera será un hasta otra vez. Tal vez sea por eso que mi aubela siempre dice Adiós, "porque sabe lo que va a pasar, y tal vez no lo volverás a ver jamás".

Este año he sido invitado a dos fiestas de despedida por parte de unas muy buenas amigas erasmus. Por diferentes motivos no he podido ir a ninguna de las dos. En su momento me dolió mucho, y a ellas también, lo sé. Pero ahora que empiezo a verlo con algo de perspectiva, creo que fue mejor. No pudimos despedirnos oficialmente, aún hemos dejado abierta esa ventana del 'Hasta luego', aún nos debemos esa despedida. Aún tenemos esa promesa no escrita, ni pronunciada de volver a encontrarnos muy pronto.



Archidona. 16:50 del día 06/07

Ya ha pasado día y medio del curso. En esta ciudad han cambiado algunas cosas, algunos rostros conocidos -más de los que los que vi el primer día-. Me ha saludado y reconocido gente que pensaba que no se acordaría de mí, estoy intimando algo más de lo que hice el año pasado, y según dicen los otros becarios no soy tímido (que poco me conocen aún).

Pero, han pasado demasiadas cosas, ha cambiado todo mucho... mi mente vuela por otros lares, ya ni pienso en La Piel de Una Promesa, desde hace mucho tiempo no sólo por estar de nuevo en Archidona. Creo que este blog, este perfil, este viejo sueño terminó ya sus días... La Dulce Pena murió, El Rincón de los Vencidos se tornó en La Piel de Una Promesa, y nació Josemy. Más cambios, que ahora, quizás mirándolo con perspectiva no debí haber hecho... o al menos, desde la entrada -Rincón Olvidado- de hace unos meses en la que resucité a aquel viejo Rincón tenía que haberlo dejado todo.

Quise que esta agonía siguiera, quise que todo fuera más allá, y ni siquiera logro entenderlo ahora porque lo hice, tal vez no quería que todo esto acabara así, pero lo hizo. Así que amigos, ésto sólo es un hasta luego de los míos, de esos que dejo abiertos, pero a la par sabiendo que no volveremos a vernos...

Es muy difícil de comprender hasta para mí, pero ya lo comenté alguna vez, Muro dijo, "puedo vivir sin ti". Seguiré estando en el mail, en el Facebook, el Skype, el MSN... lo único que no estaré en los blogs. Os leeré siempre que pueda, e incluso puede que os comente, no lo sé. Sólo sé que yo lo dejo, yo me bajo, pero eso no me implica que os visite y disfrute con vuestras letras.

Espero que sepáis entenderme, y por supuesto que habéis sido muy importante para mí, habéis marcado una época de mi vida que no olvidaré jamás, por eso os estaré eternamente agradecido. Seguiré escribiendo, no puedo dejarlo, pero será lejos de todo este mundo. Aún tengo proyectos en proceso de creación, aún hay muchos sueños (estoy pensando en Los Caballeros de la Dama de Cristal) que se llevarán a cabo, pero yo trabajaré en ellos de otra forma.

Finalmente, y para despedirme, os ruego que perdonéis esta amalgama de pensamientos, que pueden parecer inconexos, pero yo jamás tuve el arte y el saber expresar que tienen Carlota y EnLaOscuridadDeLaNoche para despedirse.

17 de junio de 2010

Aquel Callejón


-Me alegra mucho que estés aquí. –Fue lo primero que le dijo ella cuando lo vio allí.
-No podía faltar. No, ahora no...
-Ya, muchas gracias por hacerlo. Pero como han pasado tantas cosas entre nosotros dos...
–suspiró ella, se le notaba que estaba mal, preocupada, o sufriendo por su relación.

-Querrás decir que NO ha pasado nada de lo que podría haber pasado.
-Sí, bueno, dicho así... lo siento.
-No, no... no te preocupes, si en realidad la culpa fue mía... Hice lo que no tenía que hacer, fui demasiado lanzado, me tomaste por loco, te asusté... podrían haber pasado miles de cosas, y sólo pasaron las que yo no quería. –Se lamentó él.

-Bueno, no fue tu culpa. Tú sólo seguiste un sentimiento, y eso es lo único que importa en esta vida. Sí, es cierto que me asusté un poco, no quería saber de ti, pero ahora todo ha cambiado. Sólo tuve miedo entiéndeme...
-Lo sé, y también sé que a partir de ahora todo será distinto si tú quisieras, ¿querrás?

8 de junio de 2010

Ódiame en Silencio


Ódiame en silencio,
En la noche cuando necesites de mí
Durante la mañana, mientras me piensas
O en la tarde cuando crucemos miradas.

Ódiame en silencio,
Tu alma sabe que necesitas hacerlo,
Que te he dañado demasiadas veces,
Cuando llorabas la ausencia de otro.

Ódiame en silencio,
Ahora que no puedes decírmelo a la cara,
Que no te importe que él no desee tu cuerpo
Y yo lo anhele suspirando a cada instante.

Ódiame en silencio,
Si tu alma se desangra por mi amor.
Si mi mano llega tarde a tus lágrimas,
Si sabes que le amas, y yo a ti aún más.

Ódiame en silencio,
Como aquella vez que tus labios le rozaron,
Y yo, deseoso de más, alejé mi piel de ti.
Y tú despertaste de aquel sueño, sola, sin él.

Ódiame en silencio,
Que no te importe que yo te ame, y él no.
Desea mi muerte, porque él sólo te causará dolor.
Yo, soy la causa y la solución de tus problemas.

Ódiame en silencio,
Es tan fácil como dejar que mis palabras te hieran,
Como imaginar que desgarro tu corazón,
Cuando sólo intento resguardarlo del frío invierno.

Ódiame en silencio,
Recuérdamelo a cada segundo
Hasta que los dos nos creamos
La mentira, y ya no te odie yo.

No tengas en cuenta mis lágrimas, pues hánse brindado para evitarles a tus ojos derramarlas ya que ahora ellos deben permanecer hermosamente abiertos por lo mucho que han de mirar y de ver.


M. Lasala