El Rincón de Los Vencidos

Nuestro Rincón, Nuestra Historia

Cómprala desde aquí

Éste es el título de mi primera novela. Como dijo Luis Landero: “Toda novela es la sombra de otra, perfecta y arquetípica, que el escritor ha vislumbrado en sus ensueños”.

Es una novela ambientada en una universidad, donde dos amantes sufren las desventuras del amor. La universidad es más que estudiar, y ellos aprenderán esa lección. Más información aquí.



Un Sueño Cumplido. Desde El Rincón a Ti.

Ese fue mi primer libro, que salió a la venta en diciembre de 2009. Si quieres adquirir un ejemplar, pincha aquí. Gracias

18 de octubre de 2010

Esperar

¿Cuántas veces te he esperado al final de la calle y tú no has aparecido?

¿No lo sabes? Pues yo sí, 365 días, 52 semanas, 12 meses, 1 año… Todas las tardes durante el último año te he esperado al final de la calle dónde te vi por primera vez. Y nunca has vuelto. Pero, ¿sabes? El año que viene seguiré volviendo cada día, a la misma hora. No pierdo la esperanza de volver a verte.


Espero que tú vuelvas a pasar tus vacaciones aquí.

8 de octubre de 2010

¿Aprender?

Ella estaba dispuesta a enseñárselo todo en la vida;

pero él, no estaba dispuesto a aprender.

30 de septiembre de 2010

Cinco Años

Cinco años no es tiempo suficiente para olvidar una lágrima, cinco años puede parecer una eternidad pero no es tiempo para nada, ni siquiera para olvidar algo tan simple como una gota salada que cae de los ojos. Sigue estando tan presente como si la hubiera derramado ahora, miro al suelo y la veo. Sé que no está ahí, pero yo la siento. Noto el mismo silencio que en aquel momento, la misma daga envenenada clavarse en mi pecho…

Esas fueron las palabras que escribí hace un tiempo para mi futura novela, El Rincón de Los Vencidos. Y hoy se hacen realidad, cinco años puede parecer una eternidad pero no es tiempo para nada... Ese ha sido el tiempo que he tardado en acabar la carrera de Licenciado en Economía en Málaga. Empecé en el curso 2005-2006 y he acabado en el 2009-2010.

Tras el primer año no demasiado bueno, fui mejorando y hasta hoy que me han dado la última nota, y la he aprobado. Este año he aprobado trece, cinco de ellas en septiembre -y seguidos-, el año pasado aprobé once, y el anterior doce. Han sido años y veranos ajetreados pero han merecido la pena.

Porque entre otras cosas en esos cinco años he vivido experiencias inolvidables, tanto en la universidad (he conocido a muchísima gente que me ha marcado, buenos momentos...), fuera de ella (los blogs, mi libro, vosotros...). Han sido cinco años para no olvidar. Ahora sólo queda mirar hacia el futuro, pensar que haré... y disfrutar de lo que aún queda por venir, pero ya como licenciado.

Gracias a todos vosotros que habéis estado ahí al otro lado apoyándome y dándome ánimos. Gracias.

25 de septiembre de 2010

El Más Triste Adiós


El más triste adiós es aquel que no se pronuncia,
Aquel que se encubre en los labios de un hasta luego,
Aquel que por miedo no se dicen los amantes,
Aquel que esconde los sentimientos de un loco,
Aquel que nos separó por siempre sin pretenderlo.

Jamás llegué a entender tu despedida,
Ni siquiera tú conocerías la verdadera causa.
Éramos un alma dividida en dos fragmentos,
Y tú, aún sin saberlo, decidiste separarnos.

De tu boca nunca escuché palabras de amor,
No las necesitaba, me la decían tus ojos,
Tus manos, tu piel, tu cuerpo, tus sueños…

Sólo una vez pronunciaste un hasta luego
Por miedo a un loco que siempre te amó.

Por eso, el más triste adiós es el mío.

18 de septiembre de 2010

Melancolía

Deja que la tristeza inunde tu ser,
Deja que el dolor te cure las llagas,
Deja que la oscuridad bese tu alma
Deja que La Dulce Pena sea parte de ti.
Sólo así conocerás el lado maravilloso de la vida.


Muchas personas le tienen miedo a los sentimientos de soledad, desesperanza, melancolía, dolor... Pero esto no debería ser así, nunca está de más sentir un poco de soledad, jamás ha venido mal echar de menos algo o alguien, y siempre viene bien una noche de lágrimas junto a la almohada. Todo ello viene a indicar que estamos vivos, pero no sólo eso sino: QUE NUESTRO CORAZÓN AÚN PUEDE SENTIR. Y eso es lo que importa.

La tristeza no sólo es necesaria porque sin ella no sabríamos que es la alegría. No, amigos, no es por eso. Es necesaria para recordarnos que aún existe algo en nuestra alma que se emociona y no sólo con un buen momento, del que difícilmente aprendamos nada. Sin embargo, la tristeza está ahí para enseñarnos mucho más, para, si la dejamos, fortalecer nuestra alma. Tan sólo hay que aprender a leer en ella.

Es muy difícil llevar día a día la pena en tu corazón, el camino a seguir no se nos presenta tan llano y iluminado como cuando la ilusión habita en nuestro corazón. No, el camino es muy duro: piedras, vaivenes, huecos o grandes cimas son los únicos acompañantes que tendremos, pero si logramos llegar hasta el final, si somos capaces de darnos cuenta que nada puede detenernos: habremos vencido.

Y cuando la melancolía sé adueñe de ti, cuando desesperes por alguien no te quedes llorándolo, esa no es la solución y ese dolor tiene lecciones para ti. Sal a la calle, sal de tu pequeño mundo y busca a esa persona o ese motivo. Camina sin miedo por esa niebla tan densa que crees no te deja respirar. Si lo deseas con todas tus fuerzas y luchas por ello, la melancolía desaparecerá y tú estarás junto a esa persona.


Deja que la tristeza abandone tu ser,
Deja que la dicha te cure las llagas,
Deja que la claridad bese tu alma
Deja que La Dulce Pena sé aleje de ti.
Sólo así conocerás el lado maravilloso de la vida.



Nota: Este texto fue escrito hace ya bastante tiempo, en concreto, el 30/01/2010. Hoy he querido rescatarlo del olvido, entre otras cosas, porque no he tenido mucho tiempo libre esta semana entre los exámenes de la facultad (que si los apruebo seré licenciado), y mi viaje inminente -como que es mañana- a Bournemouth (Inglaterra), la siguiente entrada será desde aquellos lares ingleses.

11 de septiembre de 2010

Mirar con el Alma

Muchos dicen que lo peor que les podría pasar sería quedarse ciegos, eso es porque no han sido ciegos de nacimiento como yo. Para alguien que ve, la oscuridad puede ser su mayor problema pero para alguien que jamás vio nada, lo peor que le puede pasar es enamorarse en silencio de una voz y no encontrar el valor para darle a conocer el dictado de tu corazón.

Fui ciego desde que nací, ahora tengo treinta años y me gusta decir que mi vida es azul. Sí, sé que la gente que ve dice que su vida es gris cuando es triste o apática, pero para mí, ¿qué importa el color si jamás sabré diferenciarlos? Así al menos me hago el interesante. Cuando era pequeño, mis padres me llevaron a los mejores oculistas y oftalmólogos que podían permitirse para ver si recuperaba la vista, fueron muchas operaciones pero nada sirvió para ayudarme. Sigo sin ver colores.

Hace unos años me hicieron la última operación, decían que en esa recuperaría la vista de una vez por todas, pues bien, aún estoy esperando recuperarla. He sido un fracaso para todos los médicos que me han operado, pero es que conmigo no se podía hacer nada. Siempre he estado acompañado de un perro guía y de un bastón. Sólo ellos y mis padres han estado a mi lado durante toda mi vida, no me ha hecho falta la ayuda de nadie más para sobrevivir el día a día. Ni siquiera otros chicos invidentes han estado a mi lado, ni cuando aprendí a leer braille en aquel colegio. No me ha importado nunca.

Ahora la fin he encontrado un trabajo, siempre estuve receloso a hacerlo, pensaba que podría solo pero me equivoqué. No, no soy un gran abogado, ni médico, como a las madres les gusta; ni siquiera trabajador de mono azul. No, soy vendedor de cupones de la ONCE en una esquina de mi ciudad. Trabajo solo, y no, tampoco tengo miedo a que me roben o me timen, estoy encerrado en un pequeño puesto, y tengo la regla de que antes de dar el cupón, he de coger el dinero. Y si son billetes comprobarlo con una máquina especial si son verdaderos o falsos. Y cuando llega la hora de cerrar, viene mi padre a recogerme y ayudarme con la recaudación. Esa es mi rutina.

Tal vez alguien pueda pensar que es un trabajo aburrido y monótono, que sólo estoy aquí porque no puedo aspirar a más. La verdad es que se equivoca, he estado trabajando en otros lugares, he estado ayudando a otras personas invidentes como yo, pero llegué a darme cuenta de que hasta en las personas con discapacidad intentan pisarse unas a otras. Sí, discapacitados, no me gusta eso de con capacidades especiales, porque no es cierto, somos discapacitados para algunas cosas, igual que muchos de los que se creen mejores no pueden hacer otras que nosotros sí o la mayoría de los capacitados. Todos tenemos alguna restricción en nuestra vida, más clara o menos, pero la tenemos: todos somos discapacitados. No todos pueden escribir poemas, por ejemplo. O ser astronautas.

Si finalmente estoy en este trabajo es porque me gusta, porque aquí sí puedo despegar mis alas, aquí puedo darle algo más de color a mi vida gris. Ninguno de vosotros sabrá jamás qué se siente al enamorarse de una voz, como me ha pasado a mí. Sé que podréis pensar que os miento y sí podéis hacerlo por teléfono, pero os juro que el sentimiento no es el mismo, además en vuestras vidas está la opción de que os conozcáis o podréis ponerle los ojos y la boca de vuestra ex pareja, la nariz de aquel actor que tanto os gusta… Yo sólo puedo imaginar su cuerpo con imágenes que nunca contemplé.

Es algo difícil de explicar lo sé, pero es amor. Y el amor no se explica.

Oigo su voz todos los días, la oigo pasar con sus compañeras de trabajo, porque ella trabaja en una gran empresa, en la planta séptima. Trabaja en el departamento de relaciones humanas, su pelo es castaño y su mirada azul como el cielo. Sus labios son rojos como el fuego del infierno. Su cuerpo está perfectamente dibujado. Al menos ella es así en mis pensamientos, en mis sueños. Sin haberlo visto jamás siempre me gustó el pelo castaño, marrón. Realmente no sé dónde trabaja, pero me gusta imaginar que lo hace en ese lugar.

Si no fuese ciego, algún día podría preguntarle, invitarla a una copa, acariciar su rostro, y comprobar que estaba en lo cierto. Pero eso no podrá ocurrir nunca. Ni siquiera me ha comprado un cupón, sólo he oído su voz al pasar por la calle. Apenas puedo distinguir su aroma entre el de sus compañeras, pero sé que el suyo es el más dulce de todos.

Si no fuera ciego, le propondría conocerla lejos de estas calles, en su habitación, en la mía. Recorrer con mis manos su cuerpo. Pero sé que por ahora, y para siempre, sólo podré hacer eso en mis sueños. En esos sueños en los que puedo ver, en los que ella me ve. Pero siendo ciego, sólo me queda esperar que se acerque a comprar un cupón, a que un día pasee sola y pueda sentir su aroma muy dentro de mí.

Siendo ciego sólo me quedan los sueños.

5 de septiembre de 2010

Llegó el Momento


Una persona cercana mí, hace un tiempo, escribió:

El regreso de un poeta es la vuelta de un pasado jamás olvidado donde sólo la propia vida le envuelve.

A veces se necesita un momento de separación para observar cual es la realidad de la vida, una gota de rocío que te refresque la mente y te haga reaccionar, esas pequeñas cosas que jamás pasan atrás sino que marcan la era de un nuevo yo. Esa cosita que te impedía ser fuerte, te parece un sueño pasado, lleno de vida e ilusión se consiguió todo.
Y tiene toda la razón, muchas veces hace falta alejarse un poco de todo, sopesar lo que has hecho y lo que te espera. Pensar si en tu futuro quieres que todo esté rodeado de ese hálito que tuviste tiempo atrás, entonces piensas: ¿por qué no intentarlo otra vez?

Mi última entrada antes de esta despedida parecía que no volvería jamás, y no os miento, era lo que pensaba: no volver. Ha sido lo que he pensado mucho tiempo, pero hay veces que uno no puede engañarse, no puede cerrar los ojos a sus instintos, puede que todo acabe como antes, pero si algo dentro de sí le llama a volver otra vez ha de hacerlo. Desde hace un tiempo, he sentido la necesidad de volver a escribir en La Piel de Una Promesa. La necesidad de compartir letras, sentimientos, recuerdos, ilusiones, ficciones… con vosotros.

En ese tiempo he pensado también mucho en si hacerlo o no, tampoco os lo puedo negar. Al final ha vencido el sí, aún no sé si volveré con relatos cortos, con poemas, o con historias y vivencias propias; aunque es cierto que tengo algunas ideas para relatos coqueteando con mis musas, y también para algunos poemas, por eso, las primeras semanas serán éstos los que os traiga. En este tiempo también he pensado, , que por ahora no tengo pensado publicar más El Jardín de La Niebla, pero eso nunca se puede saber con total certeza.

Y ya para despedirme de esta pequeña introducción re-bienvenida, o como queráis llamarlo, en el tiempo que he estado lejos de los blogs no he dejado de escribir, ya tengo prácticamente lista mi primera novela, El Rincón de Los Vencidos, sólo falta revisarla y la portada (pero iremos sin prisa, y con buena letra). He estado gestando y madurando la idea de un futuro poemario, Tawq al-Jalwa. Y trabajando para el III Torneo de los Caballeros de la Dama de Cristal.

Por último, y de verdad, darles las gracias a Juanjo Escribano por ayudarme a adaptar la plantilla base a mis gustos, espero que os guste.

Un abrazo, Josemy Valverde.

6 de julio de 2010

Hasta Siempre


Archidona. 06:20 de la madrugada del 05/07

Vuelvo al mismo lugar, al mismo pueblo. Un año después. Han cambiado muchas cosas, quizás demasiadas. Ni siquiera somos los cinco de aquella vez: en realidad, ni sé los que somos. Aunque sí es cierto que anoche ví algunas caras conocidas, pero aún quedan otras por ver.

Nunca me gustaron las despedidas. Ni con las personas a las que conozco durante unos días, ni con las que comparto una semana, y mucho menos con aquellas que se cruzan en mi vida y comparten conmigo retazos de esa unión durante meses. No me gusta despedirme, y tenido (y, desgraciadamente, tendré) que hacerlo.

Cuando llega la hora de la despedida no suelo decir Adiós, digo 'Hasta luego', o, 'Ya nos veremos'. Aún a sabiendas de que es mentira, de que no será ni un hasta luego y un hasta pronto, y en el peor de los casos ni siquiera será un hasta otra vez. Tal vez sea por eso que mi aubela siempre dice Adiós, "porque sabe lo que va a pasar, y tal vez no lo volverás a ver jamás".

Este año he sido invitado a dos fiestas de despedida por parte de unas muy buenas amigas erasmus. Por diferentes motivos no he podido ir a ninguna de las dos. En su momento me dolió mucho, y a ellas también, lo sé. Pero ahora que empiezo a verlo con algo de perspectiva, creo que fue mejor. No pudimos despedirnos oficialmente, aún hemos dejado abierta esa ventana del 'Hasta luego', aún nos debemos esa despedida. Aún tenemos esa promesa no escrita, ni pronunciada de volver a encontrarnos muy pronto.



Archidona. 16:50 del día 06/07

Ya ha pasado día y medio del curso. En esta ciudad han cambiado algunas cosas, algunos rostros conocidos -más de los que los que vi el primer día-. Me ha saludado y reconocido gente que pensaba que no se acordaría de mí, estoy intimando algo más de lo que hice el año pasado, y según dicen los otros becarios no soy tímido (que poco me conocen aún).

Pero, han pasado demasiadas cosas, ha cambiado todo mucho... mi mente vuela por otros lares, ya ni pienso en La Piel de Una Promesa, desde hace mucho tiempo no sólo por estar de nuevo en Archidona. Creo que este blog, este perfil, este viejo sueño terminó ya sus días... La Dulce Pena murió, El Rincón de los Vencidos se tornó en La Piel de Una Promesa, y nació Josemy. Más cambios, que ahora, quizás mirándolo con perspectiva no debí haber hecho... o al menos, desde la entrada -Rincón Olvidado- de hace unos meses en la que resucité a aquel viejo Rincón tenía que haberlo dejado todo.

Quise que esta agonía siguiera, quise que todo fuera más allá, y ni siquiera logro entenderlo ahora porque lo hice, tal vez no quería que todo esto acabara así, pero lo hizo. Así que amigos, ésto sólo es un hasta luego de los míos, de esos que dejo abiertos, pero a la par sabiendo que no volveremos a vernos...

Es muy difícil de comprender hasta para mí, pero ya lo comenté alguna vez, Muro dijo, "puedo vivir sin ti". Seguiré estando en el mail, en el Facebook, el Skype, el MSN... lo único que no estaré en los blogs. Os leeré siempre que pueda, e incluso puede que os comente, no lo sé. Sólo sé que yo lo dejo, yo me bajo, pero eso no me implica que os visite y disfrute con vuestras letras.

Espero que sepáis entenderme, y por supuesto que habéis sido muy importante para mí, habéis marcado una época de mi vida que no olvidaré jamás, por eso os estaré eternamente agradecido. Seguiré escribiendo, no puedo dejarlo, pero será lejos de todo este mundo. Aún tengo proyectos en proceso de creación, aún hay muchos sueños (estoy pensando en Los Caballeros de la Dama de Cristal) que se llevarán a cabo, pero yo trabajaré en ellos de otra forma.

Finalmente, y para despedirme, os ruego que perdonéis esta amalgama de pensamientos, que pueden parecer inconexos, pero yo jamás tuve el arte y el saber expresar que tienen Carlota y EnLaOscuridadDeLaNoche para despedirse.

17 de junio de 2010

Aquel Callejón


-Me alegra mucho que estés aquí. –Fue lo primero que le dijo ella cuando lo vio allí.
-No podía faltar. No, ahora no...
-Ya, muchas gracias por hacerlo. Pero como han pasado tantas cosas entre nosotros dos...
–suspiró ella, se le notaba que estaba mal, preocupada, o sufriendo por su relación.

-Querrás decir que NO ha pasado nada de lo que podría haber pasado.
-Sí, bueno, dicho así... lo siento.
-No, no... no te preocupes, si en realidad la culpa fue mía... Hice lo que no tenía que hacer, fui demasiado lanzado, me tomaste por loco, te asusté... podrían haber pasado miles de cosas, y sólo pasaron las que yo no quería. –Se lamentó él.

-Bueno, no fue tu culpa. Tú sólo seguiste un sentimiento, y eso es lo único que importa en esta vida. Sí, es cierto que me asusté un poco, no quería saber de ti, pero ahora todo ha cambiado. Sólo tuve miedo entiéndeme...
-Lo sé, y también sé que a partir de ahora todo será distinto si tú quisieras, ¿querrás?

8 de junio de 2010

Ódiame en Silencio


Ódiame en silencio,
En la noche cuando necesites de mí
Durante la mañana, mientras me piensas
O en la tarde cuando crucemos miradas.

Ódiame en silencio,
Tu alma sabe que necesitas hacerlo,
Que te he dañado demasiadas veces,
Cuando llorabas la ausencia de otro.

Ódiame en silencio,
Ahora que no puedes decírmelo a la cara,
Que no te importe que él no desee tu cuerpo
Y yo lo anhele suspirando a cada instante.

Ódiame en silencio,
Si tu alma se desangra por mi amor.
Si mi mano llega tarde a tus lágrimas,
Si sabes que le amas, y yo a ti aún más.

Ódiame en silencio,
Como aquella vez que tus labios le rozaron,
Y yo, deseoso de más, alejé mi piel de ti.
Y tú despertaste de aquel sueño, sola, sin él.

Ódiame en silencio,
Que no te importe que yo te ame, y él no.
Desea mi muerte, porque él sólo te causará dolor.
Yo, soy la causa y la solución de tus problemas.

Ódiame en silencio,
Es tan fácil como dejar que mis palabras te hieran,
Como imaginar que desgarro tu corazón,
Cuando sólo intento resguardarlo del frío invierno.

Ódiame en silencio,
Recuérdamelo a cada segundo
Hasta que los dos nos creamos
La mentira, y ya no te odie yo.

20 de mayo de 2010

Los Caballeros de La Dama de Cristal - Recopilación

Como muchos de vosotros sabréis, hace dos años bajo el nombre de Caballero de la Dulce Pena me batí en duelo con otros Caballeros por el Honor y la Gloria de ser elegido Caballero de Cristal, por nuestra Bella Reina La Dama de Cristal. Y como también sabréis, el vencedor fue El Caballero del Crepúsculo.

Este año, de la mano de Hannibal, y la leve ayuda de un servidor, se ha relanzado el Torneo, hemos llevado a cabo el Segundo. Al ser el segundo, hemos limado algunos fallos que se dieron en el primero, y hemos podido añadir algunas novedades más. La verdad es que ha tenido mucha acetación, y lo mejor, pude batirme de nuevo en duelo con El Caballero Inmóvil (y vencerle).

Entonces, tras el éxito y los ánimos aún muy elevados, al Equipo se nos ocurrió que podíamos hacer una recopilación de los dos blogs, de los dos torneos... Yo fui el encargado de la maquetación, Hannibal hizo los diseños, Gerardo y Marta, ganadores del primer y segundo torneo, escribieron unos versos especialmente apra el libro, tenemos palabras de Dama de Cristal también... y entre todos hicimos algo muy hermoso, muy bello.

Estas, que os dejo a continuación fueron las palabras que dejó el Equipo para anunciar que el libro estaba ya disponible en descarga directa gratuita desde: Los Caballeros de la Dama de Cristal

Para nosotros es un gran honor, venir hoy y presentarles a ustedes un pequeño libro digital en PDF en donde podrán leer a gusto en sus hogares la recopilación de nuestros dos torneos de poesía blog.

Este trabajo, gracias a Josemy, Marta Abelló y ©hannibal por las horas de trabajo que le han dedicado, para que todos nosotros podamos disfrutar un poco de bella poesía.

Este que sea nuestro regalo para todos los que quisieron acompañarnos. Saludos oh esplendido plebeyo.

¡Que el universo salve a la reina!

Sinopsis
Este libro no es más que el sueño de más de treinta blogueros, más de treinta bitácoras que un día decidieron combatir con poemas por el amor de una Bella Dama, y, más tarde decidieron seguir luchando con sus versos para llegar a alzarse con el título que los honrará por toda la vida, Caballeros y Doncellas de la Dama de Cristal.

En estas páginas encontrarás decenas de poemas, algunos intimistas, otros de amor, de ilusión, desafiantes... pero todos ellos poemas que los Caballeros y las Doncellas de Cristal quisieron regalarnos para deleite de nuestros ojos, para el deleite del Plebeyo.

Tan sólo queda disfrutar de los versos y de los sueños...
Josemy

Descargar en PDF (gratuito): Descargar Aquí

12 de mayo de 2010

Ni Una Más - II

Pero sus promesas duraron tan poco como lo que tardó en llegar su siguiente borrachera, una noche. Esta vez no hubo golpes, ni siquiera porrazos en la puerta o voces para que le abriera la puerta, esta vez quiso poseerla a la fuerza, violarla… porque lo que él quería no podía llamarse hacer el amor. Ella se intentaba resistir, pero él a pesar de estar borracho seguía teniendo más fuerza que una mujer con un brazo escayolado, y al final logró salirse con la suya. Eva aquella noche cuando él se quedó dormido tras escupir todo su semen en ella sólo pudo llorar en la ducha y jurar y rejurar que no lo perdonaría y que se iría de allí. Pero no podía hacerlo.


Ella aún lo amaba: amaba a esos recuerdos de aquel chico noble que la enamoró una vez, estaba enamorada de aquellos detalles y ahora vivía inmersa en esas reminiscencias y no era capaz de ver que pronto empezarían a llegar más golpes por no haberle hecho la comida a tiempo, o por estar fría. Y siempre tras aquellos golpes, palabras de súplica y perdón, tras ellas golpes más fuertes que los anteriores. Día tras día, noche tras noche intentando ocultar lo evidente a aquellos ojos que cuando la miraban esquivaban su mirada a otro lado para no ser conscientes de la triste realidad de Eva, para no ser cómplices de un cobarde que hacía pagar su amor con golpes. Para no tender su mano a alguien que la necesitaba.

Aún retumba en la mente de él el primer día que ella le dijo que le dejaba. Él se acercó a ella y mirándola a los ojos le dijo: “Si te vas, te mato”. Pocos días después Eva descubrió que la regla no le bajaba: se había quedado embarazada. ¿Pero cómo era posible si siempre habían usado preservativo? Menos una vez: aquella noche que llegó borracho… Él no se acordaba de aquello y cuando ella se lo dijo le embistió un tortazo que le lastimó el cuello, mientras le gritaba:

-“¡¡Ese niño no es mío!! ¡Me has sido infiel, pedazo de puta! ¡¡TE VOY A MATAR!!”

Ella lloraba e intentaba razonar con él que sí era suyo, pero él más le gritaba y más golpes le daba. Golpes que hacían retumbar a todo el bloque, y llegaba hasta los oídos sordos de sus vecinos que no hicieron nada.

Y fue un día gris de otoño cuando todo llegó a su final. Él había bebido, se había pasado toda la semana pegándole por sus estúpidos celos, por su supuesta dominación sobre ella: por su cobardía. Eva estaba cansada de intentar huir de esos golpes, de esconderse tras el sofá, en el baño, en la habitación… de no poder salir a la calle. Pero él nunca tiene suficiente: siempre encuentra algo mal hecho en sus actos y esta vez no iba a ser menos: el simple hecho de no llevarle la comida a su sitio en la mesa fue el determinante para que se levantara y fuera a darle la última paliza de su vida. Pero Eva se dirigía hasta él con las manos ocupadas, no podía defenderse: no lo necesitaba. Esta vez sus golpes serían certeros. Esta vez sería Eva quién golpearía, tan sólo tenía que apretar el gatillo con las pocas fuerzas que le quedaban tras tantos golpes en su cuerpo.
 
Y eso fue lo que hizo: apretar el gatillo, disparar al corazón de su pasado, pues, ese ser no podía considerarse ni siquiera hombre.

Hoy ha sido un día gris tintado de rojo en la vida de Eva.

Mañana al despertar todos los titulares dirán que fue un asesinato: pero sólo fue una defensa.

8 de mayo de 2010

Ni Una Más - I

Aquella noche la asaltó un extraño ruido. Su marido volvía a estar en casa y por los sonidos que estaba haciendo: borracho. Cuando se casaron él era todo lo que una mujer podía desear: atento, cariñoso, amable, nunca tuvo celos, jamás probó el alcohol… era tan especial que nadie podría haber imaginado que acabaran así. Su relación de novios duró siete años, los dos últimos los pasaron viviendo juntos y ese fue el empujón necesario para que decidieran casarse. Todo era mágico en aquellos días, hasta que la rutina fue ahogando cada instante.

Al principio sólo cambió en que estaba más interesado en salir con los amigos. A ella no le importó, pues él siempre la había dejado salir con las amigas sin hacerle ninguna pregunta. Más tarde, a los meses, empezaron algunas preguntas por parte de él, esas preguntas la incomodaban a ella pero callaba: ¿a dónde vas?, ¿con quién vas?, ¿cuándo vuelves?… A pesar de todo no le dio demasiada importancia. Seguía sin preocuparse de aquellas preguntas, aunque algunas veces él llego a decirle que su ropa era demasiado provocativa, que ella no era una simple furcia de cualquier esquina sino que era su mujer, y su mujer se vestía como él le decía y se recogía cuando él lo decía.

Lo que antes eran palabras ahora se convertían en voces, en gritos, en puñales de voz que atravesaban el corazón, pero ella no hacía nada: lo veía normal. Llegó a pensar que en los últimos meses le dedicaba poco tiempo a su marido; por eso, cuando las amigas le llamaban para salir ella les decía que no. Eva les decía que se encontraba cansada, que otro día se verían. Y mientras tanto él quedaba con sus amiguetes para tomarse un par de cervezas y por primera vez llegar a su casa borracho. A penas podía mantenerse en pie cuando llegó a su piso. Ni siquiera podía abrir la puerta o tocar el timbre, y sin importarle si los vecinos pudieran escucharlo o no comenzó a llamar a Eva a voces en el rellano, mientras daba golpes en la puerta:

-¡¡Eva!! ¡Ábrele a tu marido, joder, que estoy en la calle! ¡¡Ábreme la puta puerta!! ¡¡¡Eva, o me abres la puerta o te mato!!!

Esa fue su primera amenaza, pero Eva no le abría la puerta no podía escucharle se había quedado dormida en la habitación, y fue cuando la despertó aquel extraño ruido: unas voces. Su marido había llegado y estaba borracho. Ella fue corriendo a abrirle la puerta, temiendo que los vieran o escucharan los vecinos, pero a él no le importaba nada; cuando consiguió entrar a su casa le dio un empujón y la tiró al suelo mientras le decía:

-Para que aprendas que cuando yo llegue quiero me que abras la puerta y no me hagas esperar, puta de mierda.

Tras aquello él se metió en la habitación y se durmió como si nada, sin pensar en lo que había hecho. Al día siguiente cuando se levantó con un dolor de cabeza se encontró solo en la habitación; Eva había tenido que ir a urgencias aquella noche: se había roto un brazo con el golpe pero allí al médico que la atendió no se lo dijo, tan sólo le dijo que se resbaló cuando estaba fregando el suelo. Hecho que al médico resultó raro pero no dijo nada. Pensó que los problemas de su paciente no eran cosa suya: él bastante tenía ya con los suyos, la escayoló y le dejo que se fuera sin más preguntas, ni más investigación. Cuando ésta llegó a casa su marido estaba esperándola con el semblante serio y cuando la vio le pidió perdón por lo de la noche anterior jurándole que no volvería a pasar y que mientras estuviese escayolada él se dedicaría de las tareas del hogar para que ella descansase.

30 de abril de 2010

Merece la Pena

¿Merece la pena vivir un momento que jamás podrás compartir?
¿Merece la pena soñar sabiendo que no podrás hacerlo realidad?

21 de abril de 2010

Los Caballeros de La Dama de Cristal II

Distinguidos Caballeros, Distinguidas Doncellas y Honorable Plebeyo, en los próximos días se llevará a cabo en el Castillo de los Caballeros de Cristal la final del Segundo Torneo que hemos llevado a cabo todo el Equipo de Caballeros de Cristal, por eso, desde aquí y como parte del Equipo, os animo a todos a que os paséis por aquellos lares y disfrutéis de la poesía de la poesía de El Caballero del Crepúsculo y de La Doncella Anabella del Caos.

Quizás alguno de vosotros recuerde quién fue El Caballero del Crepúsculo, sí, él fue el vencedor del Primer Torneo, y por designios del destino ha vuelto a llegar a la final del segundo, pero, La Doncella Anabella no se lo pondrá fácil, de eso estoy seguro, además, si ella ganase la final se daría el caso de que tendríamos la primera Doncella de Cristal entre nosotros...

Gracias, y démosle el final que se merece el Segundo Torneo, un final glorioso para todos los que allí combatieron y para nuestra bella Dama de Cristal. Sin más, como Caballero de Honor me vuelvo al palco desde dónde divisaré junto al resto de mis Honorables Amigos, Compañeros y Caballeros el final del Torneo. Pero, cuando este acabe, no marchéis aún de los aposentos del castillo, pues aún quedarán muchas cosas por contar y por enseñar...


El Caballero de La Dulce Pena

No tengas en cuenta mis lágrimas, pues hánse brindado para evitarles a tus ojos derramarlas ya que ahora ellos deben permanecer hermosamente abiertos por lo mucho que han de mirar y de ver.


M. Lasala