El Rincón de Los Vencidos

Nuestro Rincón, Nuestra Historia

Cómprala desde aquí

Éste es el título de mi primera novela. Como dijo Luis Landero: “Toda novela es la sombra de otra, perfecta y arquetípica, que el escritor ha vislumbrado en sus ensueños”.

Es una novela ambientada en una universidad, donde dos amantes sufren las desventuras del amor. La universidad es más que estudiar, y ellos aprenderán esa lección. Más información aquí.



Un Sueño Cumplido. Desde El Rincón a Ti.

Ese fue mi primer libro, que salió a la venta en diciembre de 2009. Si quieres adquirir un ejemplar, pincha aquí. Gracias

15 de septiembre de 2009

Cuando Acaba un Amor

Él sentía el frío de las noches de verano, y ella el calor. Ese calor que tantas veces tiempo atrás disfrutaron juntos, ese calor que se torna en frío cuando sólo queda el amargo sabor del recuerdo.

7 de septiembre de 2009

Epístola Final


Querida Dueña de Mis Tormentos:

Quiero que sepas que te cuento todo esto para que sepas porqué estaba haciendo el amor con ella cuando nos descubriste, no quiero que te sientas aún peor ni quiero recrearme en los recuerdos y tu dolor. Sólo quería disculparme y explicarte la situación que sí era lo que parecía:

No recuerdo muy bien como, ni porqué pasé por allí aquella tarde, pero me encontré con ella. Tú en aquel momento no lo sabías, pero ella había sido mi amor platónico toda mi vida, no te lo había dicho hasta aquella tarde porqué tú para mí sólo eras una amiga que me gustaba. Más tarde me daría cuenta que por ti sentía algo más que amistad, y que tú también lo sentías por mí. Cuando la encontré sentada en aquel parque no me lo podía creer, hacía tanto tiempo que no nos veíamos que pensaba que ni siquiera me recordaría. Pero no fue así, sí me reconoció y dejando allí a sus amigos nos fuimos los dos juntos a dar un paseo.

Como te iba diciendo, me fui con ella a dar un paseo. No teníamos rumbo ninguno, ni nos importaba. Íbamos hablando sobre nuestro pasado: leves recuerdos en común, y muchos separados. Teníamos tantas cosas que contarnos y tan poco tiempo para ello que quedaron demasiadas emociones guardadas en nuestras almas. Menos una, por fin me atreví a decirle que necesitaba besarla. Esa necesidad fue devuelta por ella. Y allí, en mitad de la calle nos besamos, aunque, he de decírtelo: no la besé bien, yo no sé besar, nunca tuve la oportunidad de aprender. Ni la tendré.

Sin embargo, a ella no le importó mi poca destreza a la hora de besar y me guió hasta un portal, donde según ella vivía un amigo suyo. Pero en vez de visitar a su posible amigo nos pusimos a hacer el amor con la pasión y torpeza de dos jóvenes quinceañeros que lo hacen por primera vez. Estábamos en el rellano de aquel bloque sin saber muy bien qué hacíamos y sin saber muy bien el lugar dónde estábamos, al menos yo no tenía seguro ninguna de las dos cosas. No recuerdo bien el momento en que te vi aparecer escaleras abajo, pero eras tú y te quedaste paralizada al verme allí haciéndolo con aquella chica, cuando pudiste reaccionar te fuiste con lágrimas en los ojos sin decir nada.

Yo también me quedé atónito, no tanto como ella que pareció no sorprenderse por lo que pasaba. Me despedí de ella y la dejé allí igual que dejas a una ramera cuando has tenido sexo de una noche con ella, y fui en tu búsqueda. Ahora era ella la que estaba desconcertada, podía estar embarazada de mí y yo la había dejado sólo con un adiós, sin dejarle tiempo a decir nada más. Cuando bajé a la calle no sabía a dónde ir, ni siquiera sabía dónde estaba. Vagando por las calles logré reconocer algunos lugares de la ciudad, y te vi a lo lejos y cuando me acerqué a ti tú me esquivaste, me echaste de allí y yo no entendía muy bien la situación.

Más tarde comprendí que me habías echado de allí porque tú también me amabas, tanto como yo a ti, pero esa tarde yo había cumplido mi sueño de juventud por fin, y había probado por primera vez el sabor de unos labios y la sensación de hacer el amor con una persona que no eras tú. Sé que nunca me lo podrás perdonar, y que nunca me hubieras dejado que te diese esta carta en mano, por eso, la dejé aquí en tu portal dónde me descubriste amando a otra persona. Lo siento, siempre serás la dueña de mis tormentos.

PD: No te buscaré más en este mundo, ya es tarde para darnos una oportunidad. Quizás en el más allá tendremos la oportunidad de estar juntos.

27 de agosto de 2009

El Regreso

Él volvió a casa, pero no esa la suya. Sin embargo, ambos actuaron como si lo fuera.

19 de agosto de 2009

A Federico García Lorca,

gracias a ti somos grandes


Esta noche a las 5 de la madrugada hará 73 años que fue vilmente asesinado nuestro mayor poeta, y no sólo el de los granadinos, o los españoles, para mí, de los más grandes del mundo.

Esta noche sólo quería rendirle este simple homenaje a él, estas pocas palabras. Aún a pesar de tu muerte, aún a pesar de que intentaron borrar tu recuerdo. Tú eres atemporal, y siempre serás el más grande de los poetas.

13 de agosto de 2009

Preparativos de Mi Libro

Sé que ya os he hablado antes de mi libro y que debería haber estado ya a la venta, si hubiera cumplido los plazos, pero lamentablemente mis musas no han estado por la labor este verano, sin embargo sí estos dos últimos días, en los que he acabado de revisar todos los relatos y poemas, a falta de un poema, que quiero que sea inédito y aún está por escribir. Y, como ya queda poco hoy quería contaros algo más sobre él, mis perspectivas, mis decisiones y daros una fecha y comprometerme lo más posible para cumplirla (aunque al 100% no dependa de mí), y desde hoy hasta esa fecha, a no ser que sea algo excepcional, no volveré a hacer más post de este estilo.

Lo que más difícil se me ha hecho del libro ha sido escoger los relatos y poemas, al principio elegí como 30 de cada uno para decidir sobre ellos. De ahí volví a eliminar algunos: esta sub-elección si me resultó más difícil y durante este proceso escribí algunos relatos y poemas que permanecerán inéditos hasta el día de su publicación en el libro. En concreto serán cinco o seis relatos inéditos, y cinco o seis poemas; sin embargo, al resto de textos le he querido dar una revisión, para ofreceros algo nuevo, y no sólo lo que hay en el blog. Con esto han quedado 21 relatos y 22 poemas (al menos en principio).

Otros detalles que os puedo revelar del libro es que el prólogo le pedí que me lo hiciera una amiga y ya me ha mandado una primera versión del mismo, para ver que me parecía, y a pesar de que otra amiga me dijo que tal vez podía no gustarme lo que me escribiera porque cuando se lo pedí no sabía que quería para el mismo. Pero sin embargo, no me ha defraudado: ¡Me ha encantado! –sinceramente, yo sabía que me gustaría, pues sus textos me gustan, pero no sabía que escribiría lo que ha hecho para mí-. Tengo ganas de que podáis leerlo, de verdad. Para la portada también recurrí a otra amiga, aún no me la ha mandado, pero estoy seguro de que me gustará también. Y ya con mucha suerte igual puedo gozar hasta de un epílogo por otra amiga, pero eso está aún por confirmar…

Al mismo tiempo he querido que tras al prólogo haya una pequeña introducción por mi parte, para contar un poco de dónde surge el libro y poder dar esos agradecimientos a todas las personas que de una forma u otra han colaborado, la idea de que estos agradecimientos estuviesen en la introducción fue idea de Laura -así que gracias, te hice caso-. Esta introducción también he empezado ya a desarrollarla, y también tengo elegida la cita célebre que presentará el libro, os puedo adelantar que es de Magdalena Lasala. También os puedo decir que los relatos van precedidos por una breve introducción de cada uno, en el que o cuento de dónde saqué la inspiración o un breve resumen del mismo.

Ahora me queda revisar si se me ha escapado alguna falta ortográfica, alguna errata, y hacer un impresión de prueba (además de esperar la portada y el prólogo definitivo, pero aún hay tiempo), porque cuando acabe de revisar he de unirlo todo, y aquí sí podría tardar más (soy muy pamplina como dice mi novia, lo quiero todo muy bonito).También le he pedido más información a Eigual para el IBSN y el registro de la propiedad, y más o menos, parece que no es difícil.

Y como algunos sabéis me he estado planteando entre publicar mediante una empresa de impresión bajo demanda (Bubok), o por una editorial tradicional. Lo he pensado muchísimo, tanto los pros como los contras de cada una de las dos opciones. Y al final, tras mucho sopesar, dada mi situación económica actual, y mis perspectivas de ventas, me he decantado por Bubok, ya que mis beneficios serán nulos pero mi inversión también lo será. Y, para vosotros, os será más cómodo el pedir el libro pues se rellena en su web y no tendríais que poneros en contacto conmigo, darme vuestros datos, ingresarme el dinero a cuenta, etc, etc.

Ya por último deciros que me comprometo a tenerla para el 18 de septiembre de este mismo año o antes. Gracias por vuestra paciencia, sólo espero que al final el libro no os defraude.

8 de agosto de 2009

Miradas Cómplices

Miró el reloj, eran las seis y veinte; la conferencia empezaba a las seis. Y, a pesar de que la universidad, de estar sólo a diez minutos de su casa, decidió salir en aquel momento. Estaba nervioso, tenía miedo, pero no era un miedo escénico, pues, la conferencia no la daba él. Pero, estaba seguro que la vería a ella; ella era la que organizaba aquella conferencia. Ella, su amor platónico, desde la primera vez que la vió, y habló con ella por casualidad, en los pasillos de aquella facultad. Aquella vez imaginó, que sería diez años, o quizás doce, mayor que él.

Cuando llegó no había demasiada gente, así pudo sentarse cerca de la tarima, sería un buen momento para dejar a un lado la vergüenza, y quizás, volver a hablarle tras tanto tiempo. Claro, eso siempre que se acordase de él; algo, quizás, difícil pues pasó demasiado tiempo. Inmerso en aquellos pensamientos, no pudo notar que la sala se había llenado de gente. Y, ella, habia pasado por su lado, sin que ninguno de los dos se percatara de la existencia del otro.

El balbuceo de la gente llegó a ser tan insoportable que le impidió seguir pensando, miró el reloj, y eran las seis y diez; "Ya debería haber empezado, se están retrasando", pensó. Y acto seguido, como si le hubieran leído el pensamiento, comenzó la conferencia. Y, allí estaba ella, en la tarima. Presentando la conferencia, anunciando al resto de conferencias, pero él, no pudo enterarse, no le importaba, él sólo quería verla a ella.

Si cabía, ella estaba más bella de lo que recordaba, aquel pantalón vaquero negro, y aquella camiseta, con ese escote, grande, pero no tanto como para verle los pechos. Provocativo, y a la vez casto... Ese escote que le dibujaba aquellos maravillosos senos, ni grandes, ni pequeños... Aquellos pechos que le habían quitado tantas noches de sueño... Encima de aquellos pechos, sus ojos, cual luceros, esos ojos con los que soñaba cruzar una mirada, y devolverle la sonrisa a su boca, mientras sus ojos, sus ojos castaños, unos preciosos ojos.

Pero, aquellos ojos no cruzaron miradas, él creyó que ella lo esquivaba, pero, era difícil saber eso, pues había demasiada gente como para fijarse en alguien, estaba demasiado nerviosa para pensar en cualquier cosa. Al final, tras el intenso trabajo de ella, todo salió, bien... pero, ¿Realmente salió todo bien? ¿O sólo fue la onferencia? Pues... aquel chico al acabar la conferencia se fue de allí, triste, muy triste, porque, habían estado a escasos metros, él la había mirado a los ojos, había intentado sonreirle, pero ella, no se había inmutado...

Aquel chico perdió la ilusión del amor, y todo, por una mirada cómplice, que nunca se dió...

31 de julio de 2009

Sueños

Sólo en sueños puedo llorar sin dolor.

27 de julio de 2009

Última Oportunidad

Sólo tenía una oportunidad y la desperdició esperando a la siguiente.

20 de julio de 2009

Amistad

Cómo llevo prometiendo desde hace algún tiempo (quizás demasiado), aquí la entrada sobre la amistad... Este tema lo había tratado ya en El Rincón varias veces pero, en ciertos momentos, es bueno darles una relectura a esos textos y ver cómo han cambiado las cosas. Por último, para acabar esta introducción, qué mejor forma de empezar la entrada que dejaros con este tema de Mägo de Oz que trata de la amistad que Sancho jura a su señor (ni que decir tiene que ese señor es Alonso Quijano).


Recuerdo que en una de esas entradas hablaba con cierto rencor, el que por mucho tiempo fue mi mejor amigo, había desaparecido de mi vida con una herida profunda. Aún hoy esa herida no ha sanado, pero ya, al menos, no sangra. Sigue doliendo, pero no asesina. La vida es un devenir, y en aquel momento nuestros sinos se separaron, pocas veces desde entonces se han vuelto a juntar, y cuando lo han hecho no ha sido igual, más fría, más insulsa, más helada. Pero, quiero creer que aún queda el recuerdo de lo que fue y jamás volverá. Desde aquel entonces, mi vida encontró un camino difícil de seguir. Estaba solo. Cómo se dice en una canción de RIX, "me siento solo, pero no es una soledad física".

Y es que, no es menos cierto que en mi vida había muchas personas dispuestas a ayudar, a tender esa mano o ese hombro para seguir, es más, hasta tenía a mi pareja ya por aquel entonces. Pero, echaba de menos a aquel amigo. Era mi segundo año de facultad, y ya tenía algunos compañeros, que creía amigos pero no lo eran, nos faltaba la complicidad, en ellos jamás me refugié porque no me inspiraban esa confianza para hacerlo, y más aún al ser tan tímido. Quizás, fuera por ello por lo que comencé el blog, pero desde que mi amigo rompió la amistad conmigo, habían pasado cinco o seis meses. Desde que rompimos nuestro hermanamiento: porque, alguna que otra vez nos lo habíamos dicho, él para mí era más que un amigo, era mi hermano. Sabía todos mis secretos, toda mi vida, y sé que a pesar de lo que pasó, seguirán sólo en él, pero no será lo mismo ya.

Gracias al blog conocí a una blogger, que, hoy no recuerdo como comenzó la amistad con ella, esa complicidad... Tampoco recuerdo como llegué a ella, a su blog, pero sí el por qué de ponerme en contacto con ella: para pedir ayuda con mi blog. Recuerdo nuestras primeras conversaciones... siempre me dio tan pocos detalles sobre sí misma, que aún sigo sin saber como es, pero no importa. Todos esos detalles que no me dio se convirtieron en confianza, y un extraño saber que siempre estará ahí. Mi memoria es pésima, y sigo sin poder recordar cuál fue la primera vez que le pedí consejo, que le comenté algún problema o algo... pero, recuerdo que siempre ha estado ahí. Mucho más que las personas físicas que estaban a mi lado, y podrían darme esa ayuda que pedía. O tal vez tuviera miedo de que me juzgaran y sabía que ella no lo haría. Ella que nunca soportó a nadie...

El tiempo pasó y seguí apoyándome en ella cuantas veces fueron necesarias, y ella siempre estuvo ahí dispuesta a darlo todo. Pero mi vida seguía avanzando de forma vertiginosa, mis amigos, o más bien conocidos, en la vida no virtual eran cada vez menos, cada vez tenía menos relación con ellos, sin saber muy bien el motivo. Pero, en realidad, todos éramos tan distintos que eso tendría que pasar alguna que otra vez, porque los conocidos son sólo eso, conocidos. Otras veces, por desgracia es por culpa de la distancia o los problemas que surgen en la vida de uno por lo que se aleja. Y eso fue lo que me pasó con otro gran amigo, antes del primero que hago referencia en este post.

Con él viví algunos de los mejores años de mi vida, mis mayores locuras las hice a su lado. Y tanto él como yo teníamos esa confianza que es difícil de encontrar, pero la teníamos, nos aconsejábamos en temas del amor, y nos pasábamos horas y horas hablando de cosas, casi sin sentido, pero, que nos hacían sentir bien, tan bien como el lugar en el que estábamos. Años y años llenos de recuerdos, pero todo acabó por acabarse, aún hoy -por suerte- nos une una gran amistad, pero no tan grande como la que en aquel tiempo fue, la distancia la ha mermado, pero, no importa. Cómo se dice en el Final Fantasy IX (si no me equivoco): "mis recuerdos me acompañarán en el camino".

Y, en ese camino me encontré con otra blogger, que seguía mi vida a diario, seguía mis entradas y las leía más allá de lo que se podía ver... Y, fue por ello, por lo que en un momento de flaqueza suyo intenté ayudarla, mis manos están aquí siempre para ayudar, y con ella, si podía hacer algo debía de hacerlo. La pena de los blogs es que a veces te separan cientos de kilómetros de distancia de las personas que en esos momentos necesitan de ti o tú de ellos, pero siempre se intenta hacer algo para evitarlo y por los amigos más. En esos momentos volvía a tener un segundo punto de apoyo en mi vida, ambos a cientos de kilómetros pero estaban ahí y estarán en el futuro, lo sé.

Como tantas otras personas que, tal vez, ahora mismo no tengamos ese nivel de amistad-complicidad, pero sé que están ahí sin pedir nada a cambio, dispuestos a ayudar en un segundo, a dar esa mano amiga que levante. Tanto si están a cientos, miles o millones de kilómetros, como si están a un par de metros de mi. Siento su calor, siento su compañía... su amistad.

No podía dejar esta entrada sin hacer mención a, ahora mismo, la mejor amistad que tengo fuera de los blogs. En realidad, hace muchísimo tiempo que la conozco, pero jamás había hablado con ella, se me hacía tan imposible que ni siquiera se pasaba por la cabeza entablar una conversación decente con ella; pero como las mejores cosas en la vida, fue una casualidad que empezara esos inicios de relación con ella. Y casualidad tras casualidad, esa relación de compañerismo se fue tornando intensa, hasta hace poco, amistad. Digo casualidad porque todo lo que me ha envuelto con ella parece que ha sido el azar: azar de que empezásemos a hablar, azar de que tuviéramos una forma de conectarnos, azar el poder contarle lo que me pasaba aquel día... Y es que fue un día como otro cualquiera, cuando en un momento de bajón confié en ella, y le conté mi problema. Ella sin dudar estuvo ahí para ayudarme a salir, y otras veces después también.

Por ello, jamás le estaré lo suficientemente agradecido -como tampoco estaré a todos los que me habéis ayudado tantas veces, pero permitídme que con ella, y las bloggers que he comentado antes sea aún más especial-, por ello, cuando la he visto mal he intentado ayudarle, he intentado darle todo lo que podía... y gracias a ello, a sus innumerables acciones, a mis pocos hechos, nos une una amistad, y, de nuevo vuelvo a tener esa complicidad que creía perdida.
Así que:
Gracias... Amigos...

13 de julio de 2009

Málaga y los Omeyas



Segunda parte de la entrada anterior, segunda parte del título de curso al que asistí del 6 al 10 de julio. Sé que os había prometido hacer una entrada sobre la amistad, pero por varias razones he creído que sería mejor hacerlo sobre el curso, entre estas razones se encuentran:
-Lo bien que me lo pasé en el curso, y necesitar darle un recuerdo a los compañeros y ponentes de las conferencias.
-Mis musas siguen huyendo de mí...


La noche del sábado apenas pude dormir 4 horas, estaba bastante nervioso. Cogí el bus de las 8:30 para Málaga, a pesar de que el de Archidona salía hacia la misma a las 11:00, hombre precavido vale por dos decía el padre de mi amigo. Y tenía razón, porque el bus se rompió a mitad de camino, sin embargo, finalmente llegué a tiempo y bien. Una vez ya en Archidona, me pateé el pueblo con la maleta, preguntándole a la gente de cómo llegar al hotel. Cuando llegué estaba cerrado, y a pesar de tener habitación a las 12, y ser cerca de las dos, no era posible que me dieran la habitación, así que solté la maleta y me fui a comer, de casualidad, a la Marisquería Asador Central (donde comería el resto de días de mi estancia en Archidona). Y la verdad, que el servicio, la comida y el precio muy bien. Luego volví al hotel dónde me dieron habitación y me pude acostar un ratito.

Me desperté al poco de llegar mi compañero, Carlos, y bueno, estuvimos un poco hablando y el venía de Historia (algo lógico, dado el tipo de curso). Hablando, hablando se hizo de noche, y fuimos a cenar, al preguntar en recepción, nos dijeron que teníamos que ir al Central y preguntar por Cecilia. Cuando llegamos allí Carlos reconoció a Sebastián, un profesor ponente en el curso, y no tuvimos que preguntar por ella. Hablando, hablando (de nuevo) pasó la noche y la cena. Una vez en el hotel quedamos para desayunar a las 08:30 (como todos los días, aunque ninguno conseguimos desayunar a esa hora). Las conferencias han sido algo que me han encantado, he de decir, que unas más que otras. Sobre todo, las del viernes, sobre "Mujeres en tiempos omeyas" y "Al-Ándalus en la literatura árabe moderna". Porque yo hice ese curso por la poesía, por Walläda la Omeya; hice el curso gracias al grupo gaditano SauroM, que me dieron a conocer a Walläda.

Sin embargo, allí aprendí mucho más aparte de profundizar en la vida de esta princesa andalusí, conocí que también había poetas aquí en mi Vélez natal, y encima, poetisas iletradas. Conocí mucho más de lo que podía haber imaginado al principio, pero sobre todo, conocí a una serie de personas maravillosas, y gracias a ellos creé unos recuerdos que me serán difíciles de borrar (amén de unos kilos difíciles de perder...). Y, es que, entre los otros dos becarios (Carlos Muriel, Dolores García), María Jesús Viguera (directora del curso), Juan Manuel Ortega (secretario), y el resto de ponentes (Sebastián Fernández, Mª Isabel Calero, Fernando Branco, Rachid El Hour, Francisco Sánchez, Concepción Castillo, y Virgilio Martínez -por qué creo recordar que a Teresa Garulo no llegué a conocerla-) han conseguido que mis días allí hayan sido únicos, y esté deseando volver a coincidir con ellos.

No obstante, para ser fiel a la realidad, hay otras muchas más personas que han conseguido que traiga este gran recuerdo, y este calor en el corazón, por desgracia, de éstos sólo sé el nombre, y de la mayoría ni siquiera eso, pero igualmente paso a citarlos: Isidoro Otero (director del IES Luis Barahona de Soto), junto a su mujer también; nuestra preciosa azafata Teresa Romero, y nuestro gran azafato Rafael (ambos alumnos del citado IES dónde se desarrolló el curso); no podría olvidarme tampoco de Cecilia, y su compañera de FGUMA (que me perdone, pero no recuerdo su nombre); Rafael Atencia, también de FGUMA; los dos embajadores sirios; y un sinfín más de compañer@s que no recuerdo el nombre, además de algunos acompañantes de los ya citados ponentes. Y, ya de verdad, para acabar los agradecimientos y recuerdo, el personal del Hotel Escuela Convento Santo Domingo, de la Marisquería Asador Central, y del IES Luis Barahona de Soto.

En mi memoria guardaré todos los momentos que vivimos comiendo, tantos platos distintos y tantas copas de cerveza... Las explicaciones de Fernando, Isidoro, Mª Jesús, Juan, Narciso allí en la antigua mezquita y el aljibe. La inauguración oficial del curso en el patio del hotel, la ruta de la tapa, a la que algunos no asistimos (mejor dicho no acabamos), los chistes y la forma de ser heavy (según Lola ácida, pero a mí me gusta más llamarla heavy) de Juan, el ofrecimiento de Lola para llevarme a Málaga (aunque en Málaga acabáramos un poco perdidos por mi culpa). Tantos momentos que me hubiera gustado vivir, pero que tal vez no viví por mi vergüenza; pero tantos otros que sí viví por "vencerla" y me alegro por ello.


Gracias a todos vosotros y vosotras, esta semana ha sido mágica.
Y esto lo digo de corazón, que no es por hacerlos la pelota, que como dijo Oscar Sancho, nunca se me dio bien. Pero, me habéis marcado un antes y un después para mejor. En el futuro me gustaría volver a veros, y espero que podamos hacerlo. Mientras tanto me conformaré con el recuerdo, y el próximo número de la revista Rayya, que le pedí a Isidoro que me lo hiciera llegar.


3 de julio de 2009

Archidona y Abderrahman I

Antes de iniciar la entrada en sí, deciros que no sé cuando podré volver a actualizar y leeros, quizás esta semana que entra, o tal vez la siguiente... o no sé cuando. Lo siento, no lo sé.

Hace algún tiempo, me apunté a un curso de verano ofrecido por la Universidad de Málaga, el curso en cuestión es: ARCHIDONA Y ABDERRAHMAN I. MÁLAGA Y LOS OMEYAS. Que se imparte en Archidona, aquí en Málaga, pero lejos de mi Vélez natal... Yo pensaba ir al curso en bus todos los días desde Málaga, y pensaba ir a algún ciber a navegar cuando pudiese para leeros y eso, pero, pedí beca de alojamiento, pensando que no me la iban a dar, pero, tuve la "mala suerte" de obtenerla... Y, no podía decir que no, quedaría feo...

Además, que es en un hotel de cuatro estrellas con alojamiento y pensión completa pagada, lo único que yo tendría que pagar son los extras, si los hubiera, como internet (algún día creo que caerá, pero no sé), minibar, lavandería... El hotel en cuestión es Hotel Escuela Convento de Santo Domingo. Que no lo conozco, pero ojalá que esté bien, ya que este será el primer hotel en el que me quedo a dormir. Tengo que estar allí el domingo y vuelvo el viernes, ya tengo preparada la maleta, los horarios de los autobuses bien planificados, y creo que todo listo, a ver si no se me olvida nada...

Dicho esto, en el hotel, o dónde pueda me pondré siempre que pueda con mi libro, a ver si acabo de revisar los textos y poemas, y me voy decidiendo por Bubok o por la editorial de ACP. Ambos tienen sus ventajas e inconvenientes y he de sopesarlas tranquilamente. Y, si puedo también escribir una entrada que; sinceramente quería ofreceros hoy pero no he podido, mis musas me han dejado y ya se han ido, espero que al hotel; versará sobre la amistad.

Haciendo un poco de introducción, alguno tal vez recuerde que en El Rincón me he despedido de mis compañeros de Universidad en los veranos (aquí y aquí), pues, bien, este año ha sido mi cuarto año, y muchos de mis compañeros, y algún amigo, ha acabado ya la carrera y posiblemente no lo vuelva a ver, por ello quiero hacer una entrada para recordarlos. Después, este año he ganado también algún que otro amigo, que ya os diré nombres, y he afianzado aún más otras amistades, también os diré nombres en la próxima entrada. Y, espero, poder volver a reunirnos cuatro viejos amigos también este verano, que también os contaré los planes de esa reunión.

Hasta entonces me despido.

28 de junio de 2009

Otro Amanecer

Hacía pocos meses que había llegado hasta aquel bloque de pisos, mi familia siempre había vivido en el otro lado de la ciudad, en el lado sur, y ahora, yo me independizaba en el norte. El piso cuando lo vi me gustó demasiado, no sabría la razón de porqué fue así, pero me enamoró, tenía algo mágico; por eso, a pesar de la crisis me decidí a comprarlo como fuese. En el banco, al principio, no estaban muy dispuestos a darme la hipoteca, pero, en cuanto les dije quienes eran mis padres, y que firmarían como avales cedieron.

Aún hoy, en la noche, en la soledad, en la espera, recordaba cómo fue aquella mudanza en la que se perdieron algunos recuerdos, o eso decían los transportistas que se perdieron… pero daba igual, podría crear otros nuevos. ¿Quién necesita recuerdos? Crearé otros… Y eso es lo que estaba intentando hacer desde que llegó. La primera noche que estuvo allí hizo una pequeña fiesta para celebrar que había llegado, invitó a pocos amigos, pero menos fueron. También invitó a sus nuevos vecinos, y también fueron pocos, sólo una vecina de pelo rubio y ojos claros, parecía del este de Europa, pero a la vez parecía española, y por su acento latina…

Pero, en aquel momento allí quedó su encuentro en unas pocas palabras y un par de sonrisas, él estaba pletórico por haber llegado a la casa de sus sueños, y ella, estaba distraída de la rutina de siempre, como decían Barón Rojo, grupo que no dejó de sonar en toda la noche, y semanas después sería la banda sonora de sus recuerdos… Tras aquella noche, que acabó al amanecer del día siguiente, empezaron a nacer sus nuevos recuerdos, su nueva vida…

A pesar de que el banco no quiso darle la hipoteca él era un chico trabajador que trabajaba de 8 h. a 20 h., de lunes a viernes, la misma rutina… los mismos compañeros desagradecidos, y el mismo jefe egocéntrico que no tenía mayor mérito que haber nacido hijo del director de la empresa. Pero, su mundo estaba dispuesto a cambiar. Hacía varios años que había cortado con su chica, ese era un motivo por el que quería dejar atrás el sur de su ciudad, ella vivía allí.

Los primeros encuentros con sus vecinos eran fugaces, tan fugaces que ni siquiera se saludaban, excepto aquella mujer de pelo rubio; Tarja le dijo un día que se llamaba. De padre finlandés y madre española, de pequeña se había ido a vivir a Bahía Blanca. Y ahora estaba de nuevo en España con su hijo y su marido… y eran felices, o eso le dijo... Pasaban los días y misteriosamente coincidían más: Primero fue al llegar del trabajo ella llegando de la compra; luego, todos los días igual; empezaron a coincidir a las ocho de la mañana; a la hora del almuerzo… Y ella siempre le miraba, le saludaba y le sonreía.

E inevitablemente llegó el primer beso por parte de Tarja, él se quedó un poco paralizado, pero no pudo resistirse, y la agarró con fuerza, pero tan rápido como la agarró la soltó y separó. Hacía meses que no había tenido una relación con una mujer, pero Tarja era distinta estaba casada y con un hijo. Él se fue, pero le dijo que estuviese tranquila que no diría nada. Pasaron los días entre los dos, y no se volvieron a ver… pero cuando Alberto tenía desvanecida toda esperanza de reencontrarla, por que en el fondo le había gustado el beso, llegó ella por la espalda.

Alberto estaba entrando en su piso, y Tarja lo abrazó sin que él pudiera hacer nada y entraron en el pasillo, ella cerró la puerta antes de que pudiera verlos nadie. Y él, ya se había dado cuenta de que había sido ella la que le había empujado y por eso no gritó ni se asustó. Tan sólo quería preguntarle que quería, pero no le dio tiempo, su boca estaba siendo asediada por unos labios que le buscaban con deseo. Esta vez no podía resistirse a aquellos labios… a aquel cuerpo que le buscaba con desesperación… aquel instinto tan ansiado y que hacía recordar viejos recuerdos ya olvidados.

Ella le dijo ir a su cuarto, él cedió a la proposición, pero antes, encendió la minicadena, eligió el CD2 y buscó la canción 3, le haría el amor, pero ella tendría que mirar más allá y escuchar la letra de aquella canción:
"Dame la oportunidad de mostrarte cómo soy. Ábreme tu corazón, déjame vivir en él. Tal vez sea diferente, pero no va a ser peor que la rutina de siempre… Dame la oportunidad de cambiar tu realidad… Dame la oportunidad de llegar hasta el final…"

15 de junio de 2009

Dos Poemas

No tengo mucho tiempo para publicar post nuevos, por eso, hoy os dejo con el anticipo de lo que espero, y para ello estoy trabajando, un futuro libro de recopilación a modo de Escribo Aquí de Eigual, pero con El Rincón de Los Vencidos, y El Jardín de La Niebla.
-El primer poema "Podrás" es inédito en el mundo de los blogs, y se lo escribí por y para una amiga -Laura-. Este poema en principio no os lo iba a enseñar jamás, y sólo lo veríamos ella, sus amigos en Tuenti y yo, pero, como para mí es uno de los poemas más hermosos que he escrito, le comenté si le importaría que lo publicase en el libro, y me dijo que lo publicase, por eso, está aquí.
-El segundo poema lo recordarán los viejos compañeros que viajaron a mi lado en El Rincón, pues lleva el mismo título que uno publicado allí y la misma temática, pero, esta vez desde los ojos de la chica. Con este poema, me adentro en el "mundo de los sentimientos de las mujeres", antes ya lo había hecho con relatos (creo recordar) pero nunca con poemas. Disfrutadlos:


PodrásMe pides que te escriba un poema,
Y no sé si hablarás en serio, porque
Yo apenas te conozco y no sé qué escribirte;
Pero me ilusiona dedicarte unas palabras.

No sé por dónde empezar. Si pienso en ti
Recuerdo tus ojos y tu sonrisa,
Desde la primera vez que me crucé con ellos,
Siempre estuvieron alegres, transmitiendo ese sentir.

Siempre te vi tan feliz que jamás pensé en la desdicha.
No me atreví a mirar más allá,
Tal vez por la vergüenza o por el miedo,
Y ahora, ya tarde, leo tus palabras.

Y ahora leo que los colores dejaron de brillar,
Que todo empieza a perder el sentido,
Y tú, no sabes si dejarlo todo atrás y volver a empezar.

Y yo, no sé cómo ayudarte, no sé qué decir.
Quisiera que sólo fuese una etapa pasajera
Que, mañana al despertar, la pena muriera como la noche.

Mas, creo, poco puedo hacer para asfixiarla,
Tender mi mano, mi hombro y lo que necesites.
Si quieres, escuchar o, si deseas, hablar.

Ser, otro amigo más dispuesto a ayudar
Sin pedir nada a cambio, sin importar nada.

Sólo esperando los colores que marcharon,
Buscando el amanecer que cicatrice las heridas…

Y haga regresar tus musas.



Tarde De Otoño
En mis ojos tristes y cansados por el tiempo
Aún está presente aquel momento.
Era una tarde de otoño,
Nada podía presagiar nuestro encuentro.

Quizá por ello aún lo recuerdo cada anochecer
Imaginando que él también lo hace.
Nuestras vidas se tocaron,
Nada podía presagiar nuestro encuentro.

Vidas unidas, caminos que se cruzan sin saberlo
Marcas imborrables en los recuerdos
Labios que en mi mente,
Me atormentan por no poder rozarlos.

Aquella tarde te dejé pasar, te perdí por siempre
Y ahora te sueño te busco desesperada.
Sueño con tu cuerpo,
Deseo que estés a mi lado y amarte.

Me siento tan sola, buscando la forma de hallarte
Saber si signifiqué algo en ti.
Permanecer a tu lado,
Ser siempre quién te bese al despertar.

Ni un momento te olvidé, ni un segundo te gocé
Pero no pierdo la esperanza.
Aún queda el otoño,
Y con él, otra coincidencia para verte.

8 de junio de 2009

Estaba sentado en el sofá

Estaba sentado en el sofá de casa viendo la tele con mi mujer. Me levanté y dije:

-Cariño, voy a por tabaco.
-Pero... si tú no fumas.

Nunca más volví.

3 de junio de 2009

Si aparco mis sueños...

... qué me quedará?


El otro día hablando con un amigo, del que ya os he hablado, que también es (o eso pensaba) aficionado a la escritura, pero el otro día me sorprendió bastante sus palabras. Él que quería hablar con algún periódico gratuito para que publicara sus cuentos (eso sí pagándole por ello), pero lo que me dijo el otro día me dejó paralizado:
Si me gusta escribir ahora, también me gustará dentro de 20 años cuando tenga tiempo. Y si no me gusta, es que ha sido una idea pasajera.

A mi cabeza sólo vino la frase que tenía Eigual en su blog de Rilke, pero no le pude decir porque se me escapaba el bus y opté por asentir con la cabeza:
"Si crees que eres capaz de vivir sin escribir, no escribas"


¿Y qué más da si todo nos sale del revés?



No tengas en cuenta mis lágrimas, pues hánse brindado para evitarles a tus ojos derramarlas ya que ahora ellos deben permanecer hermosamente abiertos por lo mucho que han de mirar y de ver.


M. Lasala