El Rincón de Los Vencidos

Nuestro Rincón, Nuestra Historia

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Éste es el título de mi primera novela. Como dijo Luis Landero: “Toda novela es la sombra de otra, perfecta y arquetípica, que el escritor ha vislumbrado en sus ensueños”.

Es una novela ambientada en una universidad, donde dos amantes sufren las desventuras del amor. La universidad es más que estudiar, y ellos aprenderán esa lección. Más información aquí.



Un Sueño Cumplido. Desde El Rincón a Ti.

Ese fue mi primer libro, que salió a la venta en diciembre de 2009. Si quieres adquirir un ejemplar, pincha aquí. Gracias

6 de diciembre de 2010

Miradas Cómplices - II



Pero cuando estaba saliendo por la puerta del Aula Magna de la facultad, ella dijo si alguien quería hacer alguna pregunta a los conferenciantes. Él se giró y volvió a sentarse en su sitio allí cerca de la tarima. Mientras, un compañero hizo una pregunta que él no logró entender, cuando la respondieron le tocó el turno a él. Alzó la mano y ella le miró y le dio la palabra. Sin embargo, ni en los ojos ni en las bocas de ellos podían verse alguna expresión. Conservando esa imperturbabilidad le preguntó: “¿Tiene usted pareja?”, y se sentó en su sitio a esperar la respuesta mientras el resto del auditorio se quedó tan atónito como ella.

Tras unos segundos, para él horas de silencio, ella se atrevió a contestarle bajo la mirada acusatoria del resto de acompañantes. Él si sabía el nombre de ella, Rosa, pero ella no sabía el suyo, así que sólo le dijo:

“Lo siento chico, no hablo de mi vida privada en estos lugares, pero te diré que sí, estoy casada, aunque no tenga nada que ver con el tema de la conferencia”.


Hacía mucho tiempo que no cruzaban miradas, demasiado tiempo. Desde aquel corte en medio del auditorio, que le causó ser el hazmerreír de media facultad. Pero no le importó, en la vida había que arriesgarse. Y ella había sido su amor platónico, y ahora no podía quitársela de la cabeza. Volvieron a cruzar sus miradas seis meses después de aquel día, de aquella conferencia: El Collar de la Paloma de Ibn Hazm y su relación con El Libro del Buen Amor del Arcipreste de Hita. Sólo cruzaron miradas y un par de saludos, pero eso fue suficiente para que volviera a nacer con más fuerza el amor en su alma, en su mente y en sus sueños. En ellos también estaba ella.

Allí, en los sueños él podía ser y tener el valor suficiente para decirle todo lo que sentía sin miedo, y ella podía no tener pareja... En sus sueños estaba divorciada. Recuerda cómo se acercó a ella lentamente por detrás, con su mano, le apartó el pelo del cuello y respiró su esencia mientras lentamente se acercaba a besárselo. Ella estaba inmóvil, no podía decir nada, estaba encantada con aquel gesto. Y él siguió recorriendo su su nuca, su cuello, su barbilla y llegó a sus labios. Allí se fundieron en un suave beso, que cómo no podía ser de otra forma le despertó del sueño al haber llegado a su clímax.

Tras aquel sueño parecía que se había cargado de valor y por fin le dedicó a Rosa las palabras que se merecía, las palabras que deseaba. Fue una tarde de viernes, él estaba en la Universidad para sacar un libro, y ella estaba acabando su jornada laboral, volvieron a cruzar miradas, y un breve saludo, pero ésta vez él siguió hablando, le preguntó algo más... Un ¿qué tal? Una pequeña conversación, un lo siento por lo que hice aquel día, algún me pillaste desprevenida, me gustó mucho tu intervención... muchas palabras, pero sobre todo las más importantes: "¿Tienes tiempo para un café?" Y su respuesta, "".

Y allí en aquella cafetería se enteró que sí, que Rosa tenía pareja, que no tenía opción con ella, que debía dejar pasar ese amor platónico, pero a pesar de todo tenía mucho que aprender de ella. Perdía un amor platónico y ganaba toda la experiencia de una vida... quizás la balanza jugaba a su favor y vendrían más miradas cómplices.

2 Prometieron:

Siberia dijo...

Es triste perder un amor platónico. Pero al menos si te llevas una amistad, una alegría, algo, parece que algo se compensa.

Un abrazo

Josemy dijo...

Siberia, al menos él también se decidió y lo intentó, intentó cambiar su amor platónico por uno real, y no funcionó... Acabó por quedarse con la amistad...

Abrazos amiga, ;)


No tengas en cuenta mis lágrimas, pues hánse brindado para evitarles a tus ojos derramarlas ya que ahora ellos deben permanecer hermosamente abiertos por lo mucho que han de mirar y de ver.


M. Lasala